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La trama daña la competitividad de España, según Interior

La evasión fiscal permitía vender productos a bajo precio

El fiscal anticorrupción, Antonio Salinas. Ampliar foto
El fiscal anticorrupción, Antonio Salinas.

El dinero salía de China y volvía a China. Eso es lo que, según el fiscal jefe Anticorrupción Antonio Salinas, hace especial la operación antiblanqueo desplegada ayer contra la mayor red de blanqueo de capitales desarticulada en los últimos años. En medio, una enorme trama de contrabando, evasión de impuestos y explotación de inmigrantes irregulares en España que permitía vender infinidad de productos —los de los bazares chinos, básicamente, pero también mercancía falsificada— a precios inferiores a los de mercado, lo que, según declaró ayer el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, “afecta a la competitividad de España”.

Los principales lugares de entrada de esos productos eran los puertos de Valencia y Barcelona. En uno de ellos se encuentra, precisamente, el origen de la operación. A ellos llegaban miles de contenedores con mercancía procedente de China que luego se distribuía por todo el país. Con la ayuda de funcionarios sobornados, entre ellos un inspector de la policía y un sargento de la Guardia Civil, los miembros de la organización criminal conseguían enviar cantidades mayores de las que declaraban. Para consumar ese fraude, no dudaban en falsificar los documentos necesarios para la importación de esos bienes.

Todos esos productos se trasladaban después a naves como las del polígono Cobo Calleja de Fuenlabrada (Madrid) y otros como el de Mataró (Barcelona) y otras ciudades, donde se vendían al por mayor a los bazares chinos y tiendas de todo a 100 entre otros minoristas. En esas compraventas, tampoco se pagaban impuestos, según los investigadores. Otro de los métodos para reducir costes era el empleo de grandes bolsas de mano de obra ilegal en esas naves. Cientos de trabajadores, en su mayoría chinos y sin papeles, con jornadas extenuantes y sueldos irrisorios.

Las grandes cantidades de dinero conseguido de ese modo partían de nuevo hacia China. Fuentes de la investigación hablan de cantidades ingentes de efectivo que circulaba entre los miembros de la trama en coches, furgonetas y maletines. El sistema de envío era simple. En algunos casos eran los propios integrantes de la organización los que lo llevaban en su propio equipaje hacia su país. Maletas enteras, según fuentes de la investigación. Otras veces el sistema eran las remesas enviadas a miembros de la trama residentes en China.

Pero junto a este sistema rudimentario, existía otro más complejo. Varios bufetes de abogados de poca importancia, según la investigación, asesoraban a la red mediante la apertura de cuentas bancarias en paraísos fiscales. Hasta esos países se llevaba también físicamente el dinero en efectivo que luego se enviaba periódicamente a China. Al mismo tiempo, la trama había creado un sistema de préstamo extorsivo en el que eran sus propios integrantes los que prestaban dinero a pequeños comerciantes de su propia nacionalidad a intereses abusivos que luego reclamaban mediante amenazas y coacciones. Todo ello sin contar con el dinero dedicado a casinos ilegales.