Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mas se jacta de ser un “ejemplo” a la hora de aplicar recortes presupuestarios

El presidente de la Generalitat insinúa en una entrevista que en otoño el Estado dará permiso a Cataluña para emitir deuda

Artur Mas i Gavarró, presidente de la Generalitat de Cataluña, durante una renión del gobierno.
Artur Mas i Gavarró, presidente de la Generalitat de Cataluña, durante una renión del gobierno.

Cataluña es un ejemplo de cómo se tienen que recortar las cuentas. Este es el mensaje que ha vendido el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en una entrevista para la edición europea de The Wall Street Journal. “Cataluña es un ejemplo de cómo hay que encarar los problemas y ofrecer soluciones, incluso si esas soluciones provocan un fuerte rechazo social”, asegura Mas en la entrevista. El rotativo se hace eco de los ajustes del Gobierno –cita la voluntad expresada por el consejero Andreu Mas-Colell de reclamar más horas de trabajo a los funcionarios y la gestión de los recortes en sanidad- y tilda el tijeretazo presupuestario de “draconiano”.

Pese al fuerte recorte, la Generalitat dobla el objetivo de déficit impuesto por el Estado: un 2,6% frente al 1,3% del PIB exigido. Mas cree que, para alcanzar este objetivo en 2012, harán falta “grandes esfuerzos” y el permiso del Ejecutivo central para emitir deuda y refinanciar 3.000 millones de euros. El presidente insinúa que en otoño obtendrá el visto bueno estatal. “Creo que podríamos tener algunas buenas noticias sobre ello en septiembre o octubre”, ha deslizado el presidente catalán.

Mas ha destacado que, pese al ajuste, el Estado tiene margen para compensar los presupuestos de las comunidades. En este sentido, el presidente confía en que las cuentas estatales lograrán el objetivo de fijar el déficit en un 6%. Aunque aún quedan reformas para hacer: en línea con lo que defiende el grupo de CiU en Madrid, el líder nacionalista apuesta porque e Gobierno finalice la reforma del sector bancario y revise la negociación colectiva. Y ha concluído: “Si no hay una agenda de reformas en octubre o noviembre, tendría que haber elecciones este otoño”.