Netanyahu azuza el espantajo de la “invasión del islam radical” rodeado de líderes ultra en Jerusalén
El Gobierno israelí apuntala su alianza con el trumpismo y la derecha más extrema en Europa y Latinoamérica en la segunda conferencia contra el antisemitismo


Ante un auditorio de líderes ultranacionalistas rendido de antemano, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha azuzado en Jerusalén todos los espantajos que vienen alimentando el crecimiento de la extrema derecha en Europa y en América. Lo ha hecho en la segunda Conferencia Internacional sobre el Combate contra el Antisemitismo, celebrada este lunes y que pone de relieve su apuesta por acercarse al trumpismo (los dos premios entregados han ido a personas de la órbita del presidente de EE UU) y de formaciones que apoyan sin fisuras a Israel, pese a arrastrar en ocasiones un pasado antisemita o filofascista.
Netanyahu ha planteado un discurso dual, al presentar a su país como punta de lanza de Occidente y representación del bien, que “combate no solo para defenderse” a sí mismo, sino a todo el mundo libre. Presentó el mal, en frente, como una suerte de alianza entre el islam radical y la izquierda progresista.
El primer ministro ha hablado de “invasión del islam radical” en Occidente, por medio de un grupo de migrantes musulmanes “con una ideología enfocada en destruirlo” desde dentro. Ha empleado a menudo la palabra “combate” para referirse tanto a la lucha contra el odio a los judíos como a los logros militares del ejército israelí “sin igual”, que está “bloqueando el eje radical chií” liderado por Irán. “Estamos aquí para luchar, luchar, luchar; y nuestra causa es ganar, ganar, ganar [...] Nosotros nos defenderemos, pero ¿se va a defender Occidente?“, ha lanzado.
Su discurso ha sido el plato fuerte de la gala, en el auditorio (que no estaba lleno) del centro de convenciones de la ciudad, del evento, bautizado Generación Verdad y criticada por comunidades judías en el extranjero. Ya fue controvertido en su primera edición, el año pasado, con cancelaciones de importantes invitados por la nutrida presencia de grupos ultraderechistas. En esta ocasión, el presidente de la comunidad judía de Viena, Oskar Deutsch, ha calificado de ”extremadamente preocupante" que Netanyahu se reuniese con Harald Vilimsky, un destacado miembro del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria, que fundó un general de las SS en los años cincuenta del siglo pasado y que, en teoría, Israel boicotea.
Como de costumbre, el discurso más provocador ha llegado de boca de Amijai Chikli, el ministro israelí de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo que enarbola el acercamiento con la ultraderecha europea. Ha pedido una “ofensiva” para “confrontar el antisemitismo y el radical islam”, en una lucha “desde Gaza a Teherán”, y ha vinculado el antisemitismo con la migración, al aplaudir las “políticas migratorias firmes y responsables” de Hungría y Bulgaría, frente a las de Países Bajos, Francia o el Reino Unido, que “abrieron sus puertas de forma temeraria”.

“La amenaza número uno a nuestras sociedades es el islam radical”, ha señalado antes de aplaudir el “liderazgo” de Washington y Berlín, frente a los países que, “al reconocer un ficticio Estado palestino”, han lanzado “el desastroso mensaje de que la violencia contra los judíos lleva a victorias políticas”.
Durante el evento se han entregado dos galardones a estadounidenses. El primero honra la lucha contra el antisemitismo, y lo ha recibido Leo Terrell, el hombre designado por Trump para dicho cometido y que ha liderado la campaña contra las universidades que albergaron manifestaciones en rechazo de la masacre israelí en Gaza, a las que acusa de haber consentido actos antisemitas en sus campus.
El otro es honorífico, en recuerdo de Charlie Kirk, el activista ultraconservador y estrecho aliado de Trump asesinado en septiembre en un acto público en una universidad en EE UU. Un vídeo lo ha recordado antes de que subiese al estrado a recogerlo su pastor personal, Rob McCoy.
Acercamiento
Ya en febrero, el partido que lidera el primer ministro israelí, Likud, se sumó como observador a Patriotas por Europa, uno de los tres grupos de extrema derecha del Parlamento Europeo, que preside Santiago Abascal. El líder de Vox, de hecho, aparecía en el programa inicial como orador, pero al final no ha acudido.
Entre los invitados estrella están también Flávio Bolsonaro, el senador brasileño e hijo del anterior dirigente, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022; Edi Rama, primer ministro de Albania; o Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia y Derechos Humanos de Javier Milei en Argentina.
La conferencia comenzó por la mañana con una sesión plenaria en la Kneset, el Parlamento nacional, a la que asistieron representantes de partidos de la extrema derecha europea, como Jimmie Akesson; líder del Demócratas de Suecia o Fabrice Leggeri, el exjefe de Frontex cuestionado por las devoluciones en caliente de migrantes, que milita en el partido ultranacionalista francés Reagrupamiento Nacional. Bolsonaro ha asegurado que hoy el antisemitismo “se esconde detrás de ONG, jerga académica o palabras como ‘antisionismo”.
Estaba anunciada inicialmente la participación de la ex primera ministra de Ucrania Yulia Timoshenko, pero un tribunal le acaba de prohibir abandonar la región de Kiev y le ha pedido que entregue el pasaporte, por un caso de corrupción.
También tiene previsto hablar Yoram Hazoni, el ultraconservador filósofo estadounidense-israelí convertido en inspiración de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y de otras nuevas derechas.
En su primera edición la conferencia también se convirtió en una atalaya contra el islam, la migración y la izquierda. El invitado estrella fue Jordan Bardella, el líder de Reagrupamiento Nacional. La primera edición vino marcada por la ausencia de invitados como el comisionado alemán de lucha contra el antisemitismo, Felix Klein; el rabino jefe de la Commonwealth, Ephraim Mirvis; o el conocido filósofo francés Bernard-Henri Lévy. Discrepaban del gran peso en el programa de ultraderechistas.
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