Columna
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Reinas de la invisibilidad

No estaría de más que reparáramos en esas mujeres, muchas de ellas latinas, que limpian nuestras casas y cuidan de nuestros niños y nuestros mayores. Que las viéramos

Empleadas del hogar, en una imagen de archivo, reclaman frente al Congreso de los Diputados por sus derechos laborales.
Empleadas del hogar, en una imagen de archivo, reclaman frente al Congreso de los Diputados por sus derechos laborales.EFE

Cuando algunas mujeres se quejan de que a partir de cierta edad nos volvemos invisibles siento un coraje hondo. Es como entrar en el viejo juego de que solo valemos en función de lo atractivas que resultamos a los ojos de los hombres. Será de ciertos hombres, será de cierta cultura que centra el valor de una mujer en la oferta y demanda sexual de un supuesto mercado. Yo no veo a las mujeres de mi entorno desgraciadas por ese tipo de no visibilidad. Por fortuna, el disfrute de la vida es algo más sofisticado como para medirlo por la cantidad de ojos que te miran el culo. La invisibilidad social...

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