Huyeron los estorninos
El 23-F los pájaros que dormían en los árboles de la Gran Vía de Valencia abandonaron la ciudad y no regresaron hasta tres días después


El 23 de febrero de 1981, a las 18:23 horas, me encontraba en el cementerio de Villarreal empujando hacia el interior del nicho el féretro de mi amigo Manolín que había muerto por fumar demasiado. En ese momento se me acercó el tipo de la funeraria y me dijo que había oído por la radio del coche fúnebre que en Madrid unos guardias civiles habían asaltado el Congreso de los Diputados y se había producido un gran tiroteo. Pensé que si se trataba de un golpe de Estado me había pillado en el lugar menos adecuado. Desde la casa del difunto llamé a la familia en Madrid y mi hija, que era muy pequeña, me dijo: “Tengo dos noticias, no sé cómo es, que se han levantado unos militares y te han dado un premio o te han dado un premio y se han levantado los militares”. Sucedió que mientras Tejero y sus compinches se dirigían hacia el Congreso en autobuses La Sepulvedana para poner la democracia patas arriba, en el Hotel Palace, el jurado del premio de periodismo César González Ruano acababa de concedérmelo por un artículo titulado No pongas tus sucias manos sobre Mozart. En plena confusión decidí volver a Madrid esa noche, pero encontré Valencia atascada y de pronto súbitamente desierta hasta quedarme solo dando vueltas por la ciudad con el bando y el toque de queda de Milans del Bosch, según el cual cualquiera podía pegarme un tiro. Por una bocacalle llegó un estruendo que parecía salir del fondo de la tierra. Eran los carros de combate. Pasaban con el cañón erguido como cola de alacrán. El extraño sonido de sus orugas hizo que decenas de miles de estorninos que dormían en los árboles de la Gran Vía huyeran en desbandada, abandonaran la ciudad y no regresaran hasta tres días después. Este es uno de los misterios del 23-F no desclasificado. Dónde pasaron las tres noches aquellos estorninos y por qué se lo pensaron tanto antes de volver a Valencia. Lo demás ya se sabe. Que unos golpistas, por suerte, muy incompetentes decidieron salvar a España y se hicieron con la picha un lio.
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