Tribuna
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¿Hay racionalidad en el gasto en salud?

El coronavirus ha puesto de manifiesto, una vez más, la importancia de tomar decisiones inteligentes y oportunas para hacer frente a la escasez y que redunden en beneficio de todos

Personal médico atiende a pacientes de covid-19 el pasado 21 de julio en el Hospital Juárez de Ciudad de México (México).
Personal médico atiende a pacientes de covid-19 el pasado 21 de julio en el Hospital Juárez de Ciudad de México (México).Sáshenka Gutiérrez / EFE
Marcela Distrutti y Úrsula Giedion

Si algo ha dejado claro la pandemia de covid-19 es que los recursos humanos y financieros para hacerle frente son finitos y que priorizar se ha vuelto una necesidad: no hay país, ni rico ni pobre, ni sistema de salud público o privado capaz de cubrir la totalidad de las pruebas, tratamientos, medicamentos o seguimientos médicos necesarios para toda su población.

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La realidad ha evidenciado que tomar decisiones tiene hoy más que nunca un costo de oportunidad, es decir, que si asignamos recursos a alguna cuestión sanitaria relacionada con la pandemia es necesario sacarlos de otro lado. Ya se ha observado, por ejemplo, una disminución en la vacunación de niños o la reducción de las consultas de seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas. En un informe reciente para el contexto latinoamericano, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han destacado un desplazamiento de la atención en materia de enfermedades distintas a la covid-19 y documentan y alertan de las consecuencias de las reducciones del acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, salud materno-infantil e inmunizaciones, salud mental o control de las enfermedades no transmisibles y crónicas, entre otras.

América Latina y el Caribe es una de las regiones menos equitativas del mundo y la pandemia irrumpió en un contexto, muchas veces, de bajo crecimiento económico y aumento de los niveles de pobreza. Las diferencias sociales, económicas, políticas, culturales e incluso de cohesión han marcado las consecuencias de la pandemia y las decisiones adoptadas por las autoridades nacionales de cada país. Como en todas partes del mundo, los gobernantes se han visto forzados a tomar medidas en un escenario sin precedentes, con fuertes presiones presupuestarias y en un mercado saturado por la demanda.

Dos de las estrategias más efectivas para superar la brecha entre lo que necesitamos y lo que los recursos de salud pueden ofrecernos, son la priorización explícita y el diseño de herramientas para conseguir precios más asequibles de medicamentos

Muchos se han preguntado cómo se toman las decisiones de asignación de recursos, quiénes han participado en esos procesos y si realmente se escucharon las voces de los diferentes grupos afectados o se impusieron otro tipo de criterios. Incluso, en el pico de pandemia, cuando no pocos servicios sufrían el riesgo de colapsar, los medios de comunicación trasladaban la preocupación ciudadana respecto a los criterios con los que se asignaban las camas hospitalarias o de cuidados intensivos y el acceso a unos equipos tecnológicos escasos. Desde muchos sectores se ha clamado que las decisiones de asignación de recursos se hagan de una manera transparente, que permita a los ciudadanos saber cómo se usan esos dineros, por qué y para quién, y comprobar que se aplican, efectivamente, en beneficio de la salud de todos y escuchando las voces de los potencialmente afectados.

La perspectiva de posibles vacunas y tratamientos abre la vía de la esperanza, pero subyace la preocupación de que los precios sean tan altos que impidan un acceso universal o que se apliquen criterios poco claros a la hora de distribuirlos.

Tomar decisiones oportunas e inteligentes para asignar los recursos disponibles de la mejor manera posible se ha vuelto fundamental. Dos de las estrategias más efectivas para superar la brecha entre lo que queremos y lo que podemos o, mejor dicho, entre lo que necesitamos y lo que los recursos de salud pueden ofrecernos, son la priorización explícita y el diseño de herramientas para conseguir precios más asequibles de medicamentos. La Red CRITERIA de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explora precisamente estas estrategias en el curso en línea abierto y gratuito ¿Qué financiar en salud y a qué precio? para todos los que quieran entender un poco más del por qué de muchas de las situaciones que nos ha tocado vivir o para quienes tengan la difícil tarea de decidir en materia de salud. La Red CRITERIA es un espacio que busca intercambiar experiencias y conocimiento para aumentar la eficiencia del gasto en salud en la región de América Latina y el Caribe con un enfoque especial en prácticas de priorización explícita, planes de beneficios en salud y regulación de precios de medicamentos.

Escasez, costo de oportunidad, inequidad, transparencia y precios accesibles son conceptos que han permeado el subconsciente colectivo y que nos seguirán acompañando en el futuro, hayamos superado o no la pandemia, porque todos hemos podido comprobar, de una manera tan súbita como innegable, que los recursos no serán nunca suficientes para dar respuesta a todas nuestras necesidades de salud. La clave es, ahora y de cara al futuro, hacer frente a la escasez con decisiones inteligentes que redunden en beneficio de todos.

Úrsula Giedion es experta en economía de la salud y financiamiento de los sistemas de salud. Marcella Distrutti es especialista de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. Ambas son coordinadoras de la Red CRITERIA.

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