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Irán y EE UU buscan retomar el diálogo en medio de amenazas sobre Ormuz

Una delegación de Pakistán, el país mediador, visita Teherán mientras se suceden las señales de acercamiento con Washington para celebrar una segunda ronda negociadora

Lanzamiento de un misil de largo alcance del sistema de misiles de defensa aérea Bavar-373, de fabricación iraní, durante unas maniobras en el desierto de Kavir, en Irán, en febrero de 2025. CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

Irán y Estados Unidos han acercado posturas este miércoles para celebrar una segunda reunión negociadora, con la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aludiendo a un diálogo “continúo y productivo” y la visita de una delegación de Pakistán, el país mediador, a Teherán. Leavitt negó, no obstante, que Washington haya pedido “formalmente” prorrogar el alto el fuego de 15 días, concebido para acompañar las conversaciones de paz y que concluye en principio el próximo miércoles.

“Somos optimistas sobre las perspectivas de un pacto, como dijo el presidente [Donald Trump] en su entrevista de ayer [por el martes]”, dijo Leavitt. En ella, Trump aseguró que la guerra está “cerca de terminar” y que Teherán busca llegar a un acuerdo rápidamente.

El Ministerio de Exteriores iraní no ha confirmado ni desmentido los acercamientos, pero la visita al país este miércoles de una delegación de Pakistán muestra movimiento en pos del diálogo. Más cuando la ha liderado un hombre clave: el jefe del Estado Mayor, Asim Munir. Una fuente sin identificar citada por la cadena Al Jazeera la enmarca, de hecho, en un “importante avance” en el asunto nuclear, el principal escollo en la primera y única jornada de negociaciones, el pasado fin de semana. Las alarmas llevan encendidas desde que acabara abruptamente sin acuerdo ni fecha para la siguiente, aunque nadie ha dado desde entonces la tregua por muerta.

El alto el fuego ya comenzó la pasada semana con polémica porque el mediador de Pakistán e Irán insistieron en que incluye Líbano, pero Israel lo rechaza —con el apoyo de Donald Trump— y ha seguido bombardeando. En las últimas 48 horas, ha matado allí al menos medio centenar de personas, entre ellas 10 paramédicos.

Este miércoles, sin embargo, ha habido las primeras informaciones en medios cercanos a Irán sobre una posible tregua también en Líbano y en el estamento militar israelí prima la sensación de que Washington la acabara imponiendo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha tardado poco en aguar el optimismo. Ha difundido un vídeo, justamente en coincidencia con una reunión de su gabinete para analizar el posible alto el fuego, anunciando lo contrario: la orden de “reforzar” la franja en el sur libanés que ocupa su ejército y de desplegarlo hacia el este, hasta las faldas del monte Hermón, en el Golán, “para poder ayudar aún mejor a nuestros hermanos drusos en momentos de necesidad”. Israel viene utilizando la defensa de los drusos en Siria como argumento para intervenir en el país vecino.

Sus fuerzas, dijo además, están a punto de tomar Bint Jbeil, una localidad del sur simbólica para Hezbolá, y preparadas “para cualquier escenario” si se viene abajo la tregua que EE UU acordó con Irán.

Los llamamientos al diálogo marchan paralelos a la escalada —dialéctica y en los hechos— en torno al estrecho de Ormuz. Es lo que más pone en peligro la tregua y donde Washington acaba de anunciar el envío de más soldados y aplica desde el lunes su propio bloqueo, que se suma al que el régimen de Teherán impuso cuando Estados Unidos e Israel comenzaron la guerra, el 28 de febrero. Este miércoles, Alí Abdolahi, el comandante del Cuartel General Central, el mando conjunto que toma las decisiones militares, ha amenazado con impedir el comercio (“ningún tipo de exportación ni importación”, ha precisado) en el Golfo y en los mares de Omán y Rojo, si las fuerzas estadounidenses mantienen el bloqueo.

Abdolahi ha definido el nuevo cerco naval de Washington a los buques comerciales y petroleros iraníes como una “acción ilegal” que vulnera el alto el fuego. Y, en el marco de la guerra propagandística, Teherán ha anunciado que otro de sus petroleros ha cruzado el Estrecho hacia el puerto iraní de Bandar-e Imam Jomeyni pese al bloqueo, según la agencia de noticias Fars, vinculada al régimen.

Se trata de una embarcación de gran envergadura, sancionada por Washington y con capacidad para transportar dos millones de barriles de crudo, aunque la agencia no precisa si regresaba con carga o sin ella. Se suma a los tres buques cisterna ligados a intereses chinos e iraníes —dos de ellos también sancionados por Washington— que lograron cruzar en la víspera el paso marítimo del Golfo.

Más de 10.000 soldados aplican el bloqueo, en el que Estados Unidos amenaza con destruir cualquier tipo de embarcación rápida iraní que se acerque a sus buques castrenses. El Mando Central, que dirige las operaciones militares en Oriente Próximo, envió el lunes un mensaje a los buques en la zona advirtiendo de que serán “interceptados, desviados o capturados” si atraviesan la zona bloqueada sin su autorización, salvo para ir a puertos no iraníes.

The Washington Post ha avanzado este miércoles que el Pentágono ha movilizado a aproximadamente 6.000 soldados a bordo del portaaviones USS George H. W. Bush y varios buques de guerra que lo escoltan. Se espera que otros 4.200 militares, pertenecientes al Grupo Anfibio Boxer y su fuerza operativa de la Infantería de Marina embarcada, la 11ª Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina, lleguen a finales de mes, según las fuentes anónimas citadas por el Post. Esas fuerzas se sumarán a los más de 50.000 efectivos que, según el Pentágono, participan en la guerra contra Irán, números aún muy lejos de los desplegados en Afganistán (más de 100.000 soldados) e Irak (160.000).

Pese a la parálisis negociadora, al pulso en torno a Ormuz y a los constantes bombardeos israelíes en Líbano, Pakistán, Irán y Estados Unidos coinciden en que la reunión en Islamabad generó avances, pero encalló en el asunto nuclear, que Trump definió como el más relevante. Según filtraciones posteriores, los negociadores estadounidenses insistieron en una moratoria de 20 años; los iraníes ofrecieron cinco, con disposición a pactar otra cifra si era de “un solo dígito”, y los primeros se levantaron de la mesa: sentían que Teherán buscaba regatear sobre lo que su líder, el vicepresidente J. D. Vance, había definido públicamente como su “mejor y definitiva oferta”.

Nueva reunión

Fuese o no definitiva, no parece, en cualquier caso, que concluyesen las oportunidades de explorarla. Trump habló este martes de una nueva reunión en Islamabad esta misma semana. Parece poco probable porque el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, tiene previsto estar fuera del país hasta el sábado. Islamabad busca celebrarla igual en breve para aprovechar el impulso negociador.

El presidente de Estados Unidos también ha señalado que pidió a su homólogo chino, Xi Jinping, que no diese armas a Irán y que este le respondió que “en esencia, no lo estaba haciendo”. “Había oído que China está suministrando armas a Irán; es decir, se ve por todas partes”, declaró Trump en una entrevista con la cadena Fox News, en referencia a las informaciones en medios estadounidenses de que Pekín se prepara para enviar armamento avanzado a Irán. Después de esa entrevista televisiva, Trump publicó un mensaje en su red social, Truth, en el que aseguraba que Xi le había prometido que Pekín no armará a Teherán. El republicano también habló de un intercambio epistolar con su homólogo chino, al que tiene previsto visitar en las próximas semanas.

Según una investigación publicada este miércoles por Financial Times, China ya proporcionó secretamente a los iraníes en 2024 un satélite espía que emplearon durante la actual guerra para atacar bases militares estadounidenses en todo Oriente Próximo, como reflejan las listas de coordenadas, imágenes satelitales y análisis orbitales.

Mientras, en Líbano, donde Israel rechaza aplicar el alto el fuego y sus tropas rodean un municipio del sur simbólico para Hezbolá, Bint Jbeil, aún reverbera la primera reunión diplomática directa en décadas con el Gobierno de Israel, celebrada en la víspera en el Departamento de Estado de Estados Unidos, con la presencia de Marco Rubio, y criticada por Hezbolá, el partido milicia chií aliado de Teherán.

Hasan Fadlala, miembro del bloque parlamentario de Hezbolá, ha afeado al Ejecutivo de Beirut su entrevista con el “enemigo” sin lograr una sola demanda (como el alto el fuego), solo “elogios”. “¿Acaso el Gobierno no se da cuenta del peligro de lo que ha emprendido? ¿Y entiende que ha tomado un camino equivocado que solo conduce a aumentar la división entre los libaneses?”, ha señalado en una declaración televisada.

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