Kiev propone renunciar durante 15 años a las ayudas agrícolas de la UE para acelerar la adhesión
Políticos y agricultores ucranios priorizan acceder a la Unión Europea pero muchos critican que su Gobierno ceda antes incluso de empezar a negociar


Lesia Sherstuk viajó a Italia hace un par de años para visitar plantaciones de manzanos. Ella y la familia de su marido, Oleksandr Sherstuk, explotan 10.000 árboles, manzanos y ciruelos, en la provincia de Kiev, en Ucrania. Los Sherstuk querían analizar en Italia los cambios que exigiría para su negocio la incorporación a la Unión Europea. “Requiere hacer reformas que cuestan mucho dinero, sin ayudas es imposible, venderíamos la finca”, explica Lesia. El futuro del negocio pinta mal porque el Gobierno ucranio ha propuesto que sus agricultores, una vez acceda el país a la UE, no reciban subvenciones comunitarias por lo menos durante 15 años. Kiev espera así agilizar la adhesión del país a la UE.
La negociación de la Política Agrícola Común (PAC), el reparto del presupuesto de la UE para el sector agrícola, es uno de los motivos de discusiones más duras entre los Estados miembros. Cuando se trata de aceptar la entrada de un nuevo miembro en el club comunitario, la pérdida de dinero para cada país y la llegada de un nuevo competidor son obstáculos que dificultan la adhesión. Así sucedió con España y la oposición del campo francés. Así sucedió con Polonia y Ucrania da por hecho que, en su caso, será peor.
Ucrania es uno de los cinco mayores exportadores agrícolas del planeta. Sus estadísticas empequeñecen a cualquier país europeo. Ucrania tiene 41,3 millones de hectáreas de campo agrícola, según datos de 2024 de un informe conjunto del Gobierno alemán y del ucranio. Esto equivale al 25% de la actual superficie agrícola de la UE. Si la agricultura representa el 1,6% del PIB de la UE, para Ucrania es el 10,6%. La agricultura aporta el 40% de las exportaciones de la economía ucrania; para la UE, es el 9% de las exportaciones, según datos del informe mencionado.
Un documento de 2024 del Grupo de Trabajo entre la Comisión Europea y el Ejecutivo Ucranio cuantificaba en por lo menos 96.500 millones de euros el dinero de la PAC que le corresponderían a Ucrania. Los presupuestos de la PAC han sido de cuatro años. En el actual periodo 2023-2027, Francia es el mayor beneficiario con 50.000 millones de euros; España, el segundo, cuenta con 47.000 millones.
La PAC se distribuye en primera instancia a partir de las hectáreas. Cuanto mayor es el terreno de una explotación agrícola, más subsidios. Y Ucrania en esto tiene también ventaja. El tamaño medio de una finca agrícola en Ucrania es de 649 hectáreas, según un estudio del pasado noviembre del Instituto Leibniz para el Desarrollo Agrícola de Economías en Transición (IAMO). En la UE, la media son 17,4 hectáreas. La media española, según cifras de 2023 del Ministerio de Agricultura, son 44 hectáreas.
Tarás Kachka es el viceprimer ministro del Gobierno ucranio encargado de la negociación con la UE. Kachka ha admitido en repetidas intervenciones públicas de este 2026 que la cuestión agrícola “es un asunto particularmente sensible” en el camino europeo de su país, y ha mencionado expresamente a dos países, Polonia y España. Polonia llegó a imponer durante la guerra vetos a la importación de vegetales ucranios, alegando competencia desleal.
Kachka dijo en marzo a la agencia Bloomberg que Ucrania estaba dispuesta a renunciar durante una década a las ayudas de la PAC para acelerar así su incorporación en la UE. Es el mismo periodo, diez años, que estuvo Polonia sin recibir la totalidad de subvenciones agrícolas comunitarias que le correspondían tras su entrada en la UE. Los granjeros polacos estuvieron en la PAC desde el principio de la adhesión, en 2004, pero empezaron con un 25% de las ayudas que les correspondían hasta la totalidad en 2014.
Un mes más tarde, el 28 de abril, Kachka amplió a 15 años el tiempo y planteó que su país ni si quiera entraría parcialmente en la PAC. “Esto podría reducir la tensión dentro de la UE, especialmente con Polonia, España y otros países”, afirmó el ministro en una entrevista en el diario Ukrainska Pravda. Kachka tenía otra visión cuando era viceministro de Comercio y Agricultura. Desde este cargo afirmó en 2023 a EL PAÍS que España era un aliado de Kiev para el acceso a la UE porque Ucrania era el principal proveedor de cereales para la alimentación del ganado español.
La PAC que se está ultimando ahora corresponde al periodo 2028-2034. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dice que su país debe ser ya miembro de la UE en 2027. El canciller alemán, Friedrich Merz, repitió este abril que la adhesión de Ucrania es imposible ese año e incluso es muy improbable para 2028. La idea de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es que la entrada de Ucrania en la UE sea a partir de 2030, en la próxima legislatura europea.
La propuesta del Gobierno ha provocado división entre las propias filas de Servidor del Pueblo, el partido de Zelenski. “Ya hemos puesto encima de la mesa una de nuestras cartas ganadoras, justo al principio de las negociaciones, este movimiento era innecesario”, lamentó el 29 de abril en el digital Liga Net Oleksander Haidu, presidente del comité de política agrícola del parlamento. Haidu es diputado de Servidor del Pueblo.
Oleksi Goncharenko, portavoz de Solidaridad Europea, el principal partido de la oposición, no se muestra contrario a la iniciativa del Gobierno. “Personalmente creo que si esta es una condición para entrar en la UE, puede ser un compromiso asumible”, explica Goncharenko a este diario.
La industria agrícola ucrania ha recibido contrariada las concesiones del Gobierno. Coincidiendo con el primer planteamiento de Kachka de retrasar diez años la entrega de subsidios, en marzo, las principales patronales ucranias del sector firmaron un manifiesto en el que exigen que sus empresas reciban todas las ayudas de la PAC desde el inicio de la adhesión a la UE. Las patronales también reclaman que sus compañías gocen de una moratoria de una década para aplicar progresivamente normativas europeas de obligado cumplimiento.
Esta moratoria debe permitir a Ucrania utilizar transitoriamente pesticidas y fertilizantes que están prohibidos en la UE; evitar la protección de zonas rurales que la UE considere de alto valor ecológico en la Red Natura 2000; no se exigirán las prácticas que por normativa europea se imponen para un uso sostenible del suelo; y, finalmente, se introducirán progresivamente las exigencias sobre la manipulación de animales y de la carne.
“Es una injusticia tener que adoptar todos estos cambios sin las ayudas que otros han recibido en la Unión Europea”, lamenta Volodímir Shunienko, propietario de 350 hectáreas de plantaciones de girasol y de maíz. Ucrania es el mayor exportador en el mundo de aceite de girasol y el cuarto de maíz.
En los campos de Shunienko hay apostadas varias furgonetas del ejército con ametralladoras antiaéreas. A la hora de la entrevista, el 1 de mayo, drones rusos sobrevolaban esta región de Kiev. Cazas ucranios procedentes del vecino aeródromo de Ivánkiv surcaban el cielo para abatir a los Shahed rusos. Shunienko hacía caso omiso al ruido de la guerra mientras daba instrucciones al operario de un tractor. “Nuestra ventaja es que no esperamos nada, sabemos que no nos ayudarán, ni en Europa ni nuestro Gobierno. Nos adaptaremos, es lo que hemos hecho siempre”.


























































