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El etarra enfermo se somete a las pruebas para determinar si su estado es terminal

254 presos están en huelga de hambre, pese a la previsible liberación de Bolinaga

Algunos inician huelgas de solo un día y otros solo renuncian a la comida del comedor

El Servicio Vasco de Salud espera disponer mañana del informe sobre el recluso

Simpatizantes de Herrira piden, ayer, la liberación de Uribetxebarria Bolinaga.
Simpatizantes de Herrira piden, ayer, la liberación de Uribetxebarria Bolinaga.

Un total de 254 presos de ETA se habían sumado ya hasta anoche a la huelga de hambre iniciada el miércoles pasado por el recluso enfermo de cáncer Iosu Uribetxeberria Bolinaga, uno de los secuestradores de José Antonio Ortega Lara, para pedir su excarcelación. Al ayuno se sumó el domingo el dirigente de la izquierda abertzale preso en Logroño Arnaldo Otegi. Es una huelga peculiar que tiene mucho de escenificación y poco de demanda real, porque los reclusos se siguen sumando a unas protestas con las que piden a Interior algo que, en estos momentos, nadie les está negando: la excarcelación de Uribetxeberria si los médicos certifican que su estado es terminal. Las pruebas necesarias para determinarlo se le practicaron ayer. El Gobierno insiste en que, con huelga o sin ella, se aplicará la ley y se atenderá a lo que digan los facultativos.

La cifra de 254 reclusos ha sido confirmada esta mañana por el director general de Instituciones Penitenciaraias, Ángel Yuste, en Radio Euskadi. Yuste, quien ha insistido en que cualquier decisión sobre Uribetxeberria "será la que la legalidad imponga y lógicamente tomada por el juez central de Vigilancia, que es quien tiene la competencia", ha precisado que 29 de esos presos ya habían manifestado que sólo iban a ayunar ayer. Para Yuste se trata de una protesta "claramente impuesta y orquestada desde fuera".

La posibilidad de que Uribetxeberria Bolinaga sea liberado por el cáncer que padece —su tumor en el riñón, diagnosticado en 2005, se ha extendido al cerebro y al pulmón— la dejó clara Prisiones el pasado jueves. Un día después de que el recluso se declarara en huelga de hambre, Interior explicitó en un comunicado que se atendería a lo que determinaran los médicos. Añadió que para ello era necesario que el recluso accediera a someterse a unas pruebas médicas que se negaba a aceptar y que eran fundamentales para evaluar su estado de salud. Uribetxebarria accedió finalmente, pero continuó con la huelga de hambre.

Ayer se le realizó “una biopsia guiada por TAC”, según el parte médico facilitado por el Hospital Donostia, donde está ingresado desde el pasado día 2 de agosto, cuando Interior le trasladó allí procedente del hospital de referencia de la cárcel de León. Según los médicos, está “estable” a pesar del ayuno.

Prisiones necesita un informe médico final, que estará listo en los próximos días, para avalar o no una libertad condicional que en última instancia tendrá que ser decidida o validada por el juzgado de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional. Tanto el Gobierno —lo hizo ayer el propio Yuste, y hace unos días el ministro Jorge Fernández— como el PP vasco insisten en que se aplicará la ley al margen de las huelgas de hambre y que, si su estado de salud así lo recomienda, se excarcelará a Uribetxeberria. A pesar de ello, las protestas de los presos continúan, aunque con un moderado eco social.

Osakidetza —el Servicio Vasco de Salud— dispondrá previsiblemente mañana, jueves del informe médico sobre el estado de salud del preso, según ha adelantado también esta mañana el viconsejero de Sanidad, Jesús María Fernández. "A partir de ahí cada uno tendrá que hacer lo que le corresponde: a la Administración penitenciaria decidir y llevar adelante el procedimiento administrativo y a Osakidetza seguir atendiendo a esta persona lo mejor posible", ha dicho.

Osakidetza no facilitará ninguna información sobre la situación médica de Uribetxeberria por razones de confidencialidad y de respeto al secreto profesional y a los deseos de la familia.

A tenor de los datos, sin embargo, se trata de una huelga que no todos los reclusos están dispuestos a seguir, y menos con todo el rigor que supone una verdadera huelga de hambre. De los 51 reclusos que cumplimentaron el domingo los formularios para anunciar el ayuno, 26 dijeron que este solo duraría una jornada, según fuentes penitenciarias. Otros han sido descubiertos comiendo en la celda y han alegado que su huelga implicaba solo no tomar los alimentos del comedor del centro, y los hay que se han limitado a protestar no saliendo al patio.

Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA, cifraba ayer en 420, tras haberla elevado por la tarde sobre sus propios datos iniciales, los reclusos de la banda que han tomado en 31 cárceles españolas y 20 francesas medidas de protesta en las que incluyen huelgas de hambre, encierros en celdas (chapeos), remitir cartas a Interior o “ayunos voluntarios”.

Herrira, la asociación de apoyo a presos de ETA, va a mantener la concentración ante el Hospital Donostia, y extenderá las protestas a partir de mañana con concentraciones diarias ante las sedes de las delegaciones del Gobierno en Vitoria y Pamplona y la subdelegación en Bilbao. La organización anunció, además, que algunos sacerdotes se podrían unir a las protestas a título individual.