Trump ofrece a Putin y Lukashenko formar parte de la Junta de la Paz que gobernará Gaza
Francia rechaza por el momento participar en el organismo, ante las dudas de que pueda servir para poner “en entredicho” a la ONU

Los regímenes autoritarios de Rusia y Bielorrusia han recibido sendas invitaciones de la Casa Blanca para ser parte de la Junta de la Paz, el organismo que supervisará la reconstrucción de la franja de Gaza y que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aspira a que se convierta más adelante en una institución de resolución de otros conflictos por todo el mundo.
El Kremlin ha confirmado este lunes que ha recibido la invitación de la Casa Blanca. “Estados Unidos ha invitado a Vladímir Putin a unirse a la Junta de la Paz”, ha anunciado el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov. Putin, no obstante, no ha tomado una decisión todavía. “Estamos estudiando todos los detalles de la propuesta. Esperamos contactar con la parte estadounidense para aclarar todos los matices”, ha señalado Peskov.
Trump encabezará el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, su nombre oficial). Y ha elegido para formar parte de esa junta a dos personas clave en los contactos con Rusia: su enviado especial para todo, incluido Oriente Próximo, Steve Witkoff, y su propio yerno, Jared Kushner. Más de medio centenar de jefes de Estado y líderes mundiales han sido invitados a tener un asiento en el organismo, bajo estricta dirección de Trump.
Francia, en cambio, ha dado a entender ya que rechazará la invitación. “Como muchos otros países, Francia ha sido invitada a unirse a la Junta para la Paz y está examinando, junto con sus socios, el marco jurídico propuesto. En esta fase, no tiene intención de dar una respuesta favorable”, han señalado este lunes fuentes del entorno del presidente, Emmanuel Macron.
“La Carta va más allá del único marco de Gaza. Plantea cuestiones de gran calado, en particular en lo que respecta al respeto de los principios y de la estructura de las Naciones Unidas, que en ningún caso pueden ser puestos en entredicho”, añaden. “Francia sigue plenamente comprometida con un alto el fuego en Gaza y con un horizonte político creíble tanto para los palestinos como para los israelíes. Continuará defendiendo un multilateralismo eficaz”, remarcan las mismas fuentes.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha publicado en su perfil de LinkedIn un escueto comunicado en el que, sin citar a Trump ni su Junta de la Paz, afirma: “La Asamblea General de las Naciones Unidas es el parlamento de la familia de naciones. Es un foro en el que se escuchan todas las voces, un crisol para el consenso y un faro para la cooperación. Y durante ocho décadas la Asamblea General ha sido el lugar en el que el mundo se reúne para ayudar a promover la paz, fomentar el desarrollo sostenible y salvaguardar los derechos humanos”. “La humanidad es más fuerte cuando nos mantenemos unidos”, termina.
Israel también ha recibido la invitación de Estados Unidos para unirse a la Junta de Paz, según han asegurado a Reuters dos fuentes conocedoras del asunto. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, responsable de la destrucción de Gaza tras dos años de ofensiva militar, no ha aclarado aún si aceptará.
“Nueva arquitectura de la seguridad”
Quien sí se ha mostrado entusiasta por la iniciativa es el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko. “Estamos dispuestos a participar en las actividades de la Junta de la Paz y esperamos que esta organización amplíe su alcance y autoridad mucho más allá del mandato que ha sido propuesto”, ha manifestado la presidencia bielorrusa a través de un comunicado difundido por su Ministerio de Exteriores.

Minsk propone que el comité de Trump “participe activamente en los procesos globales para resolver cualquier conflicto internacional, lo que en última instancia contribuirá a la construcción de una nueva arquitectura de seguridad”. Esa misma intención tiene el propio presidente de Estados Unidos, que en una entrevista reciente con Reuters dejó caer que la Junta de la Paz, dirigida por él, abordará otros conflictos mundiales cuando haya resuelto el de Gaza.
Detrás del apoyo bielorruso está el acercamiento reciente entre Minsk y Washington bajo la Administración Trump. Esta dictadura de Europa oriental liberó hace un mes a 123 presos políticos a cambio de que Estados Unidos levantase sus sanciones al mineral de potasa, un componente del que el antiguo Estado soviético es un productor mundial. “La invitación [de la Casa Blanca] en un reconocimiento a los logros personales y la trayectoria internacional del líder bielorruso”, recoge el comunicado de Minsk.
Washington anunció la constitución de la “Junta de la Paz” el pasado viernes. Los nombramientos de Trump coinciden con la entrada en vigor de la segunda y última fase de la tregua pactada en octubre entre la milicia palestina Hamás y el Gobierno de Israel con la mediación estadounidense.
La hoja de ruta de Trump prevé un cese total de las hostilidades con el desarme de Hamás y la retirada de las tropas israelíes. Según un borrador del estatuto de este comité al que ha tenido acceso la agencia Bloomberg, la junta será una “organización internacional que buscará restablecer una gobernanza sólida y legítima” en la zona.
Sin embargo, esta supuesta organización internacional estará totalmente sometida a los designios de Trump, que podrá invitar y expulsar a los miembros de la junta a menos que la mayoría de sus miembros vote en contra. Además, los países miembros del comité tendrán un límite temporal de tres años, a menos que aporten 1.000 millones de dólares a la plataforma.
Ucrania como prioridad
El portavoz del Kremlin ha evitado pronunciarse sobre otros asuntos que conciernen al Kremlin y podrían enturbiar su relación con Trump, como el futuro de su aliada Venezuela y los planes de Washington para Groenlandia, donde la Casa Blanca quiere desplegar parte de su nuevo escudo antimisiles, la Cúpula Dorada.
“Cuestiones aparte sobre su legalidad o si es positiva o negativa la anexión de Groenlandia, es difícil discrepar de la opinión de que Trump entrará así en la historia mundial”, se ha limitado a manifestar el portavoz de Putin, un presidente que sentó un precedente con la anexión ilegal de la península ucrania de Crimea en 2014.
La prioridad del Kremlin es que Estados Unidos abandone definitivamente a Ucrania. Todo lo demás, incluido el futuro de sus aliados, ha pasado a un segundo plano. “Putin no tiene planes de hablar con Delcy Rodríguez ahora, pero podría concertarse una reunión rápidamente”, ha declarado Peskov tres días después de que la nueva presidenta venezolana se reuniese con el director de la CIA, John Ratcliffe.
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