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El líder del PP se reúne con Rato y desata todas las especulaciones

Los populares dicen que la cita se debe a la crisis en Bankia por Banco de Valencia

Mariano Rajoy tiene una particular concepción de la diferencia entre privado y público. Él considera que cualquier encuentro del que no quiera informar por el motivo que sea es privado. Aunque se trate de una cita clave con otro político, como sucedió en el pasado cuando se reunió con Jaime Mayor para anunciarle que sería el candidato a las elecciones europeas. O como cuando citó en su despacho a Esperanza Aguirre para imponerle como presidente de Caja Madrid a Rodrigo Rato frente a Ignacio González, el candidato de la presidenta. Todo “privado”. Y ahora que ha ganado las elecciones y se dispone a gobernar en menos de un mes, mantiene el mismo criterio. Por eso el PP no da cuenta de nada de lo que está haciendo el líder en las últimas horas. Ni siquiera cuando, como sucedió hoy, un personaje tan relevante como Rodrigo Rato, ahora presidente de Bankia, acude al despacho de Rajoy.

La noticia, avanzada por el diario de internet Vozpopuli, generó, como es habitual ante los silencios del líder, todo tipo de especulaciones internas. Mucha gente en el PP desearía que Rato volviera a ser el vicepresidente económico. Sin embargo, tanto fuentes cercanas al presidente de Bankia como otras muchas en el PP coinciden en que eso no está encima de la mesa. Él quiere seguir al frente de Bankia, explican, donde está inmerso en un complejo proceso de reestructuración. Dejarlo ahora implicaría un problema para su proyecto en el banco, además de un cambio personal notable, ya que los tres principales ejecutivos de esta entidad tenían pactado repartirse 10 millones de euros en sueldos. Los que especulen con el regreso del que fuera director del FMI —puesto que abandonó a medio mandato para dedicarse a los negocios— se equivocarán, insisten estas fuentes.

El motivo de la visita de Rato, que estuvo en la noche electoral en la calle Génova y no oculta su faceta política pese a estar ahora en otras tareas, era el de analizar la situación financiera con Rajoy —lo hacen con frecuencia ahora que han mejorado sus relaciones desde que el líder le aupó a la cabeza de Bankia— y sobre todo tratar la crisis, casi más política que financiera, que vive Bankia desde la intervención del Banco de Valencia, en el que el Banco de España ha tenido que inyectar ya 1.000 millones de euros y avalar otros 2.000. La caída de este banco ha supuesto la dimisión como vicepresidente de Bankia de José Luis Olivas, otro expolítico del PP que fue presidente de la Generalitat antes del dimitido Francisco Camps. Rato está abiertamente enfrentado a Olivas, que se ha atrincherado en Bancaja después de haber perdido su papel en Bankia por la presión de Rato. Tanto desde el punto de vista político —se trata de dos personas estrechamente vinculadas al PP— como financiero —Rajoy tendrá que lidiar con la compleja situación de bancos y cajas en la Comunidad Valenciana, muy vinculados al ladrillo durante la gestión de Camps— esta reunión era importante en ese sentido, señalan fuentes del PP.

Rajoy ha asegurado a todos, también el lunes al Comité Ejecutivo, que no dirá nada de su Gobierno hasta que no acuda a tomar posesión oficialmente de su cargo ante el Rey e informe al jefe del Estado de qué Ejecutivo ha pensado. Por eso les dice a los suyos que no hagan caso de quinielas.

Pero en una espera tan larga, es inevitable que se analicen todos los gestos y se trate de avanzar especulaciones. Mucha gente en el PP está concentrada en eso. La clave de momento sigue siendo la vicepresidencia económica. Cada vez más gente en el partido se mueve para que sea Cristóbal Montoro, el que ha hecho con Rajoy la travesía del desierto en la oposición como portavoz económico. Otros muchos lo sitúan en el Gobierno en un superministerio relevante, como uno de Industria con otras muchas atribuciones, pero ven otro perfil con mayor recorrido internacional para ser el hombre —o mujer— de los recortes en Economía.

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