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Carmen Esteban, psicóloga: “Dar besos y abrazos no es una habilidad social, es algo que hacemos desde el amor y no siempre nos apetece”

La experta en infancia y adolescencia asegura que se puede aprender a decir “no”, y que lo mejor es hacerlo desde que el niño es muy pequeño. En su nuevo cuento, ‘Con sentimiento. El cuerpo solo se toca con permiso’, ofrece una guía para que familiares y educadores críen con respeto y consciencia

Carmen Esteban psicóloga
La psicóloga Carmen Esteban publica 'Con sentimiento. El cuerpo solo se toca con permiso', un cuento en el que aborda el abuso sexual en la infancia.

Educar en el consentimiento desde la infancia. Esta es la premisa sobre la que Carmen Esteban (Valencia, 35 años), psicóloga sanitaria especializada en la etapa perinatal, infantil y adolescencia, basa su nuevo cuento Con sentimiento. El cuerpo solo se toca con permiso. (Timun Mas Infantil, 2024). “Desde el mismo momento en el que nuestros hijos aprenden a hablar —a partir del año y medio más o menos— podemos explicar y dar nombre a las partes privadas de su cuerpo: boca, pecho, culo, vulva o pene. Para que conozca su cuerpo y lo respete”, apunta esta experta que también imparte charlas de dirigidas a familias en colegios, escuelas infantiles, ayuntamientos y plataformas online, además de contar con más 120.000 seguidores en su perfil de Instagram.

El libro, que está recomendado para niños a partir de los tres años y cuenta con ilustraciones de Júlia Quintana, aborda el tema del abuso sexual en la infancia y lo complementa con una guía para familias y educadores que quieren educar con respeto y consciencia: “La prevención es el mejor aliado. Conviene hablar con los menores y no hacerles creer que han de depositar una confianza ciega en todo su entorno y pensar que nunca les harán daño”.

PREGUNTA. ¿Es acertado que los progenitores insten a sus hijos a saludar o a despedirse con un beso?

RESPUESTA. La educación y el contacto físico no deberían estar asociados. Saludar o despedirse es una habilidad social y está muy bien que enseñemos a los niños a hacerlo, pero ¿por qué a través del contacto físico? Dar besos y abrazos no es una habilidad social, es algo que hacemos desde el amor y la confianza y aun así no siempre apetece hacerlo.

P. ¿Qué perciben los niños cuando se les obliga o chantajea para hacer algo y cómo les puede afectar?

R. El chantaje emocional es una herramienta de manipulación. Cuando chantajeamos a un niño estamos pidiéndole que se desconecte de sus emociones y que actúe como nosotros queremos o, de lo contrario, le haremos sentirse menos querido. Esto afecta directamente en su autorrespeto porque aprende a que lo que los demás esperan o quieren de él es más importante que sus necesidades.

P. ¿Qué debe saber el niño cuando siente una emoción desagradable hacia alguien?

R. Que esa emoción desagradable no es mala, sino que le está alertando y, seguramente, protegiendo de algún peligro. El niño debe aprender a escucharla y actuar en función de esta. Uno de los motivos por los que las personas nos sentimos mal con nosotros mismos es porque el triángulo pensar-sentir-actuar no está en armonía. Debemos aprender a escuchar nuestros sentimientos y pensamientos para actuar acorde a ellos.

P. ¿Cómo se puede explicar a los niños el modo de reaccionar cuando les tocan sin permiso?

R. En el cuento, Enzo plantea esta misma pregunta. Un ejercicio importante para hacer en casa es preguntar a los niños en qué adultos confían y, una vez responden, conviene explicarles que si alguna vez alguien les toca sin permiso, siempre deben contárselo a alguien de confianza.

"Conviene hablar con los menores y no hacerles creer que han de depositar una confianza ciega en todo su entorno", asegura la psicóloga Carmen Esteban.
"Conviene hablar con los menores y no hacerles creer que han de depositar una confianza ciega en todo su entorno", asegura la psicóloga Carmen Esteban.Morsa Images (Getty Images)

P. La madre del protagonista le habla del consentimiento. ¿Cómo se les puede explicar a decir “no” sin miedo?

R. La asertividad es una habilidad social que consiste en saber decir “no” respetando al otro. Antes nos decían que debíamos poner los intereses de los demás por encima de los nuestros o de lo contrario éramos unos egoístas. El egoísmo es diferente del autorrespeto. Puedes aprender a decir “no” —se puede enseñar desde los tres años—, y pensar en ti de forma respetuosa. En el cuento hay una actividad descargable para familias y educadores que sirve para entrenar la asertividad.

P. La persona que ejerce el abuso pide al niño que guarde el secreto: ¿Los hijos deben saber que no han de ocultar a los padres aquello que les cause malestar?

R. Totalmente. Es importante explicar la diferencia entre secreto y sorpresa. Un secreto es algo que genera malestar, suele encubrir a otra persona y ocultarse a largo plazo. En cambio, la sorpresa genera un sentimiento agradable, alberga algo bonito para otra persona, la cual terminará sabiendo lo que es.

P. El abuso sexual infantil es una forma de violencia difícil de identificar, ¿cuáles son algunos de los indicadores?

R. Es difícil de detectar porque la mayoría de las veces se produce por parte de un familiar o de alguien cercano al entorno del menor. Esto hace que el niño muchas veces se sienta confuso, tenga miedo a hablar por si le pasa algo al abusador o no le crean, o siente vergüenza o culpa por lo que le ha ocurrido. Por eso, es importante estar atentos a las señales de alarma. Algunas de estas serían cambios bruscos en su comportamiento o a nivel emocional, retraimiento social, pérdida de apetito, hiperactividad, conducta agresiva, utilizar un lenguaje o un comportamiento sexual inapropiado para su edad, masturbación compulsiva, sentir vergüenza de que le vean desnudo, miedo o ansiedad a una determinada persona, regresiones a nivel de desarrollo (enuresis, encopresis), miedos inexplicables, pesadillas…

P. En el caso de que el niño sea víctima de acoso sexual, ¿cómo han de actuar los progenitores?

R. Debemos escucharlo, respetar sus tiempos y silencios. A la hora de hacer preguntas, estas deben ser abiertas, como: “¿en qué momento del día pasaba?”. En vez de hacer preguntas dirigidas como “¿pasaba cuando estabas durmiendo?”. También es importante validar su emoción y empatizar con él: “Esto debe ser difícil para ti”. Es fundamental asegurarle que vas a ayudarle. En caso de que el menor nos pidiera no contar nada, siempre debemos decirle la verdad y no mentirle, no decirle que se va a guardar el secreto, porque es esencial que el pequeño mantenga la confianza a largo plazo para que con posterioridad no cambie su versión.

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