Columna
i

Ni un paso atrás

En vez de ir torturadas, las mujeres suelen escoger una alpargata vistosa o esa zapatilla que les permita andar sin sufrir dolores. Si los diseñadores son avispados tomarán nota de lo que hoy se ve en la calle

Getty

Voy por la calle observando el calzado de las mujeres. Y saco conclusiones sociológicas de andar por casa. Esto me trae a la memoria al doctor Lozano, internista de una perspicacia extrema, que después de escuchar las penas y dolores del paciente, hacía preguntas insólitas: ¿cuánto andas, comes entre horas, qué haces después de cenar, trabajas en el mismo sitio que vives, qué calzado llevas? A mi suegro, hortelano al que la jubilación dejó sin huerta, le recetó un pequeño terreno para que no abandonara del todo el campo, y un cuaderno para dejar constancia de las cosas que había hecho a diario...

Lo más visto en...

Top 50