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Urdangarin intenta cargar toda la responsabilidad en su socio Diego Torres

El yerno del Rey sostiene que dejó Nóos en marzo de 2006

Asegura que su papel era institucional y que del dinero se encargaba Torres

Urdangarin a su llegada a los juzgados: "Vengo a aclarar la verdad y a defender mi honor"

La declaración ha sido "lenta y minuciosa" y se ha prolongado durante casi nueve horas

El juez investiga una segunda red de empresas de Urdangarin en el exterior

Reconoce que en 2006 el Rey le pidió que dejara sus negocios con las Administraciones

El yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, imputado por supuesta corrupción en el caso Palma Arena, intentó ayer, en su declaración de casi nueve horas ante el juez José Castro, descargar toda su responsabilidad en la gestión del Instituto Nóos en su exsocio Diego Torres y en otros colaboradores de la trama. Esa entidad, oficialmente sin ánimo de lucro, ingresó 10 millones de euros en cinco años; y más de la mitad del dinero (5,8 millones) lo recibió de los Gobiernos de Baleares de Jaume Matas y de la Comunidad Valenciana de Francisco Camps, ambos del PP, entre 2004 y 2007.

Urdangarin también aludió a Francisco Camps y a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en relación con la concesión de un contrato de 3,7 millones; negó que la firma que aparece en una propuesta de concurso fuera suya, y tachó de falso el documento.

Las primeras palabras del duque

Urdangarin intenta cargar toda la responsabilidad en su socio Diego Torres

"Comparezco hoy para demostrar mi inocencia, mi honor y mi actividad profesional. Durante estos años he ejercido mis responsabilidades y he tomado decisiones de manera correcta y con total transparencia. Mi intención en el día de hoy es aclarar la verdad de los hechos y estoy convencido que la declaración de hoy contribuirá a demostrarlo. Muchísimas gracias a todos, muchísimas gracias por su atención".

El duque de Palma está declarando desde las  nueve y media. El juez le advirtió de que, además, deberá volver al juzgado otro día más adelante. Es probable que le someta a un careo con su exsocio, según fuentes del caso.

A lo largo de un minucioso interrogatorio del juez Castro, el esposo de la infanta Cristina repitió decenas de veces una respuesta evasiva: él no participaba en las gestiones concretas de la administración de fondos, o las desconocía. “Eso debía controlarlo Diego Torres”, dijo varias veces. Y añadió: “Yo no pasaba facturas”. El duque de Palma negó tener poderes al frente de las empresas bajo sospecha que lograron millonarios contratos públicos y aportaciones de empresas privadas. Sí reveló que negoció personalmente en el palacio de Marivent con el expresidente balear Jaume Matas y que jugó al pádel con él en el complejo real. Matas y él abordaron el patrocinio-venta por 18 millones del equipo ciclista Illes Balears y más tarde los Fórum Illes Balears por 2,3 millones.

Sobre la rama valenciana de Nóos, Urdangarin reconoció que en apenas tres días el expresidente Francisco Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, concertaron con él y de inmediato aprobaron y firmaron el convenio del Summit (un evento deportivo) de la capital levantina.

El yerno del Rey llegó a pie a los juzgados de Palma, hizo el paseíllo mientras más de 200 personas le abucheaban y, antes de entrar, realizó una breve declaración a la prensa: “Vengo a aclarar la verdad y a defender mi honor”. El juez decano había autorizado, excepcionalmente, que entrara en coche, pero los asesores de la Casa del Rey consideraron que era mejor renunciar a ese privilegio.

Urdangarin sostuvo que al frente del Instituto Nóos desempeñó siempre un papel institucional, un cargo de presidente representativo, completamente ajeno a las actividades bajo sospecha judicial por los supuestos delitos de malversación, falsedad, fraude y prevaricación en el manejo de unos seis millones de euros públicos de Baleares y Valencia.

Al ser interrogado por el cobro de una primera partida-sueldo de 300.000 euros por los contratos con el Gobierno de Baleares, dijo que fue, otra vez, Diego Torres quien fijó el salario. El abogado de Torres, aludido repetidamente por la descarga de la culpa, señaló más de un error en las explicaciones que daba Urdangarin en esa estrategia para no verse implicado.

El duque de Palma negó haber sido administrador de Nóos Consultoría, la hijuela comercial del teóricamente altruista Instituto Nóos. Pero el letrado del socio aseguró que el duque tenía un poder notarial de Nóos Consultoría. Ese defensor recordó que otros implicados y empleados declararon que las empresas eran administradas a la par y en un mismo plano por Urdangarin y Torres.

El yerno del Rey y su ex mano derecha en la maquinaria empresarial manejaron una gran parte de los 10 millones en la trama de Nóos. A su vez consta en la causa que facturaron cientos de miles de euros a través de sus propias compañías familiares a la caja común de Nóos. Los cargos se justificaron en supuestas actuaciones profesionales, servicios y gestiones cuyo precio los investigadores consideran totalmente desproporcionado.

El examen minucioso de los contratos de Nóos con las Administraciones de Matas en Baleares y de Francisco Camps en Valencia ocupó gran parte del interrogatorio. El juez indagó por qué no se presupuestaron los eventos ni se justificaron los gastos con fondos públicos.

Varias personas aplauden al juez José Castro.
Varias personas aplauden al juez José Castro.

A preguntas del instructor, el duque de Palma explicó asimismo que el Rey le ordenó, en marzo de 2006, que dejara de abordar negocios y convenios con las Administraciones públicas. El asesor de don Juan Carlos, José Manuel Romero Moreno, intervino como emisario real para que Urdangarin renunciara a presidir la fundación Areté. Así fue, él dejó los cargos, pero en la causa hay pistas de que los vínculos comerciales no se cortaron. Ayer, Urdangarin sostuvo que con esos negocios posteriores ni él ni la Infanta tuvieron nada que ver.

El esposo de Cristina de Borbón la exculpó a ella: dijo que estaba al margen de la actividad empresarial y de sus negocios. Reconoció que usó la referencia directa de la Infanta y la de Carlos García Revenga, asesor de la Casa del Rey, en un folleto del Instituto Nóos —del que eran directivos en sus inicios—, pero alegó que era públicamente conocida su circunstancia familiar y restó importancia al uso de la publicación. El juez preguntó, además, sobre la presencia, minoritaria, de dos hijos de los duques de Palma como accionistas de una primitiva compañía familiar, Namasté. El duque indicó que era una empresa estrictamente del núcleo Urdangarin-Borbón y que la presencia de los menores era para “dar más solvencia” a la misma. La sociedad se extinguió.

En el caso Urdangarin saltó ayer una sorpresa más al desvelarse en la causa una vía de investigación sobre una posible nueva red exterior de empresas vinculadas a la trama de Nóos. Una red que la fiscalía denomina segunda estructura fiduciaria opaca en el extranjero por parte de Urdangarin y Diego Torres y que habría estado activa al menos cinco meses. Se trata de un grupo de sociedades aparentemente opacas al fisco en España.

La fiscalía sospecha que el duque de Palma pudo operar a través de esa novedosa malla para efectuar cobros de sus negocios personales fuera del país. Se analizan ingresos del duque de Palma por importe de 500.000 euros, de los cuales 200.000 procederían de Telefónica y 300.000 de Global.

El viernes, horas antes de la comparecencia de Urdangarin en el juzgado, el juez, la Fiscalía Anticorrupción y los policías del grupo de delincuencia económica efectuaron un viaje relámpago a Barcelona para avanzar en el rastreo de este entramado de supuesta evasión fiscal. Sobre esta variante fueron interrogados de nuevo en la capital catalana el ya imputado Salvador Trinxet —abogado experto en el montaje y venta de sociedades internacionales— y otros implicados vinculados a Nóos y al entorno del yerno del Rey. Las partes recibieron ayer el relato de las declaraciones y el acopio de documentación.

El juez Castro introdujo así una pieza imprevista en el damero sobre la que apenas existían anotaciones manuscritas. Las empresas participantes son Vikrama, Global Corporate y Torima Ltd, y están anudadas a sociedades pantalla de la ya conocida red de Bélice-Londres-Luxemburgo que pende de la sociedad De Goes Center.