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Urdangarin contrató a un ‘hacker’ que trabajó para el servicio secreto

La policía incautó un ‘pen drive’ con más de 20.000 correos del ‘caso Nóos’

Un hacker y antiguo colaborador del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se coló como episódico protagonista secundario en el caso Nóos. El ingeniero argentino Matías Bevilacqua, socio y director de la empresa CFLabs de Barcelona, estaba en posesión de material sensible que formaba parte de la causa en la que está imputado el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin.

Bevilacqua fue detenido en mayo de 2012 en el marco de la Operación Pitiusa, en la que se desmanteló una red dedicada a la venta de datos personales protegidos. En noviembre pasado, al analizar el abundante material incautado en los registros a la red, la policía descubrió un pen drive con decenas de miles de correos electrónicos del caso Nóos. El temor de la policía era que se hubiera producido una fuga de información e incluso un intento de interferir en el desarrollo de la instrucción.

Sin embargo, según fuentes judiciales, el experto informático no pirateó estos correos, sino que fue contratado por el letrado de Urdangarin, Mario Pascual, para que colaborase con él en la ordenación del material del sumario. El juez del caso Nóos, José Castro, no pasó a las partes una copia en papel de los más de 20.000 correos, sino que se los entregó en soporte digital.

Bevilacqua se habría encargado de organizar y clasificar la correspondencia que procedía del despacho Medina-Tejeiro, los asesores fiscales de Urdangarin, así como de recuperar otros miles de correos que habían sido ya borrados y no constan en el sumario del caso Nóos.

Alertados por los investigadores de la Operación Pitiusa, el juez del caso en el que está imputado el yerno del Rey, José Castro, y el fiscal anticorrupción, Pedro Horrach, abrieron hace tres meses una línea de investigación separada en una pieza secreta. El juez Castro recibió una trasferencia parcial de documentación de la causa de la Operación Pitiusa y, junto con el fiscal Horrach, interrogó en Barcelona al propio Bevilacqua.

El hacker, que declaró como imputado, justificó la posesión del pen drive asegurando que había trabajado para el despacho de Mario Pascual, a quien giró en octubre pasado una factura de 6.900 euros a nombre del cliente final: Iñaki Urdangarin.

Del registro de las cuentas de Bevilacqua se deduce que también trabajó para el CNI. Según su testimonio, durante un tiempo tuvo un contrato mercantil con el centro, pero en ocasiones percibía sus emolumentos en dinero negro, procedente de los fondos reservados. En la caja fuerte de su despacho se encontraron 140.000 euros, que el experto informático atribuyó a pagos del servicio secreto.

En la Operación Pitiusa se intervinieron decenas de discos duros de gran capacidad a cuyo contenido solo se ha accedido en parte, tanto por el coste económico de esta tarea como por falta de tiempo. El fiscal Horrach y el juez Castro tampoco han querido indagar en las relaciones de Urdangarin y su abogado con Bevilacqua y ni siquiera se han examinado los correos electrónicos recuperados por el hacker.

En todo caso, las fuentes consultadas aseguran que, en principio, la conducta del experto informático carecería de relevancia penal. De hecho, la mayor parte del material descubierto en el pen drive ya figuraba en el sumario, pues fue intervenido en noviembre de 2011 en los registros del caso Nóos.

El encargo a Bevilacqua se produjo antes de que el socio del yerno del Rey, Diego Torres, empezara a facilitar al juzgado, con cuentagotas, hasta cuatro remesas de correos electrónicos que trataban de implicar a la Casa del Rey en gestiones para favorecer los negocios de Urdangarin. Según fuentes de la investigación, Bevilacqua no penetró en el servidor de Nóos ni en la correspondencia de Urdangarin, aunque no se explica por qué guardaba una copia del pen drive.

Morenés: "Ese señor no es un agente del CNI"

“Este señor no es ni ha sido nunca un agente del CNI”, declaró ayer a la COPE el ministro de Defensa, Pedro Morenés, cuando se le preguntó por la relación entre el centro de inteligencia y el hacker que tenía en su poder decenas de miles de correos del caso Nóos, revelada por el diario El Mundo. Eso sí, el ministro reconoció que Matías Bevilacqua tenía una empresa que “contrató con el CNI temas de softwarey conocimientos de informática. Contrató de acuerdo con la ley de contratos del Estado, como no puede ser de otra forma”.

“Ahora bien”, añadió, “desde el año 2008, ya no trabaja para el CNI, [no] por ninguna razón [especial], sino simplemente porque se acabó su contrato. El CNI aprendió todas las técnicas que este señor sabía”, concluyó.

Fuentes próximas al CNI subrayaron que Bevilacqua es un experto en criptología y recuperación de datos de discos duros “de un nivel muy alto”, por lo que el centro estaba interesado en aprender sus técnicas, pero aseguraron que “en los últimos años” no se han contratado sus servicios y que jamás se le ha hecho ningún encargo relacionado con la obtención de datos personales o protegidos.

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