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La Generalitat retoma las quejas sobre financiación en la cumbre autonómica

Artur Mas eludirá el debate soberanista en la Conferencia de Presidentes

El presidente no comparecerá en el Senado tras la cita. Lo hará un día después en Barcelona

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Artur Mas intentará evitar mañana que la Conferencia de Presidentes autonómicos que se celebrará en el Senado se convierta en un pim-pam-pum de todos contra él. Conocedor de que el Partido Popular busca aprovechar la cita para trasladar al exterior una imagen de unidad de los presidentes autonómicos en torno a las políticas de austeridad de Mariano Rajoy y contra la deriva soberanista de Cataluña, Mas propondrá algo difícil de rechazar para sus homólogos: que el Gobierno deje de centrifugar déficit hacia las autonomías y relaje las exigencias sobre estas. El entorno de Mas resume la posición del presidente catalán como una petición para que cesen las “deslealtades” del Gobierno central sobre las autonomías.

El encuentro de mañana es especialmente incómodo para el máximo representante de la Generalitat. Se sentará en la misma mesa que el Gobierno central, en medio del vendaval soberanista que recorre Cataluña y que él mismo ha impulsado con una convocatoria de elecciones anticipadas en las que defenderá un referéndum de autodeterminación. Al rechazo del Ejecutivo de Rajoy se sumará, con toda probabilidad, el de los 11 presidentes autonómicos del PP. El de Extremadura, José Antonio Monago, ha propuesto que, en caso de celebrarse un referéndum, este se realice en todo el territorio nacional para que todos los españoles puedan pronunciarse sobre el futuro de Cataluña.

De ahí que el presidente catalán acuda a la reunión con escasas esperanzas de conseguir nada, más allá de transmitir el mensaje al electorado nacionalista de que el Gobierno central no escucha las demandas catalanas.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas. ampliar foto
El presidente de la Generalitat, Artur Mas. EFE

Las acusaciones de “deslealtad” de Mas al Ejecutivo hace días que se suceden y además ya le trasladó esta queja al propio Mariano Rajoy en su última reunión en el palacio de la Moncloa. “Es una deslealtad grande, muy grande, llevar el sistema autonómico español el año que viene a situarse en un déficit del 0,7% del PIB mientras la Administración central se queda con el 3,8%”, dijo Mas la semana pasada en el Parlamento catalán. El dirigente nacionalista recordó que esa diferencia se ha incrementado a pesar de que las comunidades autónomas son las responsables de la sanidad, los servicios sociales, la enseñanza y las universidades. La queja de la Generalitat es que el Gobierno central “se queda” para él una parte del déficit mayor que el que le tocaría por los servicios que presta.

En el argumentario del presidente catalán y de los miembros de su Gabinete ocupará esta semana un lugar relevante la queja de que el Ejecutivo de Mariano Rajoy vuelve a “castigar” a Cataluña en los Presupuestos del Estado para 2013. Además de las citadas “deslealtades”, CiU se prepara para alzar la voz al afirmar que el Gobierno no respeta sus compromisos.

Esos incumplimientos presupuestarios son, según el entorno de Mas, una vía de La Moncloa para centrifugar déficit, en este caso a Cataluña, y hacer quedar a la Generalitat como la gran incumplidora de los objetivos de ahorro. Según los nacionalistas catalanes, el ejemplo más claro es que, por tercer año consecutivo, los Presupuestos para 2013 no respetan ni la disposición adicional tercera del Estatuto, referida a las infraestructuras, y no hay rastro de los 978 millones que el Gobierno debe a la Generalitat por obras no realizadas en 2008 y 2009.

Todo esto explica que Mas quiera pasar inadvertido en la reunión de mañana y aprovechar para su campaña electoral cualquier resultado negativo de la misma. De entrada, no tiene prevista ninguna comparecencia pública en el Senado tras la reunión. El presidente catalán no quiere formar parte del coro de voces que previsiblemente salga en defensa de las políticas de austeridad de Rajoy. Se reserva, en principio, para el miércoles, cuando ha convocado a los medios informativos en Barcelona para explicar su opinión sobre la reunión. Con ello espera conseguir mayor relevancia mediática y transmitir que no renunciará a su discurso soberanista, por más que le acusen de minar con él la recuperación económica de España.