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CiU, PNV y CC salvan otra vez al Gobierno con su abstención

El PSOE se queda solo en el primer paso de los futuros presupuestos

De nuevo CiU, PNV y Coalición Canaria acudieron al rescate del Gobierno en el pleno del Congreso. La alternativa, si el Ejecutivo hubiera perdido la votación, era que el rescate llegara de Europa, porque hubiera supuesto una derrota política difícil de asumir por la inestabilidad que hubiera provocado.

Se trataba de aprobar el llamado techo de gasto, que es el primer paso para los Presupuestos Generales del Estado para 2012. La abstención de los partidos nacionalistas, por responsabilidad, permitió al Gobierno superar el trámite, aunque fuera con el único apoyo de los diputados del PSOE.

El clima de anoche era de alarma y de final de legislatura. Está extendida la idea en el Congreso de que las elecciones pueden ser en torno al 27 de noviembre, convocadas en septiembre, cuando se culminen las reformas en marcha en las Cortes, y, por tanto, no será necesario un acuerdo sobre los Presupuestos porque serán prorrogados. Por eso, permitir que se apruebe el techo de gasto no predispone el apoyo posterior de CiU y PNV a los Presupuestos, más allá de la voluntad de iniciar la negociación. De hecho, en los últimos cuatro años CiU se opuso finalmente a los Presupuestos y, sin embargo, permitió la aprobación del techo de gasto, para lo que al Gobierno le basta con la mayoría simple de los votos.

Las elecciones pueden ser en noviembre, por lo que no sería necesario un acuerdo sobre los Presupuestos al ser prorrogados

Los nacionalistas catalanes y vascos iniciaron la jornada con la abstención, pero negociaron durante todo el día con el ritual repetido de la incertidumbre hasta el último momento de cuál sería su sentido del voto. CiU exigió infructuosamente garantías de que el nuevo fondo de 8.000 millones para las comunidades no sea finalista, sino de libre disposición.

El PP y la izquierda minoritaria (ERC, BNG, IU e ICV) votaron en contra del texto, que recorta el gasto en un 3,8%. Cristóbal Montoro, portavoz del PP, inició su intervención diciendo que lanzaba “un mensaje de confianza en la economía española” y recibió las risas de la bancada socialista. Añadió que la propuesta del Gobierno no aporta fiabilidad y confianza, por no ser realista. Salgado sí ofreció garantías de estabilidad y advirtió de que el proyecto de Presupuestos que se apruebe en septiembre puede tener una reducción mayor del gasto.