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La UIMP evoca a Tomás y Valiente como “referente de la democracia”

Homenaje al expresidente del Tribunal Constitucional asesinado por ETA en 1996

Pascual Sala; Fernández de la Vega, y María Emilia Casas durante el homenaje
Pascual Sala; Fernández de la Vega, y María Emilia Casas durante el homenaje EFE

Francisco Tomás y Valiente, el “inolvidable” presidente del Tribunal Constitucional asesinado por ETA en 1996, fue un “referente unánime para la democracia española”, según coincidieron todos los asistentes ayer al homenaje que se le tributó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en colaboración con la Fundación Instituto de Cultura del Sur. En el acto intervinieron una decena de juristas, políticos y personalidades vinculadas a la universidad y al Tribunal Constitucional.

“Fue un ilustre profesor y ejerció excepcionalmente la presidencia del Tribunal Constitucional” aseguró el actual titular de la institución, Pascual Sala, que coincidió con Tomás y Valiente en la universidad cuando ambos eran estudiantes. Sala ensalzó la memoria del “amigo y compañero” y su condición de “jurista íntegro y completo”.

Elías Díaz, catedrático emérito de Filosofía del Derecho, emocionó al auditorio al recordar que estaba hablando por teléfono con Tomás y Valiente cuando éste fue asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid por los disparos de un etarra. Explicó que Tomás y Valiente había sufrido un proceso vírico y no se incorporó hasta ese fatídico 14 de febrero. Al llegar a su despacho, distante unos 20 metros del de Tomás y Valiente, su secretaria le dijo: “Te ha llamado Paco Tomás”. Le devolvió la llamada y cuando ambos conversaban oyó los disparos, gritos y salió corriendo hacia su despacho, donde ya le encontró muerto. Elías Díaz aseguró que su amigo era “un hombre de Estado” al que ETA asesinó “para acallar su voz”.

“Nunca tendremos suficientes palabras para condenar su muerte”, subrayó María Emilia Casas, la anterior presidenta del Constitucional. Casas enfatizó la “personalidad arrolladora” y la “alegría luminosa” de Tomás y Valiente, “del que siempre se aprendía algo por su sentido crítico de las cosas y por su gran capacidad dialéctica”.

El presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, centró su intervención en el derecho a la libertad de expresión y afirmó que Tomás y Valiente fue “un liberal progresista que creía en la democracia y los valores éticos” y que defendió un Estado “fuerte, eficaz y democrático”. Para Cebrián, Tomás y Valiente fue una voz “prudente y moderada” que simbolizaba la razón.

La exvicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega reivindicó sus enseñanzas de que el camino de la libertad solo tiene el sentido “de la justicia, la razón y la tolerancia”. El expresidente de las Cortes Gregorio Peces-Barba lamentó la “sinrazón de los asesinos” y rememoró la “conmoción absoluta” que supuso la muerte de Tomás y Valiente.