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LAS REVELACIONES DEL SUMARIO DEL 'CASO PITIUSA'

Una oficina del Inem de Badalona era una mina para los traficantes de datos

Un intermediario de la organización tenía a su servicio a cuatro funcionarios

Policías ante el Inem de Badalona donde trabajaban varios detenidos, el 7 de mayo pasado.
Policías ante el Inem de Badalona donde trabajaban varios detenidos, el 7 de mayo pasado. efe

La oficina del Inem de Badalona (Barcelona) no es como las demás. Allí, algunos funcionarios no solo atendían a los ciudadanos que buscan trabajo, sino que también hornean galletas, preparan empanadillas, fabrican camisetas y hacen fotocopias. Con esas palabras en clave se entendían cuatro funcionarios de esa oficina y Francisco García Pérez, Paco El Conseguidor, uno de los supuestos intermediarios de la red de tráfico de datos desarticulada en mayo pasado en la Operación Pitiusa. Los bancos eran los consumidores finales de un infinito listado de nombres, teléfonos e historias laborales que crecía mes a mes.

Esa oficina del Inem —hoy Servicio Público de Empleo Estatal— era una mina de información —amparada como secreta por la ley— para la trama en la que Francisco —al que la policía intervino 65.000 euros— estaba presuntamente integrado. El juez de Barcelona que lleva el caso tiene imputadas a más de 150 personas.

En el sumario del caso consta que una pareja de informadores, Ana Xicola y Eduard Ferrer Torres, pasaban cada mes "hasta 2.500 y 3.000 consultas" a Paco, un funcionario jubilado que había trabajado en esa misma oficina como responsable de ofertas de empleo. El conseguidor distribuía la faena entre los cuatro trabajadores a los que había captado para sacar información del Sistema Nacional de Empleo. Por cada consulta les pagaba "de uno a tres euros", según admitió en su declaración ante la policía una de las detenidas, Montserrat Furio, de 51 años.

Furio era una de las supuestas filtradoras de datos. Siempre acababa el trabajo a tiempo. Y siempre pedía más. "Han salido poquitas galletas y quería hacer otra hornadita, ¿vale? Aquello que le pones la pincelada con miel y...", bromea con Paco. Ambos hablaban a menudo:

La excuñada del ministro y Paco el Conseguidor

Francisco García Pérez, apodado Paco el Conseguidor, era un destacado intermediario de la red de tráfico de datos. Para conseguirlos, tenía, entre otras personas, a Mercedes Gómez Angelats, de 56 años, excuñada del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, (hace años que está separada de un hermano de este). La policía grabó una conversación en la que Paco le informa a Gómez, funcionaria en el Inem de Badalona, de que “hay un cliente que quiere 2.500 [informes] al mes” y le pregunta cuántos podría pasarle diariamente. Ella responde: “Hombre, si el otro día hice 150...”

Otra funcionaria del Inem, Monterrat Furio, fue seguida por la policía el 10 de enero pasado. El agente encargado de la vigilancia fue testigo de cómo Furio iba en moto a la rambla de Catalunya, de Barcelona, donde se reunió en un aparcamiento con este hombre, al que entregó “una serie de papeles”, según el sumario.

—Paco: "Era para hacer cuentas... Para dejarte a ti o no".

—Montse: "Ya tengo la máquina lista. Y me salen 125 vatios".

—Paco: "Vale. Ya te llamaré".

Vatios y referencias son otros dos términos en clave para referirse al pago por las consultas. En otra conversación, en diciembre pasado, Montse se presta a trabajar más: "De los que me habías dado, localicé prácticamente a todos, menos a cuatro extranjeros (...) No me importa que me deis un listado para hacerle yo una revisión exhaustiva".

Furio, que trabajaba de interina, admitió ante la policía que Paco le facilitaba listas con nombres y números de DNI y que su misión consistía, básicamente, en pasarle domicilios y teléfonos. La mujer, de 51 años, afirmó que los datos eran "para entidades financieras" que pretendían "contactar con morosos". Por ese motivo, pero también porque "no era consciente" de que estaba cometiendo un delito y por su relación de "amistad" con Paco, decidió sumarse al mercadeo de datos. Y, por supuesto, por dinero. En una llamada reprocha al intermediario que le faltan cuatro euros de un encargo. "Te di dos monedas de dos", replica Paco, quien percibe una pensión de 1.400 euros.

La supuesta ingenuidad de la interina choca con las precauciones que adoptaba a la hora de entregar la información. Los imputados se citaban en aparcamientos, zapaterías e incluso en un hospital para no llamar la atención.

Paco llama a David Vitales, de 41 años, funcionario del Inem, para verse "donde siempre":

—Paco: "¿Tienes las fotocopias?"

—David: "Sí".

—Paco: "¿Cuántas hay? Para tener preparada la pasta ¿15? ¿25?"

—David: "Sí, entre 30 y 40".

Carmen Huelves, de 56 años, y Mercedes Gómez, de 55, cierran la lista de funcionarios de Badalona acusados de revelar secretos.

Gómez, excuñada del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, también hace las entregas "de forma rápida", en apenas "dos o tres días", según la policía. Los funcionarios no tienen tiempo que perder: cada vez hay más nombres y números encima de la mesa. Ya casi dedican más tiempo a extraer datos protegidos que a atender al público, lo que provoca las quejas airadas de Furio: "Ayer y hoy ha sido brutal, una salvajada. He tenido que estar casi exclusivamente en atención al usuario y he dejado mis cosas".

El alto nivel de vida de algunos de ellos puso en alerta a sus superiores. La policía subraya que la "red de informadores" de la oficina del Inem traficaba con datos reservados "con impunidad". "Qué fácil les resulta prestarse a la corruptela y usar los propios medios del trabajo y, sobre todo, qué nivel alcanza el mercadeo de ese tipo de datos", añade un informe adjuntado al sumario.

La saturación es tal que Paco llega a advertirle a Eduard Ferrer Torres del problema a fin de que afloje:

—Paco: "Oye, me ha dicho Ana que has recibido teléfonos".

—Eduard: "Sí, 340. Los tengo ya imprimidos y todo".

—Paco: "Vale, pero no voy a llevarte lo otro... [La funcionaria] solo ha hecho dos hojas, no ha podido... Y bueno, claro, antes el trabajo de ahí dentro que otra cosa".

Pero el mercadeo de datos no descansa. Xicola le habla a su colaborador de "un nuevo cliente". Un banco, se deduce por las llamadas. "El año empieza bien", dice Paco a los suyos. Ese cliente pide un mínimo de 150 consultas de teléfonos al día. Paco convence a las trabajadoras con un bocado de 300 euros diarios. A Montserrat Furio llega a proponerle que amplíe su horario de trabajo:

—Paco: "¿Tú te podrías quedar uno o dos días a la semana por la tarde? Tengo que repartirlas entre todos, me han dicho que sí".

—Montse: "Yo creo que sí podré (...) Pero, ¿de qué cantidad hablas? Es que hoy me has dado una cantidad soberbia, y claro, se acumula (...) Vale, bueno, lo intentaré. ¿Durante cuánto tiempo?"

—Paco: "Indefinidamente. Inténtalo. Es un pastón".

—Montse: "Es que siempre tengo al jefe al lado. ¿El cobro es de un día para otro?"

—Paco: "Sí. No te voy a fallar".

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