Las matronas denuncian el deterioro de la atención a las madres y a los bebés: “Estamos desgastadas”

Las trabajadoras del Hospital de Cruces de Bizkaia publican una carta en redes sociales en la que piden perdón a las embarazadas que acudan a su centro médico porque, sin personal, se ven incapaces de trabajar

Una enfermera charla con una madre poco después de dar a luz.
Una enfermera charla con una madre poco después de dar a luz.Ariel Skelley/Blend Images (Getty Images)

Dar confianza, vigilar que el proceso discurra con normalidad y esperar para asistir el nacimiento. Esto es lo que las matronas hacen cuando acompañan un parto, algo suficientemente importante como para dedicarle todos los recursos humanos necesarios. Que la situación de estas profesionales ha empeorado en los últimos años no es algo nuevo, pero este verano se enfrentan a un panorama insostenible en muchos hospitales en España que, a tenor de la falta de un plan de actuación, después no parece que vaya a mejorar. Así lo ha denunciado el colectivo de matronas del Hospital Universitario de Cruces (Barakaldo, Bizkaia) a través de una carta que ha circulado por las redes sociales y grupos de WhatsApp. En la misiva piden perdón a las embarazadas que acudan a su hospital en proceso de parto porque, sin personal, se ven incapaces de trabajar “bajo los estándares de seguridad y calidad”.

No han sido las únicas. Otras asociaciones de matronas como la Associació Comares Comunitat Valenciana también han denunciado que miles de mujeres y bebés no van a recibir una atención adecuada en los hospitales y en los centros de salud. Su presidenta, Susi Obiol, explica que desde marzo están alertando sobre esta situación que ellas ya preveían. “En prácticamente todos los hospitales y centros de salud de la Comunidad Valenciana se han quedado plazas de matronas sin cubrir para este verano. El problema estival es generalizado, cambia en mayor o menor grado en cada comunidad autónoma, pero en ningún caso es un tema ajeno. Vamos a tener un verano muy atípico porque van a faltar matronas y, sin embargo, vamos a tener residentes de más”, explica a EL PAÍS.

Como consecuencia de la pandemia del coronavirus, las residentes de matrona vieron su periodo formativo interrumpido, por lo que en lugar de terminar en mayo lo harán el próximo septiembre. Además de las vacaciones de verano y de este retraso se da otra circunstancia excepcional: las jubilaciones. “Esta situación se va a agravar porque muchas matronas se van a empezar a jubilar y no hay previsto un reemplazo”, señala Obiol.

Una vulneración de los derechos sexuales y reproductivos

Nazareth Olivera, comadrona en Madrid y miembro de la asociación El parto es nuestro, insistía en un texto publicado en la web de dicha asociación en que una de las consecuencias de esta falta de personal especializado es la sobreintervención en los partos: “Sustituir matronas por obstetras reflejaría de una vez por todas cómo aumentan todas y cada una de las intervenciones en los partos. No es una crítica a los ginecólogos. Es que el parto normal no es su competencia. Los ginecólogos están para resolver partos complicados. Para intervenir porque la matrona considera que el parto se ha desviado de la normalidad”.

Según explica Olivera, en España ya hay unas ratios deficientes, ya que no solo no se contempla la atención individualizada (una mujer, una matrona), sino que, en muchos casos, tienen que llevar dos o tres partos a la vez. “Ahora esto se volverá la norma porque hay menos matronas por guardia. Y las que hay, están doblando turnos y están agotadas. Por supuesto, esperamos que la persona que nos asiste esté fresca y con ganas, pero cuando llevas varias guardias seguidas y estás trabajando con un estrés elevado es imposible pedir a alguien que rinda igual. La mayoría de matronas tenemos vocación, pero trabajar así nos pone al límite. Además, no se puede garantizar la misma seguridad cuando hay menos personal o el que hay está agotado”, cuenta Olivera.

Desde El parto es nuestro insisten en que “la atención de los partos por las matronas es fundamental y la falta de ellas atenta contra los derechos sexuales y reproductivos que supuestamente quieren protegerse a través de la nueva ley, contándose una vez más, que sin presupuestos y planificación los derechos de las mujeres quedan anulados”. Comparte esta afirmación Susi Obiol, quien dice que llevan muchos años trabajando para poder visibilizar la necesidad de estar al lado de las mujeres en sus procesos sexuales y reproductivos, cuidando de su salud, llevando programas de menopausia, salud para la senectud de las mujeres, impartiendo educación sexual en los colegios... Pero, debido a la falta de profesionales, la tónica es que se cierren cada vez más servicios y se acabe solo por atender lo más básico en centros de salud y paritorios.

Olivera ha visto cómo en su centro se ha cerrado la consulta de lactancia para poder cubrir el paritorio, lo que supone que durante los próximos meses no se dispondrá de este servicio. “Sabemos que el apoyo a la lactancia materna es importante y, sin embargo, no podemos mantener el servicio abierto porque si lo hacemos el paritorio se queda descubierto”, lamenta.

¿Es este deterioro de la atención una forma de perpetuar la violencia obstétrica? En opinión de Desirée Mena Tudela, profesora de la Universitat Jaume I y miembro del Observatorio de Violencia Obstétrica, lo es. “Nos están advirtiendo que no tenemos suficientes recursos humanos para la correcta atención de las mujeres en criterios de seguridad y calidad. Además, recordemos que venimos de una situación pandémica donde hemos pedido a nuestros profesionales sanitarios que entregaran el 200%. Derivada de esta situación pandémica, todavía quedan algunas normas establecidas en algunos lugares que no invitan a la atención amable y respetuosa de las mujeres, si a esto sumas la falta de personal el caldo de cultivo para el aumento de estrés, ansiedad y burnout es perfecto”, explica. Y recuerda que la literatura científica ya ha revelado que la falta de recursos humanos y toda esa ansiedad, estrés y burnout perpetúan este tipo de violencia.

La necesidad de una formación específica

Una de las propuestas de mejora por parte de las asociaciones de matronas es la creación de un grado específico para evitar que se recurra a profesionales sanitarios que no están formados en el acompañamiento de los procesos sexuales y reproductivos. Si bien en el resto de Europa existe un modelo formativo propio y se reconoce y valora este perfil profesional, en España no existe una formación universitaria específica de matrona, algo que la Asociación Española de Matronas (AEM) y la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) reclaman desde 2005. En abril de este año lanzaban un comunicado en el que volvían a poner el foco en la necesidad de retomar el proceso de creación de este grado, aparcado estos años por cuestiones logísticas.

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