“Flexibilizar las sanciones es, en este momento, más urgente para EE UU que para Venezuela”

PDVSA intenta recuperar terreno en su producción petrolera tras el histórico derrumbe de 2017 mientras Washington busca crudo para atender sus urgencias en materia energética

Una estación de gasolina de Chevron en Monterey, California.
Una estación de gasolina de Chevron en Monterey, California.FREDERIC J. BROWN (AFP)

Representantes de Estados Unidos y Venezuela llevan varios meses discutiendo directamente los asuntos más delicados de las complejas relaciones entre ambas naciones, con independencia de las demandas de la oposición venezolana. Las concesiones petroleras, no obstante, abrieron algunas posibilidades adicionales al diálogo, de cuya reanudación se venía hablando con insistencia, y ahora son un hecho. Todo se ha dado en el marco de la suavización de las sanciones impuestas por Washington, que en el contexto político actual era más apremiante para la Administración de Joe Biden que para Nicolás Maduro. “Flexibilizar sanciones es, en este momento, más urgente para Estados Unidos que para Venezuela”, afirma el economista y profesor universitario Víctor Álvarez.

Con la explotación de los campos petroleros en la Faja del Orinoco, al sur, y en Boscán, al occidente del país, el Gobierno de Maduro puede aumentar sus ingresos, y el país podría subir en unos 200.000 barriles diarios adicionales su producción en el corto y mediano plazo. En este marco de apertura, además de Chevron, otras multinacionales energéticas como las europeas Eni y Repsol hacen lobby para obtener concesiones similares en gas y petróleo. Se especula con insistencia en torno al interés de otras multinacionales estadounidenses y francesas.

Después de que Maduro anunciara que el país alcanzó el millón de barriles diarios, a principios de este año, y de haber prometido que al final de actual se llegaría a los 2.000.000, Venezuela produce en este momento, con dificultad, 700.000 barriles diarios de petróleo. En sus mejores tiempos, la estatal Petróleos de Venezuela producía, por cuenta propia, 3.200.000. Estados Unidos atiende de nuevo sus propias urgencias, necesitado como está de que el crudo venezolano entre al mercado para evitar que continúe el encarecimiento de los combustibles en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania.

“Estos acuerdos se están dando a pesar de que no hay cambios en la Ley de Hidrocarburos vigente en Venezuela, que obligaría al Estado venezolano a asumir la mayoría accionaria en la creación de empresas mixtas como PetroPiar, cuya mayoría accionaria pertenece a PDVSA en un 70%.” comenta Francisco Monaldi, economista especializado en al área energética de la Universidad de Stanford y del Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA. “Es casi seguro que los acuerdos se formalicen en un contrato aparte, en el marco de la Ley AntiBloqueo. A Chevron se le debe mucho dinero. Ellos estarían obligados a invertir inmediatamente y subir la producción, obtendrían sus utilidades, y el Estado venezolano quedaría con el 33% de las regalías.” Monaldi calcula que, en el muy corto plazo, las inversiones de Chevron levantarían la producción local en 50.000 barriles diarios.

“No creo que existan muchas multinacionales estadounidenses dispuestas a hacer nuevas inversiones en Venezuela”, matiza el economista y académico Francisco Rodríguez. “PDVSA y el Gobierno de Maduro tienen un problema de reputación muy grave en el mundo de las finanzas con su forma de hacer las cosas. Estados Unidos necesita en este momento la ruta de Venezuela para suplir sus necesidades, pero una flexibilización de sanciones parcial como esta tampoco hará que la producción petrolera del país aumente demasiado. Para que eso sucede tienen que levantarse completamente las sanciones internacionales”.

Luego de años de un tono hostil y nacionalista con los capitales vinculados al negocio petrolero y gasífero, el Gobierno de Nicolás Maduro hace en estos momentos reiterados llamados a la comunidad internacional para que inviertan en los campos petroleros venezolanos, presentándolos como alternativa para suplir la alta demanda internacional de energía, en un contexto inflacionario y de aumento del precio de los combustibles ante la inminencia del invierno.

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Además de la reflexión sobre la flexibilización de las sanciones, Víctor Álvarez sostiene que en el Palacio de Miraflores hay tranquilidad en este contexto y piensa que es probable que Maduro, a cambio, ofrezca algún gesto similar muy pronto, liberando algunos presos políticos o levantando algunas inhabilitaciones a políticos opositores, puesto que, “son medidas que no tienen en este momento costos importantes para el chavismo.”

“En mi opinión, la nueva licencia a Chevron viene envuelta con un papel de regalo para procurar una mejora en las condiciones electorales para los comicios venezolanos de 2024″ continúa Álvarez. “Creo que esto es posible. Chevron tiene ya capacidad instalada en el país, esas operaciones se pueden concretar rápidamente. Este acercamiento puede producir nuevos acuerdos con la Oposición, y le quitaría toda razón de ser al llamado Gobierno Interino.”

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