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“¿Dónde factura Anna los trabajos?”

La Agencia Tributaria sospecha que pueden ser fraudulentas

Oriol Pujol abraza a su esposa en un congreso de Convergència Democratica de Catalunya.
Oriol Pujol abraza a su esposa en un congreso de Convergència Democratica de Catalunya.

La mujer de Oriol Pujol, Ana Vidal Maragall, trabaja con el empresario Sergi Alsina “desde 1999”, según fuentes próximas a su defensa. Primero, como asalariada y después, como profesional independiente (es abogada y economista). Esas mismas fuentes señalan que puede justificar sobradamente los trabajos que realizó para Alsina, en especial la confección de informes de todo tipo. Pero la Agencia Tributaria sospecha, en un informe que figura en el sumario, que esas facturas pueden ser fraudulentas y que tal vez no responden a un trabajo real.

Durante la investigación, Hacienda descubrió la existencia de facturas falsas por parte de algunos implicados. Una de ellas, emitida por Alsina, asciende a un millón de euros. Las cantidades facturadas por Vidal son mucho más modestas. En concreto, en el sumario figuran solo cantidades correspondientes a dos meses por importe de 5.000 euros. Como Vidal tiene dudas sobre esas facturas, Pujol contacta con Alsina para que la llame y lo aclaren. El secretario de CDC le pide en un mensaje de texto al móvil: “Sergi, mañana me tendrías que decir dónde factura Anna las cuatro facturas del trabajo hecho en noviembre y diciembre. La puedes llamar tú, por favor, y lo aclaráis. Gracias”.

Vidal le explica a Alsina que había hecho todas las facturas a nombre de Alta Partners y le pide que le diga “el concepto general de la factura”. “Será diferente en función de las sociedades”, responde Alsina, a lo que la esposa de Pujol responde que “distribuirá la facturación por horas para tenerlo más justificado” y que, como concepto, pondrá “análisis, horas de reunión, conversaciones telefónicas, preparación de reuniones...”.

Esos pagos no tienen nada que ver con la trama de las ITV, según fuentes de la investigación. En febrero de 2011, Alsina llama de nuevo a Vidal y le dice que necesita “de forma urgente” la factura de 5.000 euros. Vidal le pregunta “si habrá alguna otra factura después de estas de 5.000”, ya que le gustaría “no hacer importes exactos”. Le pregunta, por ejemplo, si puede hacer “una de 4.500 y otra de 5.300”. Alsina replica que “es más fácil hacer importes exactos porque tiene que haber un contrato, y si no son importes exactos quiere decir que cada mes has hecho cosas diferentes y habría que justificar trabajos diferentes”.

La mujer del líder de CDC figura como administradora de la empresa Avima Projectes S. L., a través de la cual emite las facturas. La sede de esa empresa está en un número de la avenida Diagonal de Barcelona donde vive la familia. La empresa de Alsina que debe pagar esas facturas no es Alta Partners, sino Bersenat, según la investigación. Hacienda considera que “no existe una relación comercial” entre ambas sociedades, por lo que “se podría estar ante la realización de facturas presuntamente falsas”.

Según el informe de la Agencia Tributaria que figura en el sumario, Alsina realiza a menudo “facturas falsas o irregulares para obtener beneficios fiscales”. Así, consta que su empresa Bersenat, SL compra una casa en 2011 en la población de Urús (Girona) por 1,2 millones, aunque en realidad le da “un uso personal”.