COLUMNA
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Comunistas

Los hombres y mujeres afiliados al PCE fueron decisivos en los años de las dos posguerras, la europea y la española

Carmen Parga, en los años treinta antes del estallido de la Guerra Civil.
Carmen Parga, en los años treinta antes del estallido de la Guerra Civil.

Si algún historiador o algún periodista quiere reconstruir la historia de España durante los años grises de las dos posguerras, la europea y la española, no tendrá más remedio que bucear en la historia del Partido Comunista de España de aquellos años. En las historias de los hombres y mujeres afiliados al PCE, que sufrieron varios exilios.

Uno de los testimonios más valiosos de aquellos años nos lo tenía que haber dado Manuel Tagüeña, uno de los brillantes jefes militares republicanos, que llegó a mandar todo un ejército en 1938, con el que cruzó y descruzó con brillantez el río Ebro.

Tagüeña, procedente de las milicias comunistas del mitificado V Regimiento, pasó buena parte de su obligado exilio en la Europa que tutelaba Stalin después del reparto de Yalta. Vivió en Yugoslavia y en Checoslovaquia antes de poder irse con su familia a México, y dejó un libro ineludible para entender muchas cosas, Testimonio de dos guerras.

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
Suscríbete aquí

Pero el militar republicano murió sin contarnos lo acontecido en Yugoslavia y Checoslovaquia. En parte, ese hueco lo ha llenado Carmen Parga, su viuda, en Antes que sea tarde (Renacimiento, 2021). Hay que vencer el rechazo que provoca una falta sintáctica tan brutal como la que preside el título del libro, pero su sencillez nos da algunas pistas importantes.

Y en parte lo ha querido llenar Enric Juliana (Aquí no hemos venido a estudiar, Arpa, 2021), en un libro muy bien escrito en el que se ve enfangado por los recuerdos, muy atropellados a veces, de los testigos a quienes ha entrevistado, o la suma de acontecimientos que el periodista relata para buscar un contexto a las acciones del más formidable de los enemigos interiores de Franco, el PCE. Juliana hace una arriesgada apuesta por contar la historia del PSUC (la organización de los comunistas catalanes) a través de la vida de Manuel Moreno, un destacado militante del partido, muerto en 1983. Quizás demasiado arriesgada, tanto al menos como la incursión de cualquier periodista, incluidos los mejores, como es el caso de Juliana, que se atreve a contestar la versión canónica de los hechos. Juliana tiene un recuerdo, el de la voz de Manuel Vázquez Montalbán refiriéndose a Manuel Moreno en el entierro de este.

Y es posible que haya dos claves su libro. Una, que ese grupo casi exterminado de comunistas tuvo una enorme influencia en lo que pasó. La otra, que Juliana también piensa que hace falta otro MVM. ¿Él?

Jorge M. Reverte falleció este miércoles. Esta fue la última columna que envió para que se publicara, como ocurría cada semana, el viernes.


Regístrate gratis para seguir leyendo

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS