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Estrellas en Glasgow, objetivos en Brasil

Si la protección de los pueblos de la Amazonia no va más rápido que los acuerdos, la selva llegará al punto sin retorno

La líder indígena Alessandra Korap Munduruku.
La líder indígena Alessandra Korap Munduruku.Alessandro Dantas

Alessandra Korap Munduruku se despidió de los discursos de la COP26 y aterrizó en la primera línea de la guerra del clima arriesgando su vida. Un corte de luz con la factura pagada, poco después de su regreso, la alertó de que algo iba mal. La líder indígena cogió a sus dos hijos y a su marido y durmió en otro lugar. Al día siguiente encontraron la casa invadida. Alessandra, una de las principales líderes de los pueblos originarios de la Amazonia, ha recibido amenazas de muerte por intentar detener la minería y la tala en las tierras de su pueblo. Ya había sufrido un ataque antes, tras denunciar el avance sobre la selva en el Congreso brasileño. Estrellas en la COP26, líderes como Alessandra volvieron a tener una diana en la cabeza nada más desembarcar del avión en Brasil. Salir de este callejón con la urgencia necesaria o continuar con el lento ritmo de los acuerdos es la elección que determinará cuánto se calentará el planeta a finales de siglo.

Los líderes indígenas de la Amazonia tuvieron un protagonismo sin precedentes en Glasgow, señalando que la única posibilidad de salvar la selva es protegiendo a sus pueblos. El reto es la diferencia de velocidad entre las negociaciones en ambientes climatizados y el exterminio sobre el terreno, donde se desarrolla la guerra climática. En 2020, 182 indígenas fueron asesinados en Brasil, un 60% más que el año anterior. Entre 2018, año en que Bolsonaro fue elegido, y 2020, el segundo año de su Gobierno, las invasiones en las tierras de los pueblos originarios aumentaron un 137%. En toda la Amazonia, la proximidad de la Nochevieja de 2022 ha provocado el pánico en las comunidades. Todo apunta a una explosión de violencia en el año en que Jair Bolsonaro intentará reelegirse sin la certeza de conseguirlo. Él y sus partidarios aumentarán la presión y los ataques en todos los frentes.

El primer informe del Panel Científico para la Amazonia, presentado el último día de la COP26, mostró que más de un tercio de la Amazonia está deforestado o degradado. El informe es una iniciativa de 200 científicos de diferentes países para abordar la urgencia de la situación de la selva, cada vez más cerca del punto sin retorno. A la reacción de los científicos se suma el acuerdo de invertir 1.700 millones de dólares, entre países y donantes privados, directamente en acciones de los pueblos originarios. Es un avance. Pero la escalada de violencia exige mucho más. Quien lo expuso mejor fue Juma Xipaia, líder del Xingú Medio, que desde la adolescencia sufre atentados contra su vida por defender la selva: “No solo necesitamos fondos y dinero, sino compromiso y respeto. Necesitamos que entendáis que financiar un fondo no os exime de vuestras responsabilidades con el clima y la Madre Tierra. Y ahora, ¿qué vais a hacer?”.


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