Israel mata al menos a 32 personas, siete de ellas niños, en bombardeos en Gaza contra edificios y tiendas de campaña de desplazados
Los ataques, que las autoridades israelíes presentan como una respuesta a violaciones de la tregua por parte de Hamás, elevan la cifra de muertos desde el alto el fuego por encima de 510

Las Fuerzas Aéreas de Israel llevan a cabo una campaña de bombardeos sobre la franja de Gaza desde la madrugada de este sábado que ha causado ya al menos 32 muertos, según informan las autoridades gazatíes y fuentes médicas. Al menos siete de las víctimas son niños. Un bombardeo que ha destruido al menos una tienda de campaña en la zona sureña de Al Mawasi ha matado a los siete integrantes de una familia, mientras que la mayoría de fallecidos se han registrado en Ciudad de Gaza, donde Israel ha atacado varios edificios de apartamentos y una comisaría de policía. Los aviones israelíes no han dejado de sobrevolar durante toda la mañana Gaza, según testimonios en el territorio palestino.


Las autoridades sanitarias de la Franja contabilizaban a primera hora del día 12 víctimas mortales, pero la lista aumenta según avanza el día. Los últimos ataques, que los dirigentes israelíes han presentado como una respuesta a supuestas violaciones del acuerdo de alto el fuego por parte de Hamás y Yihad Islámica, engrosan la cifra de muertos en el enclave durante la tregua por fuego israelí por encima de las 510.

El viernes, “ocho terroristas fueron identificados saliendo de una infraestructura terrorista subterránea al este de Rafah”, ha asegurado este sábado en un comunicado del ejército israelí, que abrió fuego en el momento del incidente, matando al menos a tres de los supuestos combatientes. “En respuesta”, sigue la nota, “el ejército israelí y la agencia de inteligencia israelí hemos atacado a cuatro comandantes y varios terroristas más de Hamás y de Yihad Islámica en toda la franja de Gaza”. El comunicado, que acusa a los grupos armados gazatíes de incumplir el derecho internacional “sistemáticamente”, afirma que los ataques han apuntado, entre otros, a lugares donde se almacenan o fabrican armas.
La ofensiva, una de las más mortales que Israel ha lanzado desde el inicio de la tregua el pasado 10 de octubre, tiene lugar en un momento determinante para el desarrollo de otras fases del alto el fuego. El hallazgo el pasado lunes del último rehén sin vida que se encontraba en el enclave y el compromiso israelí para reabrir a partir del domingo el paso que une Gaza con Egipto ―ambos, elementos indispensables de la primera fase de la tregua― señalan el paso hacia el último tramo del cese, que debe convertirse en permanente y llevar a las tropas israelíes a salir de casi toda la Franja. En un comunicado, la milicia palestina Hamás ha denunciado este sábado que las “masacres” perpetradas por Israel pretenden debilitar la tregua.

Agencias de noticias palestinas indican que uno de los ataques más mortales se ha producido en el sur y otro en Ciudad de Gaza. Esos reportes coinciden con las fuentes médicas consultadas por el medio catarí Al Jazeera ―con periodistas sobre el terreno―, que afirman desde los hospitales que un bombardeo israelí contra una ciudad de tiendas de campaña en la zona sureña de Al Mawasi, donde se amontonan decenas de miles de personas, ha matado a los siete integrantes de una familia, formada por un hombre, sus hijos y sus tres nietos, que eran niños. Según las mismas fuentes, un bombardeo simultáneo contra un apartamento en un edificio en Ciudad de Gaza ha matado a cinco personas más, entre ellas tres niños.
El hospital Al Shifa, ubicado en Ciudad de Gaza, registra al menos 13 víctimas mortales a causa del bombardeo en Sheikh Radwan contra una comisaría. El incidente se produce días después de que Hamás haya pedido que los 10.000 integrantes de la policía gazatí se incorporen a la administración transitoria que debe regir Gaza bajo el liderazgo de la Junta de Paz, dirigida por el presidente estadounidense, Donald Trump. Otro ataque contra un inmueble de la capital ha dejado una decena de heridos, mientras que un bombardeo en Jan Yunis ha derruido un edificio por completo después de que Israel lanzara un mensaje de alerta.
Todos estos bombardeos se suceden en la parte oeste de la Línea Amarilla, una divisoria teóricamente temporal que encapsula a dos millones de gazatíes en poco más del 40% del enclave. Las tropas israelíes patrullan el resto de la Franja y la continuación de sus repliegues depende del progreso del alto el fuego, que Israel incumple con una restricción de suministros básicos que varios centros médicos alegan este sábado que les impide afrontar con condiciones la llegada de heridos de gravedad. El bloqueo humanitario también niega materiales para la construcción de refugios y para resguardarse del frío a centenares de miles de gazatíes que malviven en tiendas de campaña ―a menudo, rotas― en las que 11 niños han muerto de frío este invierno, según denunció el viernes Farhan Haq, portavoz adjunto del secretario general de las Naciones Unidas.
Ofensivas relámpago
Desde la entrada en vigor del alto al fuego, Israel ha llevado a cabo varias ofensivas relámpago de un solo día de duración ―causando más de 100 víctimas mortales, entre ellos 46 niños, el 29 de octubre― como respuesta a lo que describe como incumplimientos por parte de las facciones palestinas. La Administración Trump ha defendido en todo momento el derecho israelí de responder militarmente, quitando importancia a estallidos de violencia que EE UU insiste en definir como previsibles tras dos años de guerra, aunque a muchos gazatíes les impide confiar en el plan de paz.
“No sé si estamos en guerra o en una tregua”, decía este sábado entre tiendas de campaña calcinadas Atallah Abu Hadaiyed, un gazatí desplazado en al Mawasi. “Estaba en las plegarias del amanecer cuando oí explosiones”, afirmó ante los micrófonos de Al Jazeera. “Vine corriendo y me encontré a mis primos por el suelo con fuego alrededor”. “Estos ataques son una respuesta a la salida de combatientes de la resistencia de los túneles de Rafah”, dice a EL PAÍS por mensajes de texto Lara Eljmala, residente en Ciudad de Gaza. “Esperemos que la cosa se quede aquí”.
La última ronda de bombardeos ―que mantienen con vida una coalición de gobierno israelí donde el ala dura percibe una oportunidad histórica para avanzar en la limpieza étnica de la Franja― tiene lugar horas después de que EE UU haya aprobado una nueva venta de armas a Israel. El envío, que incluye vehículos terrestres y aéreos por valor de 6.000 millones de dólares (unos 5.000 millones de euros), es el tercero que Trump aprueba sin el consentimiento del Congreso, rompiendo con un procedimiento habitual en la política estadounidense.
Los republicanos ofrecen a Israel un apoyo más desenmascarado que los demócratas encabezados por Joe Biden, que solían buscar un equilibrio entre gesticular incomodidad por la ofensiva israelí y mantener el apoyo a su aliado. Según publicó Reuters el viernes, la embajada estadounidense en Israel impidió en 2024 que la Agencia de EE UU para el Desarrollo Internacional enviara a Washington un informe de alerta, basado en testimonios del personal de la ONU, que describía el norte del enclave como “un territorio apocalíptico” con carencias severas de comida y asistencia médica, y que aportaba descripciones explícitas de la situación sobre el terreno.
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