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Rutte urge a construir una OTAN “más letal” en pleno debate sobre el gasto europeo en defensa

Los aliados europeos buscan convencer al jefe de la diplomacia de EE UU de que ya están aumentando el gasto militar, como exige Washington. El secretario general de la OTAN anuncia más de 20.000 millones de euros en ayuda a Ucrania

Mark Rutte
Silvia Ayuso

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha insistido de cara al encuentro de ministros de Exteriores en Bruselas de este jueves, donde el aumento en el gasto en defensa de los países miembros centrará buena parte de las discusiones, en la necesidad de que la Alianza Atlántica sea “más fuerte y letal”. Porque las amenazas, especialmente la rusa, no van a desaparecer ni a corto ni a largo plazo, ha recordado. El holandés también ha celebrado los compromisos de los aliados con Ucrania, que en los primeros tres meses del año ya superan los 20.000 millones de euros en ayuda a la seguridad para 2025, según ha anunciado este miércoles.

Con la vista puesta en la participación, por primera vez, del nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el jefe de la OTAN también ha subrayado la importancia de mantener la unidad entre los aliados: “Los desafíos de seguridad son demasiado grandes para afrontarlos solos”, ha recordado. “Vivimos en un mundo peligroso y tenemos que construir una OTAN más fuerte, justa y letal”, ha agregado.

Sus calibradas palabras en vísperas de la cita de ministros que durará hasta el viernes son una muestra del difícil equilibrio —y del nerviosismo— que vive la OTAN en estos momentos en los que, destacan fuentes diplomáticas, la Alianza está en una situación bastante inédita: no solo debe afrontar desafíos desde fuera, sino que también es cuestionada desde dentro.

Porque la guerra de Rusia en Ucrania, que devora esfuerzos y recursos, continúa pese a los intentos de Washington de mediar para lograr un alto al fuego. Son intentos alabados y “respaldados totalmente” por un Rutte que busca como sea no irritar a Washington para no romper del todo el vínculo transatlántico.

La otra gran fuente de tensión es la amenaza del Gobierno de Donald Trump de retirar o limitar el histórico paraguas defensivo sobre Europa si no sube el gasto en defensa, que EE UU ha llegado a barajar en un 5% del PIB, un porcentaje considerado imposible de alcanzar por la mayoría. El acuerdo actual —fijado en la cumbre de Gales de 2014— era llegar al 2% en una década, algo que países como España, Canadá o Italia todavía no han alcanzado.

En la próxima cita de líderes de la OTAN, en junio en La Haya, se fijará previsiblemente una meta más alta, que se estima en torno al 3% o 3,5%, como mínimo.

Sin querer confirmar una cifra concreta, Rutte se ha limitado a celebrar el incremento en gasto de varios países “de una forma no vista en décadas” y ha citado a países como Alemania, que acaba de realizar una reforma constitucional histórica para poder aumentar el gasto, Finlandia, Dinamarca, Suecia o República Checa.

No ha hecho mención alguna, sin embargo, a aquellos que, como España, andan rezagados. Rutte dijo la semana pasada en Varsovia que España quería llegar al 2% este verano. Estas declaraciones provocaron un fuerte malestar en Madrid, que se apresuró a aclarar que España “intentará acercarse lo máximo posible al 2% en verano”, pero que ello dependerá del porcentaje del PIB en gasto militar con el que finalmente se cierre el ejercicio de 2024. La ministra de Defensa, Margarita Robles, que este jueves participará en Varsovia en una cumbre informal de ministros europeos, dijo el martes en Lisboa que el aumento del gasto militar español se cumplirá “muy anticipadamente” respecto a 2029, que era la fecha barajada hasta ahora. Se espera que el Gobierno anuncie un nuevo calendario antes de la cumbre de la OTAN en La Haya, a finales de junio. En parte, puede depender de si la OTAN acepta tener en cuenta, como busca España, gastos como los destinados a la lucha contra el terrorismo como partidas de defensa, algo que otros aliados ven con escepticismo.

Complicada situación española

En la Alianza hay conciencia de la complicada situación española, donde el aumento en defensa no solo divide al Gobierno de coalición, sino que se topa con el rechazo de una parte de la sociedad que no siente tan fuerte la amenaza rusa como en otros lugares de Europa. Pero no son pocos los países que recuerdan que aumentar el gasto no es fácil para nadie y que todos están teniendo que hacer esfuerzos extra.

Aunque según diversas fuentes por el momento no se ha sentido una retirada del paraguas de Washington, en Bruselas todavía resuenan las palabras del secretario de Defensa, Pete Hegseth. En su primera cumbre de la OTAN, el pasado febrero, anunció ante los demás aliados de manera “directa y sin ambigüedades que las crudas realidades estratégicas impiden que Estados Unidos se centre principalmente en la seguridad de Europa”. Se cumpla la amenaza o no, Europa debe estar preparada para que no haya lagunas de seguridad en caso de que se cumpliera el peor escenario posible, insisten diversas capitales.

Ahí cobran todo el sentido las palabras de Rutte en vísperas de la primera visita de otro alto dignatario estadounidense, el secretario Rubio, a Bruselas, adonde el veterano político republicano llega con la idea de discutir “el aumento de la inversión aliada en defensa y la consecución de una paz duradera en Ucrania”, según el Departamento de Estado.

“Los aliados de la OTAN seguimos apoyando a Ucrania. En los tres primeros meses de este año, los aliados ya han comprometido más de 20.000 millones de euros en ayuda a la seguridad para 2025”, ha anunciado Rutte, quien también ha recordado que la amenaza principal de la Alianza sigue siendo Rusia. Un consenso de los aliados que los europeos también esperan ver confirmado por el estadounidense, pese a que en la agenda de este no se hace una referencia específica a Moscú, pero sí a la “amenaza de China”.

Pese a que Rubio, antiguo senador de origen cubano, tiene más tablas políticas que Hesgeth, pocos creen que su mensaje sobre el aumento del gasto europeo en defensa vaya a variar mucho. De ahí que el mantra de los aliados ahora sea la idea compartir la carga. Cueste lo que cueste.

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Sobre la firma

Silvia Ayuso
Corresponsal en Bruselas, después de contar Francia durante un lustro desde París. Se incorporó al equipo de EL PAÍS en Washington en 2014. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y continuó en la alemana Dpa, para la que fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.
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