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Tejeria abre la legislatura vasca del “encuentro entre todos para la paz”

El PNV recupera la presidencia del Parlamento de Vitoria con sus únicos votos

En un perfecto euskera, con referencias a Lauaxeta y al político, poeta y cantante labortano Mixel Labéguerie, Bakartxo Tejeria ha abierto esta mañana la décima legislatura del Parlamento vasco, tras asumir su presidencia con los exclusivos 27 votos de su partido, el PNV. Tejeria, única candidata al puesto, ha sido designada en segunda vuelta después de que en la primera no obtuviese mayoría absoluta. Se convierte así en la tercera presidenta de la Cámara autonómica en otras tantas legislaturas tras su compañera de filas Izaskun Bilbao y su inmediata predecesora, la popular Arantza Quiroga.

En la elección del resto de la Mesa no ha habido sorpresas y los demás grandes partidos se han repartido los puestos, con EH Bildu en la vicepresidencia primera (Juanjo Agirrezabala) y el PSE en la segunda (Blanca Roncal), mientras el PP y el PNV se reparten las dos secretarias (Antón Damborenea la primera y el peneuvista Iñigo Iturrate la segunda).

La legislatura, la primera que nace sin la amenaza de ETA, ha de ser la del “encuentro entre todos para construir la paz y la normalización política de Euskadi”, ha señalado en su primer discurso al frente de la Cámara esta guipuzcoana de 41 años, licenciada en Derecho y con un largo recorrido en política. Pero también serán los cuatro años de la “contención del gasto, de ayudar a reactivar la economía, garantizar el Estado del bienestar y priorizar a quienes lo están pasando mal”.

Tejeria ha dejado para los últimos segundos de su breve discurso una alusión a los siete territorios de la Euskal Herria en que creen los nacionalistas, un guiño al sector más soberanista de su partido. “Esta Cámara representa a esta parte del pueblo vasco, a tres de cada cuatro vascas y vascos”, señala. Al margen de esta alusión, considera que la “disputa política, en democracia”, no se tiene que “hacer para dividir al pueblo”.

“Esta Cámara representa a  tres de cada cuatro vascas y vascos”

Bakartxo Tejeria

La que comienza será la legislatura de la economía y del avance en convivencia, pero también el mandato en el que profundizar en ámbitos como el reconocimiento de las víctimas de excesos policiales. Un desliz ha hecho que esta necesidad quedase patente.

La socialista Isabel Celaá, presidenta de la Mesa de Edad, que gestiona la votación de la Mesa definitiva, aludió en un discurso que no estaba previsto a los parlamentarios Fernando Buesa y Gregorio Ordóñez, asesinados por ETA. “¿Y Brouard?”, se escuchó en el hemiciclo. Precisamente se cumplen 28 años del asesinato de Santiago Brouard, parlamentario de HB, por los GAL. Tras el receso para presentar las candidaturas a la Mesa, Celaá pidió disculpas y citó ese crimen.

EH Bildu también ha recordado a Brouard y a Josu Muguruza (diputado electo de HB asesinado otro 20 de noviembre, en este caso de 1989), en una rueda de prensa en que la mayoría de sus parlamentarios han portado claveles rojos, junto a un retrato de ambos. Su portavoz, Laura Mintegi, ha citado la necesidad de seguir trabajando para que “todas las víctimas como consecuencia de un conflicto político sean reconocidas”.

Dos hechos que han coincidido con la sesión constituyente han mostrado los caminos que quedan por recorrer. Casi a la misma hora en que Arantza Quiroga pronunciaba sus últimas palabras como presidenta del Legislativo al arranque del pleno, Jonathan Powell, exasesor del premier británico Tony Blair, abría sus contactos con partidos y agentes sociales sobre la conferencia de Aiete y el final de ETA. Y la Diputación alavesa presentaba poco después su proyecto de presupuestos, muestra de nuevo de la muy complicada situación económica que afronta Euskadi.

Tejeria ha apostado por “acuerdos amplios” entre los partidos y defendido la imperiosa necesidad de tender puentes y alcanzar pactos en un complicado tablero —el Gobierno, las tres Diputaciones y dos de las tres capitales tienen gobiernos en minoría— en el que las alianzas pueden entrecruzarse.

A todas estas complejidades se añade la gresca política, a la que el único parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro, ha dado la señal de salida con alusiones a EH Bildu como un grupo que “viene a defender los postulados de ETA” y al “síndrome de Estocolmo” del resto de partidos por no censurar la presencia de la coalición abertzale.

Gaza y los desahucios

A. E.

Todo discurrió según lo previsto, salvo la Mesa de Edad y algún parlamentario despistado que votó a destiempo lo que no debía. Primero fue el discurso de la consejera de Educación en funciones y parlamentaria de mayor edad, Isabel Celaá, y, después, las camisetas de los dos miembros más jóvenes, Diana Carolina Urrea e Igor López de Munain, ambos de EH Bildu, quienes vestían sendas camisetas de solidaridad hacia Gaza y en contra de los desahucios. Pese a que hubo en su día debate sobre la pertinencia de vestimentas con mensajes reivindicativos, el Reglamento de la Cámara solo hace referencia a mensajes o vestimentas con “conceptos ofensivos al decoro de la Cámara o de sus miembros, de las instituciones o de cualquier otra persona”.

En la tribuna de invitados, las hijas de Tejeria, de tres y seis años, se afanaban en acabar unos dibujos para su ama mientras unos metros más allá el  exlehendakari Juan José Ibarretxe, el expresidente del Parlamento Juan José Pujana, el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, o la presidenta de las Juntas de esta provincia, Lohitzune Txarola, seguían el pleno junto a diputados y senadores vascos. Entre las ausencias, las de los diputados generales de Bizkaia, José Luis Bilbao, y Álava, Javier de Andrés.

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