El Gobierno empieza a asumir que el objetivo del déficit es casi inalcanzable

Rajoy dice que es “irrenunciable”, pero ahora evita dar la cifra ante los suyos El presidente anuncia que se van a acelerar las reformas laboral y financiera

Alberto Ruiz-Gallardón, María Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy y Ana Mato, en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP
Alberto Ruiz-Gallardón, María Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy y Ana Mato, en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PPGORKA LEJARCEGI

La semana pasada, Cristóbal Montoro pintó un panorama negro a los consejeros autonónomicos de Economía. Les dijo que estábamos ya en recesión. Y que las previsiones de crecimiento que maneja se van al -0,5%. Pero ayer, cuando Mariano Rajoy reunió a su comité ejecutivo por primera vez desde su victoria electoral, todos los dirigentes entraron en la sede de la calle de Génova con una previsión mucho peor: la del Banco de España, que augura que el PIB caerá un 1,5%.

En ese panorama absolutamente oscuro, Rajoy se plantó ayer ante los suyos con un tono más bien bajo, según varios de los presentes. En la cabeza de todos estaban las palabras de Montoro —presente en la reunión, aunque no habló— que puso en duda la posibilidad de cumplir el objetivo de déficit del 4,4%. El Gobierno ha desplegado toda su artillería para tratar de desactivar la bomba lanzada por Montoro. Pero lo cierto es que en el Ejecutivo está tomando fuerza la idea de que es casi imposible lograr la proeza de reducir el déficit a la mitad en plena recesión. Las previsiones de ayer, según coinciden varios miembros del Gobierno, consolidan el pesimismo.

Ante los suyos, Rajoy evitó plantear esas dudas. El presidente sabe que casi cualquier cosa que suceda en esa reunión interna puede llegar a conocimiento de la prensa. Por eso insistió en que el objetivo del cumplimiento del déficit es “irrenunciable”. Sin embargo, alguno de los presentes destacó después el hecho de que esta vez, al contrario de lo que sucedió en la reunión del grupo parlamentario, no dio la cifra del 4,4%, el objetivo pactado para 2012 a final de año, ni detalló cuál es su previsión final para 2011, ni planteó que el recorte necesario será superior a los 40.000 millones de euros.

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Esa ausencia de cifras puede simplemente querer decir que el presidente quiere evitar el dramatismo de otras ocasiones. Sin embargo, prácticamente todas las personas del Gobierno y del PP vinculadas de alguna manera a los equipos económicos dan por hecho que la profunda recesión en la que está entrando España, agravada por los recortes y las subidas de impuestos, van a hacer casi imposible ese 4,4%. Rajoy visita a Angela Merkel el jueves con este panorama encima de la mesa. El presidente busca la complicidad y sobre todo el apoyo de la canciller. Es ella, ahora que además Nicolás Sarkozy está ya en pleno proceso electoral y con un riesgo serio de derrota, la única que puede ayudar a España.

Los dirigentes consultados creen que Alemania no puede formalmente aceptar que se retrasen los objetivos del déficit, como pide la izquierda en ese país, en Francia y en España. Sin embargo, sí puede de forma más discreta ayudar en los mercados, a través del BCE, para que Rajoy tenga más margen para sus reformas e incluso darle en privado una cierta flexibilidad en el objetivo del 4,4%, aunque sin ponerlo negro sobre blanco. O promover que se revisen todos los objetivos, ya que las perspectivas son malas para casi todos los países europeos.

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Pero a cambio, analizan fuentes del Ejecutivo, Rajoy tiene que garantizar que va a ser muy firme con las reformas económicas y con los recortes. El presidente anunció a los suyos, según explicó después Dolores de Cospedal, que se van a acelerar las dos más importantes: la laboral y la financiera. En realidad, la laboral ya va algo retrasada, ya que el propio presidente del Gobierno fijó la fecha del 7 de enero. En dos o tres semanas estará lista, anunció, y el viernes se estudiará un informe con líneas básicas en el Consejo de Ministros. También en dos o tres semanas, antes de lo previsto, estará la reforma financiera, según anunció.

El empeoramiento de la situación económica, y la necesidad de ofrecer a sus socios europeos estas reformas como prueba de que está actuando, parecen haber acelerado los plazos. Rajoy le dijo a los suyos que “fuera”, esto es en los mercados y en Europa, están especialmente preocupados por cómo va a controlar el Gobierno el déficit de las comunidades autónomas. Por eso, justo antes de su primer Consejo Europeo, Rajoy aprobará el próximo viernes la ley de estabilidad, que implicará recortes para todas las Administraciones.

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