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ANÁLISIS

Un paso irreversible

La declaración del colectivo de presos de acatar el Acuerdo de Guernika no tiene vuelta atrás

La declaración de la inmensa mayoría del colectivo de presos de ETA a favor de la declaración de Gernika supone que el final de la violencia en el País Vasco ya no tiene vuelta atrás. Los presos de ETA han sido el colectivo más intransigente dentro del entramado del movimiento independentista vasco, Y apostar, como señala la declaración de Gernika, por “un definitivo abandono de las armas”, por el “uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver las cuestiones políticas” y por “el reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas” se puede definir como un importante salto adelante.

Detrás hay una tarea, de meses, de convencimiento desde la izquierda abertzale, capitaneada por Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria, de la inutilidad de las vías violentas que la importante presencia de Bildu en las instituciones ha confirmado.

Este salto adelante prefigura un final definitivo de ETA porque la banda terrorista es especialmente sensible a las demandas de sus presos. Pero, también, hay que tener en cuenta que ese final definitivo aún puede tardar porque el colectivo de presos introduce condiciones en materia penitenciaria y política que el Gobierno no puede aceptar.