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Nuevas imputaciones complican aún más el futuro judicial de Nicolas Sarkozy

El expresidente francés es acusado de participar en el soborno de un testigo que cambió de versión para exonerarle la supuesta financiación libia de su campaña

Nicolas Sarkozy Imputado Financiación
El expresidente francés Nicolas Sarkozy acude a un juicio por corrupción en el tribunal de París el 17 de mayo de 2023.BERTRAND GUAY (AFP)
Marc Bassets

Un nuevo frente judicial amenaza a Nicolas Sarkozy. Dos jueces de instrucción han imputado este viernes al expresidente francés por su supuesta implicación en una trama que llevó a un testigo a cambiar de versión para exonerarle en otro caso.

Sarkozy ya ha sido condenado dos veces a penas de prisión por financiación ilegal y corrupción. Las penas han quedado en suspenso a la espera de las apelaciones. Afronta otro proceso, previsto para 2025, por los fondos que presuntamente recibió de Libia para sufragar la campaña que le llevó al poder.

Las condenas e imputaciones no han convertido al expresidente en un paria en la política y la sociedad de su país. Al contrario.

El expresidente sigue disfrutando de una presencia considerable en la política y la sociedad francesa. Sus opiniones sobre asuntos como Rusia y la guerra en Ucrania obtienen un amplio eco mediático. Su último libro, El tiempo de los combates, es un superventas. Se sienta en varios consejos de administración. Y exhibe su proximidad con el actual presidente, Emmanuel Macron, que contrasta con la frialdad entre este y su antecesor inmediato, François Hollande.

Los jueces han imputado al político conservador, que ocupó la presidencia entre 2007 y 2012, por “encubrimiento de soborno de testigo” y por “participación en una asociación de malhechores en vistas a cometer la infracción de estafa al juicio en banda organizada”. En un comunicado a la agencia France Presse, los abogados de Sarkozy han declarado que su cliente está “firmemente decidido a hacer valer sus derechos, a establecer la verdad y a defender su honor”.

La imputación, que no significa ni que definitivamente vaya a haber un juicio ni que acabe condenado, es una derivada del caso por la financiación de la campaña electoral de 2007. Uno de los testimonios más dañinos para Sarkozy era el del intermediario franco-libanés Ziad Takieddine. El intermediario afirmaba que entregó a Sarkozy y a su entorno cinco millones de euros procedentes de Libia.

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Así lo había declarado Takieddine ante los jueces. Pero a finales de 2020, en sendas entrevistas con el semanario Paris Match y la cadena BFM-TV concedidas desde Beirut, donde residía, dio un giro de 180 grados. “Lo digo alto y claro”, afirmó, antes de decir que, en sus declaraciones anteriores, el juez de instrucción le había incitado a decir lo contrario de lo que en realidad quería decir, y de afirmar: “No ha habido financiación de la campaña presidencial de Sarkozy”. “Siempre dije que la verdad acabaría por triunfar”, celebró Sarkozy.

Pero unos meses después del cambio de versión, los jueces interrogaron a Takieddine, quien les dijo que Paris Match había “deformado” sus declaraciones, según el diario Mediapart. “No olviden que Paris Match pertenece a un amigo de Sarkozy”, les dijo. El propietario era entonces el magnate Arnaud Lagardère.

Mediapart concluía que “la extraña retractación de Takieddine está ligada a promesas financieras procedentes de intermediarios próximos a las redes sarkozystas y también a un clima de amenazas dirigidas contra él”. La publicación habla de una promesa al intermediario franco-libanés de cinco millones de euros —curiosamente, la misma suma que supuestamente Sarkozy recibió de Takieddine para su campaña en 2007— y la compra de su residencia en un barrio acomodado de París.

“La idea misma de que yo pueda incitar, directa o indirectamente, a financiar a unos chapuzas es una idea loca”, dijo Sarkozy a los jueces en alusión al grupo que, según la imputación, se encargó de la operación. “No hay ningún elemento concreto material (...) que pueda incriminarme en esta locura, ni de cerca ni de lejos”, añadió, según reveló el diario Libération.

El expresidente admitió, sin embargo, que supo que Takieddine se retractaría un mes antes de que se hiciera pública. Recibió la información de Mimi Marchand, jefa de una agencia de fotos especializada en suministrar imágenes a la prensa del corazón, y próxima tanto a Sarkozy como al matrimonio Macron. Marchand también está imputada, junto a ocho personas más.

Las nuevas imputaciones coinciden con un momento de intensa presencia mediática de Sarkozy. En una entrevista con Le Figaro este verano, marcó distancias con la política de Macron ante el presidente ruso, Vladímir Putin. Y dio voz a la corriente filorrusa que dominó la política francesa en los años previos a la invasión de 2022.

El expresidente dijo que era “ilusorio” pensar que Crimea, península ucrania ocupada por Rusia, vuelva a Ucrania. Sugirió que, en los territorios del este de Ucrania también ocupados por Rusia, se celebren referéndums para decidir su futuro. Rechazó el ingreso de Ucrania a la UE y la OTAN: “Debe seguir siendo neutra... Tiene vocación de ser un puente entre Europa y Rusia”. Sobre Putin, afirmó: “No es irracional. Hay que asumir el riesgo de salir de este callejón sin salida, pues en este tema los intereses europeos no se alinean con los americanos”.

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Sobre la firma

Marc Bassets
Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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