En Colombia, un país marcado por más de medio siglo de conflicto armado, la promesa de paz sigue siendo lejana para miles de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. El hambre es uno de los efectos más silenciosos de la guerra: los confinamientos y desplazamientos forzados cortan el acceso a la tierra, al río, al cultivo. Este proyecto se ha desarrollado de la mano de la ONG Acción contra el Hambre. El trabajo está construido en dípticos: dos imágenes que no se explican mutuamente pero que juntas dicen lo que ninguna puede decir sola. Colombia es el cuarto país del mundo con más desplazados internos, el primero de América
Lourdes tiene 95 años y nació en el Catatumbo. El conflicto armado la arrancó de su tierra varias veces. Perdió a su marido y a varios de sus hijos. Hoy vive en la misma región donde nació, sin haber podido irse del todo ni quedarse del todo.Lys ArangoGermán tiene 44 años y es pescador, como todos los hombres de su familia desde generaciones. Pertenece al pueblo 'kichwa' del Putumayo. Los grupos armados que dominan la región imponen restricciones de movilidad en el río. Sin poder pescar, su familia y su comunidad pierden su principal fuente de alimento.Lys ArangoFrancisco tiene cuatro años y vive en el Catatumbo. Su casa está pegada a la estación de policía, uno de los blancos habituales de los grupos armados. Su familia vive en desplazamiento constante.Lys ArangoNarcisa tiene 88 años y fue expulsada de su casa por el fuego cruzado entre un grupo armado y el ejército. Su esposo murió durante el ataque. Lo que queda de pie, ella lo visita cada día para rezar y para no olvidar.Lys Arango La Yacumama, guardiana del agua, madre de la anaconda en lengua kichwa, habita el río y lo ordena: atrae los peces, forma los remolinos, exige que se pase en silencio y con respeto. A su lado, una imagen del doctor José Gregorio Hernández, médico de los pobres, al que se reza de noche para sanar a los enfermos.Lys Arango (Lys Arango / Agence VU)Andrés tiene 62 años. El conflicto armado lo desplazó hasta un asentamiento informal junto a la frontera con Venezuela, donde vive con su esposa, que tiene alzhéimer. Sobreviven con una sopa de papa al día.Lys Arango