editorial
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El giro de Dinamarca

El país escandinavo cambia su posición histórica y se integra en la política de defensa común europea

Dirigentes de la coalición a favor de la integración en la política de defensa europea, en un acto el miércoles en Copenhague.
Dirigentes de la coalición a favor de la integración en la política de defensa europea, en un acto el miércoles en Copenhague.LISELOTTE SABROE (EFE)

El efecto dominó que ha desatado la invasión rusa de Ucrania y la continuidad de una guerra que cada vez se prevé más larga ha alcanzado también a Dinamarca. El país es miembro fundador desde 1949 de la OTAN, pero había preferido mantenerse fuera de los organismos de defensa de la Unión Europea. La sociedad danesa decidió el miércoles en referéndum seguir los pasos de Alemania en el giro histórico impulsado por el Gobierno socialdemócrata de Olaf Scholz —que gobierna en coalición con la izquierda ecologista y los liberales— sobre el aumento de gasto en defensa y el envío de armas a Kiev, que a su vez se suma a la petición de adhesión a la OTAN de otros dos países con su propio cambio de rumbo, como Suecia y Finlandia. El referéndum danés fue convocado 15 días después de la invasión de Ucrania, tras un acuerdo del partido socialdemócrata gobernante con las cuatro principales fuerzas parlamentarias, y el mismo día en que Dinamarca se comprometía a aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB durante los próximos 10 años, como pedía la OTAN. El resultado de la consulta a los ciudadanos ha sido inequívocamente favorable a la integración de Dinamarca en la política de defensa de la UE, de la que se había mantenido voluntariamente al margen hasta ahora: los síes llegaron hasta el 66,9%, más del doble que los noes, con una participación del 65%.

El electorado danés ha revertido de forma abrumadora —más incluso de lo que auguraban las encuestas— la política de Estado adoptada hace 30 años, también mediante referéndum, y acordada con Bruselas, de autoexcluirse en políticas comunes en materia militar por considerarlas innecesarias o redundantes con su pertenencia a la Alianza Atlántica. No fue su única reticencia con el proyecto europeo. Copenhague también decidió mantenerse al margen de aspectos que afectaban a la unión monetaria, la cooperación y el concepto de ciudadanía europea.

Pero la agresión militar contra Ucrania y la reiteración de las amenazas contra Occidente, incluyendo la utilización de armas nucleares, han producido un efecto revulsivo en una opinión pública que ha cambiado de posición en apenas unas semanas. Dinamarca podrá participar a partir de ahora en discusiones de la Unión relacionadas con seguridad y defensa, participar en misiones militares de la UE, unirse a la Agencia Europa de Defensa y entrar a formar parte de la Cooperación Estructurada Permanente (o Pesco, en su acrónimo en inglés), el más importante proyecto comunitario de cooperación militar. Dinamarca era hasta ahora el único de los 27 miembros de la UE que no participaba en ellos.

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El resultado del referéndum cumple las expectativas de la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, que ha entendido el respaldo mayoritario como un mensaje “muy claro” al presidente ruso, Vladímir Putin. También sirve la decisión para corregir la imposibilidad histórica de Dinamarca de participar en misiones europeas por las que tuvo interés y de las que quedó fuera por su cláusula de exclusión voluntaria, como la misión contra la piratería desarrollada en el Cuerno de África, en colaboración con la OTAN. Los Estados de la UE siguen dando pasos orientados a reforzar la unidad no solo en los acuerdos sobre las sanciones contra Rusia, sino también en la construcción de una defensa común más decidida y firme en la protección de los sistemas democráticos frente al expansionismo militar de la autocracia rusa.

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