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Valencia distingue a la Casa Cuna, implicada en el robo de bebés

La religiosa asegura que las adopciones se hicieron conforme a la ley

Rita Barberá (centro), posa con los galardonados por el Ayuntamiento con motivo del 9 d'Octubre, De izquierda a derecha: Juan José Garrido, Francisco Valero Mir, Enrique Ponce, Sor Aurora Gallego, Francisco Sebastián y José Miguel Laínez. Ampliar foto
Rita Barberá (centro), posa con los galardonados por el Ayuntamiento con motivo del 9 d'Octubre, De izquierda a derecha: Juan José Garrido, Francisco Valero Mir, Enrique Ponce, Sor Aurora Gallego, Francisco Sebastián y José Miguel Laínez.

La entrega ayer de honores y distinciones de la ciudad de Valencia con motivo del 9 d’Octubre se vio rodeada de polémica por el premio concedido a la religiosa Aurora Gallego, directora de la Casa Cuna Santa Isabel. El grupo municipal Compromís mostró su desacuerdo con la distinción y excusó su asistencia, “mientras la institución que dirige [sor Aurora] esté bajo sospecha en el caso de las adopciones irregulares de niños apartados de sus familias biológicas”. El grupo ya votó el pasado julio en contra de esta distinción a la vista de los cientos de denuncias realizadas por afectados, algunas de las cuales señalaban a la casa cuna, dijo entonces la edil Pilar Soriano.

A la salida del pleno, donde se libraron los premios, la religiosa negó la relación de la Casa Cuna con los casos de los niños robados, y agregó que está pagando muchas cosas que no tienen que ver con su función. A continuación defendió que las adopciones gestionadas por esa institución se ajustan a la ley.

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no quiso opinar sobre la ausencia del acto de los concejales de Compromís: “Se califica sola”. Sí destacó su defensa de la vida “y los más de 45 años que esta orensana lleva trabajando con cientos de mujeres. En la calle, Praxe y Braulia, dos mujeres que investigan el destino de sus bebés fallecidos hace años, protestaron vestidas con camisetas donde se podía leer: S.O.S Bebés robados.

La distinción a la religiosa fue una de las seis libradas ayer. El diestro Enrique Ponce fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad por su estrecha vinculación con Valencia —el torero nació en Chiva— y por su ascenso “a lo más alto del escalafón taurino”. También recibió el honor de Hijo Adoptivo el neurólogo José Miguel Lainez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Valencia. “Ha trabajado por Valencia, para que nuestra ciudad destaque en el ámbito de la medicina”, dijo Barberá. El pintor Francisco Sebastián recibió el título de Hijo Predilecto “por su talento, por la belleza y el atractivo de su obra, así como por su labor docente”.

Las dos instituciones que recibieron la Medalla de Oro de la ciudad fueron el Colegio Oficial de Titulares Mercantiles y Empresariales y el Real Colegio del Corpus Christi, una institución con más de 400 años y notable influencia en la iglesia valenciana.

En nombre de todos los premiados habló Ponce, que mencionó la mezcla de culturas que ha albergado Valencia desde sus orígenes, sin olvidar que Valencia fue capital de la república

A la salida del acto, el torero valenciano se refirió a la polémica sobre la prohibición de corridas de toros en Cataluña. “El antitaurino ha existido toda la vida pero este tema va más allá y tiene unos tintes políticos que están clarísimos por parte de separatistas y del nacionalismo catalán”, subrayó el diestro, que se mostró convencido de que esto pasará.

Entre el público se hallaba el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, el presidente del Consell Valencià de Cultura, Santiago Grisolía, o Jaime de Marichalar.