Columna
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Clasismo en la sangre

La sola imagen de un sindicalista limpiando esta semana la palabra “asesino” del pedestal de la estatua de Largo Caballero en Madrid provoca entre rabia y melancolía

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, participa en la limpieza de la estatua de Francisco Largo Caballero, situada en Nuevos Ministerios, en Madrid (España), el pasado16 de octubre.
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, participa en la limpieza de la estatua de Francisco Largo Caballero, situada en Nuevos Ministerios, en Madrid (España), el pasado16 de octubre.OSCAR DEL POZO / Europa Press

La sola imagen de un sindicalista limpiando esta semana la palabra “asesino” del pedestal de la estatua de Largo Caballero en Madrid provoca entre rabia y melancolía. Rabia, porque ese alcalde de Madrid, Almeida, que se granjeó fama de simpaticote y conciliador, está mostrando su verdadero rostro, como así otras personas de su partido a las que tantas veces se halagó la moderación, véase Ana Pastor, y ahora se muestran incapaces de afear las burradas que profieren los de su partido, como acusar al ministro de Sanidad de actuar movido por su odio a Madrid. Han aprendido a hacerlo, por supuesto,...

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