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Seres Urbanos
Coordinado por Fernando Casado
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Uganda
Tribuna
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¿Cómo devolver la agricultura urbana a Kampala?

Un uso inteligente del actual modelo de gobernanza en Uganda podría recuperar espacio agrícola en los asentamientos informales de la capital

Kinawataka
Kinawataka, un pequeño huerto urbano en uno de los asentamientos informales de Kampala llamadas zonas K o zonas gueto.

“Aprendí que se puede cultivar a pesar de tener un terreno pequeño o apenas espacio”, dice David Ssewanyana, un joven de 26 años residente en Kampala, la capital de Uganda. Aunque los huertos urbanos en espacios reducidos se han puesto de moda en todas las ciudades, sorprende escuchar esto en una ciudad en la que apenas hace tres décadas el 35% de los hogares cultivaban sus alimentos casi a la puerta de casa.

David Ssewanyana dirige un pequeño huerto urbano en Kinawataka, uno de los asentamientos informales de Kampala llamados zonas K o zonas gueto. “No es que la gente se haya olvidado del cultivo de alimentos, el problema en Kampala es el ritmo al que va la ciudad”, cuenta Nakasujja Hellen refiriéndose a la urbanización descontrolada que amenaza los espacios verdes de la ciudad. Hellen trabaja como asistente de un proyecto de la ONG Network of Active Citizens (NAC) que entrena a jóvenes e impulsa Parlamentos Juveniles Comunitarios para influir en los procesos de toma de decisiones en los distritos de las zonas K.

En 2019 se le ocurrió a esta ONG crear una forma de gobierno local que respondiera a la política de descentralización y la ley de gobierno local que ya había entrado en vigor en 1997 en Uganda. El objetivo de dicha ley era delegar las decisiones políticas, administrativas y financieras y otorgar facultades a los gobiernos locales y unidades administrativas.

“En estos parlamentos, los líderes de las zonas K se reúnen con la gente de su comunidad, los cuales sugieren aquellas propuestas que se deben priorizar para que los gobiernos locales elaboren sus presupuestos para el próximo año”, explica Hellen. La atención primaria de salud, la educación primaria, las obras viales, el agua y el saneamiento, la agricultura y el desarrollo económico local dependen de los gobiernos locales con diferentes poderes para generar, recaudar, planificar y utilizar recursos para esos servicios, y así los ciudadanos, que eligen a los líderes de estos pequeños parlamentos, puedan monitorear si dichos servicios son prestados.

La urbanización descontrolada ha llevado a la invasión y pérdida de tierras agrícolas en la zona urbana y periurbana, a menudo en favor de viviendas asequibles, impactando directamente en el sistema alimentario regional

De estos gobiernos locales también depende la propuesta de destinar más espacio público a zonas verdes y huertos urbanos planteada por jóvenes como Ssewanyana. Desde 2019, 248 jóvenes son parte del movimiento urbano verde #GhettoGoGreen y han construido más de 45 huertos urbanos en seis zonas K con el apoyo de NAC y otra ONG llamada Dreamtown, con base en Copenhague (Dinamarca). Hasta ahora estos huertos solo se pueden levantar en terrenos de propiedad privada, pero la idea es construir más a la espera de que los gobiernos locales den su visto bueno para destinar espacio público.

En Kampala, esta es una espera contra reloj. Cada año la población crece a una sorprendente tasa del 5%, principalmente debido a la migración del campo a la ciudad y las altas tasas de fertilidad. Este rápido crecimiento ha dado lugar a una urbanización descontrolada en forma de asentamientos informales donde vive el 60% de la población de la capital. Según el informe Building Urban Resilience: Assessing Urban and Peri-urban Agriculture in Kampala del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la urbanización descontrolada ha llevado a la invasión y pérdida de tierras agrícolas en la zona urbana y periurbana, a menudo en favor de viviendas asequibles, impactando directamente en el sistema alimentario regional.

En 2010, casi un tercio de la superficie del área metropolitana se utilizaba como suelo agrícola. El año pasado, el 50% de los alimentos consumidos en la ciudad se originó en un radio de 120 kilómetros alrededor de Kampala, incluido el 10% dentro de la propia ciudad, lo que muestra la importancia de la agricultura urbana para una población metropolitana en crecimiento.

Gracias a la descentralización del Gobierno en Uganda y a la creación de estos Parlamentos Juveniles Comunitarios, todos los ciudadanos, incluidas las comunidades más marginales, participan activamente en el ámbito de la gobernanza pública y demandan más espacios verdes. La participación de los jóvenes es crucial, ya que el 78% de la población en Uganda tiene menos de 30 años, lo que lo convierte en el tercer país más joven del mundo con una edad media de 15,9 años.

Ante la pregunta de si los resultados que se están logrando en los huertos construidos sobre propiedad privada podrían legitimar su causa ante el Gobierno para que así acepten destinar espacio público, Hellen responde que “podría suceder, pero llevará tiempo”.

Estas nuevas generaciones de jóvenes son la esperanza de Kampala, porque si ahora son agricultores en los huertos urbanos, mañana podrían convertirse en líderes locales firmemente convencidos de los beneficios de devolver la naturaleza y la agricultura a la ciudad.

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