Von der Leyen: “Las consecuencias de los aranceles de Trump serán nefastas para millones de personas en todo el planeta”
La presidenta de la Comisión avanza que la UE prepara su respuesta “si las negociaciones fracasan”

“Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el planeta”. Primero, los efectos desastrosos en todo el mundo que van a tener los aranceles masivos decretados por Donald Trump para las importaciones de Estados Unidos. Por ahí ha comenzado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a responder al paso anunciado por Washington apenas unas horas antes. Con una cara muy seria, la política alemana ha alertado este jueves de que habrá subidas de precios en los alimentos y los medicamentos; de que los países más pobres sufrirán; y “del caos que se está creando”. Ha avisado también que Europa responderá “si las negociaciones fracasan”, pero también ha lanzado una advertencia al resto del mundo: “No podemos absorber el exceso de capacidad mundial”. En plata, la UE no puede comprar todo lo que ahora no se vaya a vender en EE UU.
No se ha extendido Von der Leyen en qué respuesta prepara la Comisión Europea: “Ya estamos ultimando un primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles sobre el acero”. Y, de nuevo, ha vuelto a hacer hincapié en que la primera apuesta de Bruselas es la solución negociada: “Ahora nos estamos preparando para otras contramedidas, para proteger nuestros intereses y nuestras empresas si fracasan las negociaciones”.
La presidenta de la Comisión ha sido esta vez más prudente, más contenida en esta parte del discurso de lo que lo había sido el martes ante los eurodiputados, cuando señaló que valoraba responder con “todas las herramientas sobre la mesa”. Este jueves, en cambio, no ha dado una sola pista de qué planes guarda en el cajón para responder al golpe estadounidense. Nada sobre si optará por una respuesta canónica subiendo aranceles a los productos importados de EE UU o si se inclinará por innovar y buscar vías para imponer algún tipo de tarifa a la compra de servicios procedentes de Norteamérica, un sector en el que la UE es deficitaria frente a la primera potencia mundial.

“Hay una vía alternativa. No es demasiado tarde para abordar los problemas mediante la negociación. Por eso, nuestro comisario de Comercio, Maros Sefcovic, está permanentemente en contacto con sus homólogos estadounidenses. Trabajaremos para reducir las barreras, no para aumentarlas. Pasemos de la confrontación a la negociación”, ha pedido la presidenta del Ejecutivo de la Unión, en un discurso dado a las 5 de la madrugada, hora de la España peninsular, en Samarcanda, la mítica ciudad de la Ruta de la Seda, ubicada en la antigua república soviética de Uzbekistán. Allí ha viajado desplegando una de las líneas de respuesta que la UE ha puesto en marcha frente a los aranceles de Trump: estrechar lazos comerciales y políticos con otras áreas del mundo para amortiguar el impacto y diversificar los mercados.
Von der Leyen ha sido muy dura con la subida de aranceles y el dolor que van a causar; en cambio, no ha querido echar leña al fuego de las réplicas y contrarréplicas que agraven la espiral proteccionista a la que Trump ha empujado al mundo.
Full support for the @EU_Commission in trade negotiations with the US.
— António Costa (@eucopresident) April 3, 2025
Trade is a powerful engine of global prosperity. The EU will remain a staunch advocate for free and fair trade.
We will engage with all our partners and continue to strengthen and expand our trade network.…
Poco después de que hablara Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha lanzado un mensaje de respaldo en la red social X: “Pleno apoyo a la Comisión en las negociaciones comerciales con EE UU”. Tampoco el portugués ha atizado la hoguera proteccionista en su primera réplica. “El comercio es un poderoso motor de la prosperidad mundial. La UE seguirá siendo una firme defensora del comercio libre y justo”. En un claro alineamiento entre los dos cargos más altos de las instituciones europeas, Costa ha apuntado que la Unión ampliará su red comercial: “Ahora es el momento de ratificar los acuerdos con Mercosur, México y avanzar decididamente en las negociaciones con India y otros socios clave”.
Bruselas también le ha hablado al resto del mundo, porque un movimiento del calibre del que ha efectuado Washington tiene consecuencias indirectas sobre todo el planeta: “Vamos a analizar muy de cerca los efectos indirectos que los aranceles puedan tener, porque no podemos absorber la sobre capacidad mundial ni podemos aceptar el dumping en nuestro mercado”. Concretamente, estas últimas palabras miran a China. El gigante asiático ha salido muy golpeado de esta ronda arancelaria. Su arancel general va a subir al 54% —el 34% anunciado más el 20% general que ya le aplican— más los específicos impuestos por Trump en su primer mandato y por Joe Biden. Eso puede acabar desviando exportaciones chinas hacia Europa y provocar una inundación en el mercado europeo.

“Quiero dirigirme a mis conciudadanos europeos”, ha interpelado directamente la presidenta de la Comisión a los ciudadanos de la UE, para advertir de que hay que estar preparados “para el impacto que inevitablemente tendrá esto”. Consciente de que el golpe llega desde el “aliado más antiguo” de la Unión, se ha mostrado comprensiva con quienes se sienten “defraudados” con Washington, probablemente ella misma, que siempre ha tenido una especial sensibilidad transatlántica y que ahora ve cómo Trump ni siquiera le hace hueco en su agenda.
En Bruselas —y también todos los expertos en comercio— se apuesta por encima de todo por mantener la unidad de los 27 Estados miembros: “Nuestra unidad es nuestra fuerza. Europa tiene el mayor mercado único del mundo —450 millones de consumidores— que es nuestro puerto seguro en tiempos tumultuosos”.
La relación comercial entre la UE y EE UU es la más grande del mundo. Los datos de la propia Administración estadounidense para 2024 calculan las importaciones y exportaciones de bienes en 975.000 millones de dólares (900.000 millones de euros), con una balanza favorable a la UE de 235.571 millones de dólares. La situación se da la vuelta en los servicios, puesto que en este campo es Estados Unidos quien tiene un saldo positivo, de 75.617 millones de dólares.
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