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El técnico que dio licencia a un amigo de Blanco niega todo trato de favor

El funcionario dice en el Supremo que la nave cumplía la norma y no fue presionado

José Antonio Orozco, en marzo pasado, cuando acudió a declarar como imputado ante el Tribunal Supremo. Ampliar foto
José Antonio Orozco, en marzo pasado, cuando acudió a declarar como imputado ante el Tribunal Supremo.

La sospecha vertida por la policía en sus informes, a partir de las grabaciones interceptadas en el caso Dorribo, era que el exministro de Fomento José Blanco había presionado al Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat, donde gobernaba el PSC, para que agilizara una licencia a un amigo suyo, el empresario José Antonio Orozco, que había construido una nave en el aeropuerto barcelonés. Las grabaciones telefónicas recogen la intermediación del ministro, aunque no aclaran si la licencia se concedió saltándose la normativa o por un trato de favor al empresario.

El testigo clave para esclarecer este asunto, el técnico municipal de Sant Boi que dio el visto bueno, José Ruiz Sánchez, negó ayer ante el juez del Tribunal Supremo haber recibido presión alguna para redactar sus informes (dos desfavorables y uno, final, favorable). “Si no hubiera cumplido la normativa, el informe hubiera sido desfavorable”, declaró. Y dejó claro que, antes de su último informe, no recibió “instrucción alguna del alcalde o de otra persona” para que relajara sus requisitos al solicitante de la licencia.

¿De dónde nacían las sospechas sobre este expediente? El 9 de febrero de 2011, Orozco se puso en contacto con Blanco y le dijo que la tramitación del expediente de Sant Boi donde construía una nave y un aparcamiento, iba bien, que solo faltaba un informe de Aviación Civil, y le preguntó si él podría hacer algo. “Mándame un correo con lo que falta”, le replicó Blanco. El 16 de febrero, Orozco insiste con que le ha enviado dos correos, uno referente a la construcción de la nave de Sant Boi y otro sobre una nave en A Coruña. El 17 de febrero, Blanco replica: “En 15 días, lo de Cataluña está resuelto”. El 24 de febrero, sin embargo, Orozco se vuelve a quejar al ministro: “AESA [Agencia Estatal de Seguridad Aérea, dependiente de Fomento], nos dice que hasta abril/mayo no sacan el informe de El Prat. Así, es imposible”.

“No hablé con el alcalde ni con el empresario”, afirma el funcionario

Al día siguiente, 25 de febrero de 2011, Orozco recibe una llamada de Javier Hurtado Domínguez, jefe de gabinete de Blanco en Fomento, y charlan de su expediente y de las vías para solucionarlo. “Tras la gestión realizada por Javier Hurtado, el propio jefe de gabinete informa al día siguiente a Blanco que en dos semanas se resuelve la tramitación del expediente”, señala el informe policial.

El 28 de febrero, Orozco telefonea a Hurtado y le comenta que el Ayuntamiento de Sant Boi ya tiene conocimiento de que la resolución de AESA respecto de la nave ya está resuelta y, que al ser necesario para que en el pleno den el visto bueno a su licencia municipal, le pregunta si habría alguna manera de que dicha resolución llegara al Ayuntamiento porque así se aprobarían las licencias en esa semana. Hurtado se compromete a enviarlo en menos de 48 horas. No oculta su apoyo a la causa. “Interés máximo porque así me lo comentó el jefe”. Dos días después de tal conversación, Orozco le pide a Hurtado que le remita el informe de AESA ya firmado (positivo). Y el 7 de marzo de 2011, justo el lunes siguiente, la junta de Gobierno del Ayuntamiento de Sant Boi acuerda conceder la licencia ambiental, así como la licencia municipal de obra a Transportes Azkar [de Orozco] para agencia de transporte y almacén.

Sin embargo, el técnico que da la licencia ambiental, a pesar del malestar y alardes telefónicos de Orozco en diciembre de 2010 tras serle negada dos veces la licencia —“tenemos que pedir una entrevista con el alcalde, joder”, “Déjame hacer una gestión, voy a llamar a Pepe Blanco a ver si manda algo allí o allí van por libre”— afirmó ayer en el Supremo no haber recibido ninguna presión. Y explicó con detalle al juez instructor del caso por qué denegó dos veces la licencia y luego la aprobó. El primer informe fue negativo porque en el proyecto no se hablaba del aparcamiento. En el segundo vuelve a insistir en que el aparcamiento precisa licencia. Y en el tercero da finalmente el visto bueno porque ya hay una referencia al aparcamiento.

“Las deficiencias eran subsanables y se subsanaron en el tercer informe”

Pero este técnico municipal de Sant Boi no se fio solo de la documentación presentada por el amigo de Blanco. Revisó sobre el terreno el aparcamiento. No solo no recibió presiones extrañas, sino que “entre el segundo y el tercer informe no habló con ninguna persona del Ayuntamiento”. Aseguró no tener noticia de una entrevista entre su alcalde y Orozco en febrero de 2011. Y remachó que él, en todo caso, ni habló con uno ni con otro de su expediente. No vio especial problema en esta licencia: “Todas las deficiencias que observó eran subsanables y siempre se ofrece al solicitante subsanar deficiencias observadas”. Y por eso propuso él las medidas correctoras y verificó su cumplimiento. “No redactó su último informe hasta que no visitó la nave”.

Pero a la luz de las declaraciones del técnico, queda bajo interrogantes la convicción con la que salió Orozco tras mantener el 9 de febrero de 2012 una entrevista con el alcalde de Sant Boi, en una cita conseguida por los hombres de Blanco. Resumía así su sensación: “Estupendamente. Como no podía ser de otra manera. Nos confeccionaron hasta el escrito de alegaciones, que ha quedado depositado ya en registro. Y ya se quedó con una copia el jefe del Urbanismo para llevarlo al pleno de la semana que viene, que ya lo recogió él personalmente del registro de entrada (...) Está todo resuelto Y empezamos las putas obras”. Y alardeara: “Ayer estuve con el alcalde de Sant Boi en el aeropuerto de Barcelona que es donde estamos haciendo la nave. Nos han dado todo tipo de facilidades. Siempre es bueno tener un amigo en el Gobierno”.

Pero Orozco seguirá sin fiarse del técnico, incluso después de lograr su luz verde, el 17 de febrero de 2011. Se queja de su visita sorpresa. “No sé si el cabrón sabe algo”. Y el técnico dice que solo cumplió con su labor habitual: hizo subsanar deficiencias, y visitó y visó la nave.

“Nos vuelve locos. Es alucinante”

F. M.

El 12 de enero de 2011, en pleno atasco para que saliera adelante la licencia municipal en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), el empresario José Antonio Orozco, amigo del entonces ministro de Fomento José Blanco, llama en su socorro al secretario de Estado de Transportes, Isaías Taboas, quien ya está avisado. “Me ha dicho el ministro esta mañana que tenías un tema en Sant Boi. Explícamelo para que se lo explique al alcalde”.

Orozco le llora a gusto: “En el Ayuntamiento de Sant Boi hay unos técnicos que reinterpretan lo que es la legislación en cuanto a protección de fuego, en cuanto a permisos, en cuanto a lo que es la valoración de la mercancía que está dentro (...) Se trata de una nave que tenemos ciento y pico por España y nunca nos ha sucedido tal cosa. Entonces nos encontramos allí con un técnico del Ayuntamiento que nos está volviendo locos y que quiere que compartamos la nave, o sea que la dividamos en módulos, que hagamos bueno algo que no tiene sentido. Isaías, de verdad, esto es algo alucinante. Entonces, yo lo único que quería era sentarme con alguien y decirle: mira, nosotros somos Azkar, no venimos a hacer una nave para venderla, ni queremos hacer un pelotazo”.

El secretario de Estado resume lo que cree más operativo para el amigo del jefe: “Bueno, yo hablo con el alcalde y te pongo en contacto con él, pero le hablo previamente”.

Nueve días después, Orozco se impacienta y llama a Blanco. Y el ministro le dice que llame directamente al alcalde de Sant Boi. El regidor, Jaume Bosch, reconoció ante el juez que efectivamente recibió una llamada del secretario de Estado de Transportes para interesarse por la licencia y ver si podía recibir a Orozco.

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