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Coordinado por Anna Argemí

En París los turistas admiran la Torre Eiffel… Y al ecologista colgado de un árbol

Un activista se ha instalado en un platanero del centro de la capital para evitar que sea talado y en su lugar se construyan edificios con tiendas, restaurantes y oficinas

Thomas Brail (R), sentado en una rama de un árbol centenario en los jardines que bordean la Torre Eiffel como protesta contra el proyecto de renovación de los alrededores, en París, el 31 de mayo de 2022.
Thomas Brail (R), sentado en una rama de un árbol centenario en los jardines que bordean la Torre Eiffel como protesta contra el proyecto de renovación de los alrededores, en París, el 31 de mayo de 2022.THOMAS COEX (AFP)

La ecología y el turismo de masas, de entrada, no tienen muchos puntos en común. Desde hace unos días ambas realidades andan a la greña en el centro de París. Thomas Brail, un activista francés que lucha por la defensa de los árboles, ha decidido encaramarse a un platanero centenario situado en las inmediaciones de la Torre Eiffel y apalancarse ahí para exigir que ese árbol y otros vecinos no sean talados, como está previsto, para en su lugar instalar tiendas, restaurantes y oficinas.

París es una de esas ciudades maravillosas para los visitantes ocasionales que se hacen selfis con el Sena de fondo y se imaginan formar parte del elenco de una película chic, pero a la vez es un infierno para los residentes habituales, quienes deben hacer frente a alquileres exorbitantes, a un tráfico endiablado y a una ciudad pensada y repensada sobre todo para los turistas.

¿Vale la pena deshacerse de árboles, como si se tratara de mobiliario urbano oxidado para construir más edificios “de servicios”? ¿Tienen más derechos los turistas de paso que los árboles, plantados desde hace cien años y residentes permanentes de la Ciudad de la Luz?

Brail es un trepador de árboles que se instaló en el platanero el pasado 30 de mayo para llamar la atención sobre el fin trágico que le espera a este ejemplar y a otros 42 más, algunos centenarios y otros bicentenarios, ante el proyecto de construir cinco edificios en esa zona. La futura reurbanización del entorno de la Torre Eiffel despertó hace unas semanas ya las iras de los ecologistas, quienes denunciaron la voluntad de “cimentar” la zona ajardinada del Campo de Marte, que rodea a la famosa torre.

¿Tienen más derechos los turistas de paso que los árboles, plantados desde hace cien años y residentes permanentes de la Ciudad de la Luz?

Con esta acción, el Ayuntamiento de París busca acondicionar el centro de la capital francesa en vistas a los Juegos Olímpicos del 2024. Para llevar a cabo su proyecto, las autoridades han aceptado desclasificar 950 metros cuadrados de espacio boscoso clasificado, así como privatizar jardines públicos de la ciudad.

Brail no es el único a no estar de acuerdo con la iniciativa constructora de la municipalidad. Su organización, Groupe National de Surveillance des Arbres (GNSA), junto con otras cuatro asociaciones, han lanzado una petición en Change para exigir que se pare el proyecto: que no se talen los árboles y que no se construya en zona medioambiental protegida. Cuando escribo estas líneas han conseguido más de 140.000 firmas.

A principios de mayo, el Ayuntamiento dio marcha atrás ya en parte a su proyecto ante la avalancha de críticas. El concejal responsable de Espacios Verdes del Ayuntamiento de París, Christophe Najdovski, anunció por Twitter que la alcaldesa, Anne Hidalgo, se había comprometido a no destruir ningún árbol; que el proyecto iba a ser revisado para conseguir que cada ejemplar fuera protegido. En el mismo tuit, aprovechó para recordar que la iniciativa contemplaba también 1,7 hectáreas de espacio libre de cemento y vegetalizado, así como la plantación de más de 200 árboles, a sumar a los ya existentes.

Brail denuncia el proyecto de las autoridades parisinas que prevé la tala de 42 árboles, algunos de ellos centenarios, para la construcción de merenderos, tiendas y almacenes de equipaje alrededor de la Torre Eiffel.
Brail denuncia el proyecto de las autoridades parisinas que prevé la tala de 42 árboles, algunos de ellos centenarios, para la construcción de merenderos, tiendas y almacenes de equipaje alrededor de la Torre Eiffel.THOMAS COEX (AFP)

Esta primera concesión del poder público no convenció a Brail, quien será recibido el viernes 3 de junio por las autoridades competentes. Él y otros activistas que le acompañan quieren que se rehaga el proyecto de arriba abajo y la garantía de que los jardines no desaparecerán bajo el cemento.

Brail está colgado del árbol en defensa del entorno de la Torre Eiffel, pero también para dar la voz de alerta de lo que está pasando en Francia. Los plataneros de la Torre Eiffel atraen las miradas de los turistas y de los medios de comunicación y van a ser amnistiados para el regocijo de propios y extraños. Pero sin luz ni taquígrafos que tomen nota se están talando árboles centenarios por toda Francia y de manera impune. Es la constatación y la denuncia que hace su organización GNSA, quien recibe continuas alertas de ciudadanos escandalizados porque su ayuntamiento tiene la intención de cortar un árbol centenario. Que París sirva de ejemplo y de modelo.

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