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editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

El plan de Feijóo

El líder del PP no descarta un indulto condicionado a Puigdemont, pero debe explicarlo a la ciudadanía sin temor a la presión de Vox

Alberto Núñez Feijóo, el domingo en Ferrol.
Alberto Núñez Feijóo, el domingo en Ferrol.ÓSCAR CORRAL

El PP de Alberto Núñez Feijóo tiene un plan b para Cataluña más allá de la política de tierra quemada que practica a diario con la deslegitimación de instituciones (Congreso, Tribunal Constitucional o Fiscalía General del Estado) y la actuación pirómana en un debate de enorme sensibilidad como es el encaje territorial en España de comunidades con un fuerte sentimiento identitario. Ese plan b estaba oculto hasta que fuentes de la alta dirección del PP contaron este viernes a 16 medios de comunicación que Feijóo está dispuesto a estudiar un indulto condicionado a Carles Puigdemont, el expresidente de la Generalitat fugado de la justicia desde 2017, en el marco de un plan de reconciliación en Cataluña; que estudiaron durante 24 horas la amnistía que propone Puigdemont y la desecharon; y que ven difícil probar el delito de terrorismo al expresident de la Generalitat.

En conclusión, la amnistía se rechaza por inconstitucional, no porque no pueda formar parte de una negociación política con Junts, y el líder popular también cree que Puigdemont está mejor fuera de la cárcel que en ella. Eso sí, el PP condiciona el indulto a que responda ante la justicia, muestre arrepentimiento y se comprometa al cumplimiento de la legalidad. En todo caso, nada que ver con lo que sostienen en público los principales dirigentes del PP. Hay que recordar que hace solo un mes los populares llegaron a proponer la disolución de los partidos que promuevan declaraciones de independencia o un referéndum ilegal. Este doble discurso entre lo que el PP cree que hay que hacer y lo que afirma en público ha impedido un debate serio en España sobre cuál es el mejor camino para abordar los rescoldos del procés, que es lo que se espera de partidos de gobierno. En su lugar, los populares han preferido digerir la frustración por el resultado del 23-J a través de un debate esencialista y corrosivo —”están en juego la Constitución, la democracia y España misma”— sin ningún reparo en desprestigiar a todas ellas ante las instituciones europeas a cuenta de la amnistía.

No menos sorprendente es el doble discurso que el PP muestra con la investigación que el juez Manuel García-Castellón impulsa por terrorismo contra Puigdemont por los disturbios que hubo en Cataluña en 2019 tras la sentencia del Supremo que condenó a los principales responsables, entre los que figura Oriol Junqueras. En público, el PP de Feijóo ha defendido que en esas fechas hubo “actos terroristas” en Cataluña (aunque, como el juez, tardó cuatro años en advertirlos), y nunca ha subrayado lo que sí dice en privado: que será difícil que se pueda probar el delito de terrorismo al expresident catalán.

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Hay muchas razones para cuestionar los procedimientos del PSOE y sus socios en la gestión de la ley de amnistía, pero el principal partido de la oposición no ha querido debatirlos, sino desplegar una estrategia de desestabilización permanente que fijó Aznar cuando dijo “el que pueda hacer, que haga”. Queda por saber por qué el PP de Feijóo cuenta ahora todo esto, tras la publicación de la enigmática frase de Puigdemont “todo se sabrá”, en relación a las negociaciones que mantuvieron Junts y los populares en verano. Lo que sí sabemos es que el PP de Feijóo decidió contarlo el viernes a distintos medios con el compromiso de publicarlo el domingo, citando fuentes del partido. Este periódico, como el resto, cumplió escrupulosamente el compromiso. Lo que rompe cualquier regla de relación entre los políticos y la prensa es que algunos dirigentes populares resuelvan sus propias contradicciones acusando de mentir a los medios.

Si Feijóo tiene un plan de reconciliación para Cataluña, bienvenido sea: debe exponerlo al conjunto de la ciudadanía. En eso consiste la política, en buscar soluciones a los problemas. No puede esconderse tras el pavor a que Vox arañe un puñado de votos entre el electorado más conservador o en el temor a quienes dentro y fuera del partido pretenden marcarle la agenda.

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