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Los correos de Torres no se retirarán del sumario como pide Urdangarin

El yerno del Rey validó en la práctica los ‘e-mails’ al responder sobre ellos

Urdangarin, el sábado, a su salida del juzgado de Palma. Ampliar foto
Urdangarin, el sábado, a su salida del juzgado de Palma. Getty Images

“No contestes, Iñaki”. El abogado del duque de Palma, Mario Pascual, que reclama la nulidad y expulsión del sumario de los correos electrónicos aportados por el antiguo socio de Urdangarin, Diego Torres, al juez, intentó el pasado sábado que su cliente no respondiera a preguntas relacionadas con los controvertidos e-mails. Pero, aunque el yerno del Rey anticipó también dudas sobre su veracidad, el pasado sábado contestó ante el juez Castro a muchas cuestiones sobre los mismos que le planteó el fiscal anticorrupción Pedro Horrach, de modo que en la práctica, vino a validar los e-mails de la trama del Instituto Nóos.

Los correos que Torres entregó al juez no serán excluidos del sumario, según fuentes judiciales, como pretendía la defensa del yerno del Rey. Ante la queja del letrado de Urdangarin, el magistrado le advirtió de que había tenido tiempo más que suficiente para plantear ante el juzgado su petición de retirada de los e-mails. Pascual aseguró que los correos son “falsos” y Manuel González Peeters, abogado de Torres, le retó a querellarse contra él.

El cargado buzón de Torres

Primera entrega. Abril de 2012. Torres remite al juez tres correos fechados en 2007 que revelan una supuesta intermediación del Rey a favor de los negocios de su yerno; en concreto, para que lograse la participación de un nuevo equipo de vela en la 33 edición de la Copa América.

Segunda entrega. 10 de enero de 2012. Torres aporta nuevos correos, en los que el exsecretario del duque en Nóos le propone disimular su participación en la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social “para no dejar muy en evidencia” que él es “el alma máter del asunto”. La remesa incluye conversaciones entre un empleado de Nóos, Francisco Larrey, y Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del Rey, que revelan que esta asistió al Valencia Summit 2004, uno de los eventos con los que Urdangarin y Torres se lucraron a costa del erario público.

Tercera entrega. Enero de 2013. Torres entrega 30 nuevos correos que apuntan directamente al secretario de las infantas, Carlos García Revenga, finalmente imputado, al que sitúa en el núcleo de decisiones del Instituto Nóos.

Cuarta entrega. 16 de febrero de 2013. Esta vez son más de 200 correos que Torres utiliza para intentar demostrar que la infanta Cristina y García Revenga tuvieron un papel de control en la institución desde sus puestos en la junta directiva y que incluso el Rey, al que se referían como “el jefe”, les habría ayudado a encontrar patrocinadores.

Los primeros e-mails del antiguo socio del duque de Palma entraron en el juzgado en abril de 2012 y los últimos hasta ahora, ocho días antes del interrogatorio de Urdangarin, es decir, durante la comparecencia de Torres ante el juez el pasado 16 de febrero. Media docena de los correos desvelan los negocios de Urdangarin con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del Rey. Otras comunicaciones abordan la aparente tutela desde los despachos de La Zarzuela de los contactos de Urdangarin con Administraciones, empresarios, patrocinadores bancarios y turísticos. En manos de Torres, en un disco duro de 500 gigas, se almacenan muchos más e-mails de Nóos sin expurgar, de forma que podría haber una quinta entrega, o más.

Pese a las indicaciones de su abogado, Urdangarin olvidó la orden y entró al trapo, según fuentes conocedoras de su declaración del sábado. “A partir de la cuarta pregunta sobre los más de 70 e-mails manejados, el imputado comenzó a contestar, debió de olvidarse de la orden de que ignorase las cuestiones sobre los correos”, detalló un testigo. El duque de Palma reconoció personas, hechos y aspectos reseñados en la colección de correos electrónicos entregados por su exsocio. Así, aludió, por ejemplo, a un e-mail para un encuentro en un aeropuerto con directivos olímpicos africanos que debía contactar para su labor de lobby para la candidatura de Madrid 2016. En ocasiones se escudó en que no se acordaba de los detalles, pero Urdangarin asumió ser titular de los dominios y direcciones que se indican en los correos.

El duque de Palma desmoronó de esta forma, según fuentes del caso, uno de los ejes centrales de la defensa, centrada en intentar desactivar todos los indicios de posibles relaciones comprometedoras para la Casa del Rey de sus oscuros tratos comerciales.

Testigos de las dos comparecencias de Urdangarin ante el juez, la de febrero de 2012 y la del pasado sábado, destacan que el duque de Palma estaba en esta última ocasión desconcentrado y que se perdía en los argumentos, frente al temple defensivo que mostró hace un año. Urdangarin chocó con el fiscal Horrach, le alzó la voz, nervioso y confuso, mientras el acusador le cercaba sobre hechos que aluden a sus tres supuestos delitos fiscales y los contratos de empleados aparentemente ficticios de la empresa Aizóon, cuyo capital comparte con Cristina de Borbón.

Por su parte, el secretario de las infantas y extesorero de Nóos, Carlos García Revenga, imputado en el caso Nóos, anunció que se querellará contra Torres por vulneración de su intimidad a raíz de la divulgación de correos en los que es emisor o destinatario.

Desde el Instituto Nóos, que se decía sin ánimo de lucro, Urdangarin y Torres se embolsaron 5,8 millones de euros en sus relaciones de privilegio con las Administraciones de Baleares y la Comunidad Valenciana, ambas gobernadas por el PP, entre 2004 y 2007.

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