Crisis del coronavirus

La pandemia lleva a millones de latinoamericanos a incorporarse al sistema financiero

La obligación de tener una cuenta bancaria para recibir las ayudas de muchos Gobiernos obliga a millones a abrirse una cuenta

Un hombre camina en el exterior del Banco de Occidente, en Bogotá, Colombia.
Un hombre camina en el exterior del Banco de Occidente, en Bogotá, Colombia.Luisa González / Reuters

En algunos países de América Latina, la pandemia del coronavirus logró lo que campañas e iniciativas durante años no pudieron: que millones de personas abrieran su primera cuenta bancaria. En Brasil, Colombia, Chile y Costa Rica, los ciudadanos que quieren recibir un apoyo económico del Gobierno durante el confinamiento requieren una cuenta para recibir la transferencia. Según diversos expertos, esta mayor inclusión financiera pudiera resultar ventajosa en la recuperación económica.

El avance más impactante hasta ahora se ha visto en Colombia. De acuerdo con la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) en los meses de la emergencia sanitaria, 1,5 millones de personas se incorporaron por primera vez al sistema financiero. Esto eleva la tasa de bancarización del país a un 85,6%. En Brasil, con una tasa de 70% de bancarización, cerca de dos millones y medio de personas abrieron su primera cuenta de banco para poder recibir el apoyo del Gobierno, de acuerdo con datos del World Economic Forum. Chile también reportó un avance. En una presentación de primeros de julio, el banco central reportó que en los meses de marzo a mayo el número de cuentas corrientes en el país aumentaron entre un 30% y un 40% en comparación con el año anterior. Su tasa de bancarización es del 74,3%. En Costa Rica, un país con una población de apenas cinco millones de personas, se bancarizaron en un mes y medio 180.000 personas, de acuerdo con José Manuel Salazar Xirinachs, exfuncionario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) quien forma parte de un grupo de expertos que aconseja al Gobierno del país centroamericano. “Es impresionante”, dice Salazar Xirinachs. “La mayoría son informales y cuentapropistas, por ejemplo, empleadas domésticas que en Costa Rica había 125.000 básicamente, de las cuales una gran mayoría fue suspendida”.

“La cosa aquí era no poner obstáculos, hacerlo muy simple y muy directo. Si la persona tenía un móvil y un teléfono, pues eso prácticamente es el 100% de la gente que lo tiene, ¿no? Eso es una maravilla,” dice el economista. Costa Rica, como Colombia, se alió con bancos comerciales para que la apertura de una cuenta bancaria no requiriera la presencia física del cliente y pudiera hacerse vía el portal del Gobierno. ”La pandemia ha creado toda esta migración hacia la transformación digital y este es un gran ejemplo de una buena transformación digital”.

Salud económica

“El acceso a un teléfono, una cuenta bancaria y una identificación digital es cada vez más central a la salud económica y, en algunos casos, una cuestión de supervivencia,” dice un reporte de Naciones Unidas publicado el 26 de agosto. “Sin embargo, una o más partes de este kit de supervivencia digital aún no están disponibles para casi la mitad de la población adulta, desproporcionadamente mujeres, en la mayoría de los países en desarrollo”. Entre sus hallazgos más importantes, la ONU señala que hacer los servicios bancarios en línea es más barato y que los principales beneficiarios deben ser los estratos económicos más bajos, quienes dependen, en muchos casos, de las remesas del extranjero, por ejemplo.

El Banco Mundial asegura que unas 2.500 millones de personas en el mundo no utilizan servicios financieros formales. El 75% de quienes viven en pobreza no tiene cuenta bancaria. Tanto la institución como Naciones Unidas, entre otras organizaciones internacionales, aseguran que la inclusión es clave para reducir la pobreza e impulsar el desarrollo. La penetración de Internet, por otro lado, es igual de importante y en América Latina es más alta que la bancarización. El banco reporta que más de la mitad de los adultos en la región tienen un teléfono celular, un porcentaje mayor al promedio de las economías emergentes.

En El Salvador, la baja bancarización de la población llevó en abril a una situación riesgosa. Al anunciarse que se ofrecerían transferencias directas a los más necesitados, cientos de ciudadanos se aglomeraron en las sucursales bancarias para abrir una cuenta y poder recibir el apoyo, exponiéndose al contagio. En Brasil, el proceso de entrega de la ayuda gubernamental tuvo que ser adaptada, ya que al principio solo podía retirarse con una tarjeta bancaria. En semanas, el sistema permitió la creación de cuentas más funcionales que requerían poca documentación.

Más ahorros

El desarrollo económico de un país depende, en cierta medida, de que las empresas medianas y pequeñas tengan acceso a préstamos que les permitan crecer sus negocios. Y, sin ahorros de los habitantes guardados en el banco, estos tienen menos capacidad de prestar, explica Sebastián Nieto, jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para la América Latina.

“Esto es una buena noticia,” dice el especialista al teléfono desde París. La crisis ha dejado una lección importante a los países, así como una infraestructura digital que se pudiera usar para otros programas de ayudas económicas. “La gran pregunta ahora es ¿hasta qué punto se pueden volver, de una u otra manera, permanentes?”

“Y eso lleva a que si bien tú puedes tener esta ayuda del Estado, son montos de todas formas reducidos y dependiendo cómo se liga la inclusión financiera, son unos depósitos que vas a tener, pero no son unos ahorros permanentes, que es lo que yo quisiera para el desarrollo financiero en América Latina”, afirmó Nieto.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

iAhorro

Lo más visto en...

Top 50