Ir al contenido
_
_
_
_
cartas al director

El primer ciclo de la infancia

Los lectores y las lectoras escriben sobre la importancia de la educación de cero a tres años, la falacia del alto el fuego en Líbano, la dificultad de construir un futuro y los ecos ampliados de las redes

Una madre lleva a su hijo a la guardería, durante el primer día de curso de 2022 en Barcelona. Kike Rincon (Kike Rincon/Europa Press)

Cuando la sociedad y los que gobiernan entiendan la importancia de la primera infancia en la construcción de los individuos, empezaremos a dejar de llamarle “guardería” y a educar entre los cero y los tres años desde la prevención. Porque en este desconocido ciclo, compensamos desigualdades, favorecemos la inclusión, y atendemos a la diversidad, con recursos o sin ellos, pero lo hacemos con amor, establecemos vínculos de apego saludables, ayudamos a la formación del autoconcepto, damos nombre a sus primeras emociones y les ayudamos a gestionarlas de una manera consciente. Asimismo, ¿cómo puede aprender algo un niño si no sabe decir qué le pasa, ni qué hacer con eso que siente? Pues así nos va como sociedad pensando que los adolescentes tienen la culpa de todo, pero no nos planteamos que esto empieza antes, empieza justo ahí entre los cero y los tres, cuando no se ponen límites, cuando no se les escucha, o cuando se nos llama guardería.

Isa Guillén. Murcia

Fuego

Yo creía que un alto el fuego era un cese de las hostilidades. Pues no. En algunos casos —siempre el mismo— se mantienen los bombardeos. Y aquí no ha pasado nada.

Concha Moreno Campos. Úbeda (Jaén)

Sin futuro

Tengo 27 años, pareja desde hace ocho. Nos gustaría casarnos y formar una familia, pero la realidad es que no podemos ni independizarnos, víctimas de la precariedad laboral y la crisis de la vivienda. Pero el tiempo pasa, los cuerpos maduran y nos damos cuenta de que la ventana se va cerrando poco a poco. Y de repente alguien cercano, un primo, te da la feliz noticia de que va a ser papá, de que ha dado la entrada para un piso, y no sabes muy bien cómo sentirte. En mi caso, me alegro por sus logros como si fueran míos, pero duele que no lo sean. La envidia está ahí, recordándome que ellos están consiguiendo los objetivos que yo quiero alcanzar. Y no es bonito, pero es la realidad de mucha gente de mi generación. Vivimos intentando sobrevivir al presente mientras soñamos con un futuro que nunca llega.

Carolina Silva Eade. Madrid

Caja de resonancia

Cuando era niña me gustaba el juego grupal de la lluvia. Consiste en que cada persona golpee repetidamente un dedo de su mano izquierda sobre la palma de su derecha, luego dos dedos y después tres, a la vez que incrementa la frecuencia de los golpes. Cuando lo realizan decenas de personas, el resultado acústico es semejante al sonido de una lluvia que comienza ligera y, paulatinamente, arrecia. Este juego colegial ilustra un fenómeno actual. Millones de personas repiten (en conversaciones, mensajes o redes) las emanaciones orales (sean desatinos, bravuconadas o provocaciones) de un cierto sujeto público X. De este modo, la comunidad se convierte en una gigantesca caja de resonancia. Invito a cada uno a que reflexione si desea o no contribuir a que un mensaje inadecuado se difunda. Quien no lo desee, debería abstenerse de repetirlo. Dejemos de hacer la lluvia al servicio de aquello que no merece ser amplificado.

María Jesús de la Puente Muñoz. Madrid

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_