Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El juez analiza el papel de la Infanta tras oír a su marido

Urdangarin: “Estaba por transparencia y formalismo”

La infanta Cristina y Carlos García Revenga.
La infanta Cristina y Carlos García Revenga.

El juez José Castro mantiene dudas sobre el protagonismo de la infanta Cristina, que no está imputada, en la junta del Instituto Nóos. Castro preguntó a Iñaki Urdangarin si trató de “crear un área de influencias” para sus negocios al incluir en la junta de Nóos a su esposa, la hija del Rey, junto al secretario de esta, Carlos García Revenga. El esposo de la infanta rechazó de plano esta hipótesis, pero el juez insistió: “¿Qué funciones tenía doña Cristina de Borbón en esa junta directiva (de Nóos)?”. Y Urdangarin salió al paso: “Ninguna. Era una persona de confianza mía, simplemente eso. Con la voluntad máxima de dar una transparencia y una normalidad a las cosas”. El juez matizó que para la transparencia no era obligada la presencia de la hija del Rey mientras que para “crear un área de influencias sí que es obligado que esté doña Cristina”, dijo.

La infanta, según su marido, estaba para dar “transparencia, comodidad, formalismo” en el instituto Nóos. “Tuvimos, cómo decirlo, que cubrir esos asientos”. No obstante, señaló, su esposa no hacía “absolutamente nada”. Y el juez recalcó “Y si no hacía nada, ¿para qué estaba allí?”. “Le repito, Señoría, yo siempre he pensado que hacían falta cinco personas para formalizar esa junta... Nada más”, contestó el duque. Igual rol, entre la ausencia y la ignorancia, atribuyó Urdangarin al secretario de las infantas Carlos García Revenga, que era tesorero de Nóos.

A lo largo de la declaración, Urdangarin se negó a contestar preguntas sobre los correos que implican a la Infanta, pero luego dio por buenos otros correos electrónicos de Diego Torres al contestar cuestiones incluidas en los mismos. En su relato judicial, Urdangarin detalló que cobró 350.000 euros anuales de Telefónica, empresa que le pagó 200.000 euros de prima de retorno a España cuando dejó la compañía. Recibió una hipoteca de la Caixa por cinco millones para comprar el palacete de Pedralbes, con cuatro años de carencia. En el último semestre ha dejado de pagar dos cuotas, sin que se le haya reclamado aún el abono de esta deuda desde la entidad financiera.

El duque desmiente a Corinna

ANDREU MANRESA

El yerno del Rey rechazó en su declaración ante el juez Castro haber cerrado negocios con la Fundación Laureus, entidad en cuya cúpula está la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga de don Juan Carlos. El Instituto Nóos invitó a Corinna al evento Valencia Summit 2004, y su estancia corrió a cargo de las arcas públicas.

“Yo no he hecho ninguna operación con la Fundación Laureus”, declaró ante el juez Iñaki Urdangarin. “Entonces ¿por qué le facilita una cuenta corriente?”, le preguntó el fiscal anticorrupción de Baleares Pedro Horrach. “No voy a contestar sobre este tema”, se revolvió el duque.

“¿Por qué le facilita (a la Fundación Laureus) un número de una cuenta corriente?”, insistió el fiscal. “Porque tuvimos unos contactos durante una época, intentaron que yo abriese el capítulo español de la Fundación Laureus y al final el proyecto no cristalizó”, respondió finalmente el yerno del Rey.

La aristócrata declaró a El Mundo que ingresó 50.000 euros en las cuentas del duque “que le correspondían por el trabajo hecho para Laureus entre septiembre de 2004 y enero de 2005”. “Después”, añadió, “ya no hubo más cobros de Laureus porque el duque rechazó el trabajo”.

En los correos electrónicos aportados a la causa por Diego Torres consta que Corinna, en nombre de Laureus, tentó con un sueldo de 200.000 euros anuales a Urdangarin. El fiscal preguntó por Corinna tras observar una anotación hallada al gestor del duque que decía “Londres 300.000”. “No tengo nada en Londres, mi única sociedad es Aizóon y he pagado todos mis impuestos aquí”, contestó el duque.

Más información