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EE UU anuncia más de 500 nuevas sanciones contra Rusia en el segundo aniversario de la guerra

La nueva y contundente ronda de penalizaciones contra Moscú también castiga a individuos relacionados con el encarcelamiento y muerte del disidente Alexéi Navalni

Rusia
Un soldado ucranio vigila cerca de la localidad de Robotine, en la línea de frente, el 21 de febrero.STRINGER (REUTERS)
Macarena Vidal Liy

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado este viernes una de las rondas de sanciones más duras contra Rusia desde el comienzo de la guerra en Ucrania para castigar a Moscú por continuar la invasión en el país vecino, en el segundo aniversario del conflicto, y por la muerte del opositor Alexéi Navalni en una colonia penal del círculo polar ártico.

La nueva ronda de penalizaciones incluye más de 500 nuevas sanciones que se impondrán a individuos relacionados con el encarcelamiento de Navalni y con los sectores rusos de las finanzas, la industria militar y la compra de armas, según ha indicado Biden en un comunicado. También se aplicarán restricciones a las exportaciones de un centenar de entidades que proporcionan apoyo a Rusia y se tomarán medidas para reducir los ingresos de Moscú procedentes del sector energético. En conjunto, estos pasos “garantizarán que Putin paga un precio aún mayor por su agresión fuera de casa y su represión dentro”, sostiene el presidente.

Con estas medidas, Washington aspira a dificultar la gestión del presidente ruso, Vladímir Putin, cuando la guerra va a entrar en su tercer año y Moscú acaba de lograr una importante victoria con la retirada ucrania de la ciudad de Avdiivka. Las sanciones contra el sector militar tratan de complicar que las fuerzas rusas puedan reabastecerse de armamento y munición. Y las dirigidas contra el sector financiero buscan atacar la economía de Rusia, hasta ahora menos afectada por las sanciones internacionales de lo que esperaba Occidente al comienzo de la guerra.

“Si Putin no paga el precio por la muerte y destrucción [que ha provocado], seguirá adelante”, sostiene Biden. “Los costes para Estados Unidos, junto a nuestros socios y aliados en Europa, la OTAN y en todo el mundo, irán en aumento”, ha afirmado el presidente, que el jueves se reunió en San Francisco con la viuda de Navalni, Yulia Navalnaya, y la hija mayor de la pareja, Dasha. Un día antes calificó a Putin de “loco hijo de puta” durante una reunión con donantes de su partido.

Las nuevas sanciones también tocan una clave interna estadounidense: con ellas, Biden busca aumentar la presión sobre el Congreso y vencer la resistencia del ala radical de los republicanos para sacar adelante los fondos de ayuda militar y económica a Ucrania, que ya acumulan casi medio año de retraso. El Senado ha dado ya luz verde a la partida de 95.000 millones de dólares (unos 87.750 millones de euros) para seguridad que ha pedido la Casa Blanca ―de los que 61.000 millones se destinarán a Kiev―; pero la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, arrastra los pies y es incierto si llegará siquiera a debatir la medida.

Washington advierte de que el retraso en aprobar esos fondos solo consigue envalentonar a Rusia y perjudicar a unas fuerzas ucranias que se ven obligadas a racionar su munición. La caída de Avdiivka, asegura el presidente, es consecuencia de ello y un adelanto de lo que puede ocurrir en el resto del frente de batalla, poniendo en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos y de sus socios europeos.

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Al anunciar la nueva ronda de castigos, Biden ha reiterado su llamamiento a aprobar lo antes posible la ayuda para Ucrania. “Dejar de dar apoyo a Ucrania en este momento crítico es algo que no se va a olvidar”, ha advertido el presidente estadounidense. “Dos años después del comienzo de la guerra, el pueblo ucranio sigue luchando con tremenda valentía. Pero se está quedando sin municiones; necesitan más suministros desde Estados Unidos para repeler los ataques incesantes de Rusia, posibles por las armas y la munición de Irán y Corea del Norte”, ha advertido Biden.

Las medidas anunciadas este viernes proceden del Departamento de Estado, de Comercio y del Tesoro, e incluyen castigos contra más de dos docenas de individuos y entidades que operan en todo el mundo, desde China a Oriente Próximo, que ayudan a Rusia a evadir las sanciones ya existentes.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ha sostenido en un comunicado que Putin “ha vendido el presente y el futuro del pueblo ruso por su objetivo personal de subyugar a Ucrania. El Kremlin elige reorientar su economía para fabricar armas que maten a sus vecinos, a costa del futuro económico de su propio pueblo. Pero nosotros debemos mantener nuestro apoyo a Ucrania, al tiempo que debilitamos la maquinaria de guerra rusa”. Según Yellen, “la economía y la industria de Defensa rusas muestran claras señales de debilidad, en parte debido a las acciones que hemos tomado ―junto a nuestros socios en todo el mundo― para apoyar la valiente defensa de Ucrania”.

Por su parte, el Departamento de Estado ha subrayado que “hay un vínculo entre el autoritarismo en Rusia, su campaña contra la disidencia interna y su agresión en el exterior”. Esta institución ha impuesto sanciones contra tres individuos implicados en el encarcelamiento de Navalni, fallecido hace una semana en la colonia penal rusa IK-3; se trata del director de la prisión, el responsable regional del sistema carcelario y el presidente del servicio penitenciario de Rusia.

Desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, Washington y los países occidentales han puesto en marcha medidas que limitan el precio al que Rusia puede vender sus hidrocarburos ―su principal fuente de ingresos― y también congelado activos de Moscú valorados en centenares de miles de millones de dólares. Hasta el momento, los Departamentos del Tesoro y de Estado de EE UU han sancionado a más de 4.000 entidades e individuos.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
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