Scholz zanja la disputa entre verdes y liberales por la energía nuclear: ampliará la vida de tres centrales durante cuatro meses

El canciller corrige al ministro verde de Economía, que anunció la extensión de solo dos plantas, y trata de aplacar al ministro liberal de Finanzas, que pedía dejarlas funcionando hasta 2024 e incluso reactivar las ya cerradas

El canciller alemán, Olaf Scholz (en el centro), habla con el ministro de Economía, Robert Habeck (izquierda) y el de Hacienda, Christian Lindner, en la Cancillería el pasado 5 de octubre.
El canciller alemán, Olaf Scholz (en el centro), habla con el ministro de Economía, Robert Habeck (izquierda) y el de Hacienda, Christian Lindner, en la Cancillería el pasado 5 de octubre.Markus Schreiber (AP)

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha tenido que hacer valer su autoridad en la trifulca que mantenían sus socios de coalición a cuenta de la energía nuclear, una de las cuestiones más espinosas para los alemanes. Verdes y liberales llevaban días enfrentados por la ampliación del funcionamiento de las tres últimas centrales que todavía están abiertas y que, según el calendario de apagón nuclear diseñado por la excanciller Angela Merkel, debían dejar de producir energía el próximo 31 de diciembre.

Scholz ha buscado un camino intermedio entre lo que los verdes, partido profundamente antinuclear, estaban dispuestos a aceptar y lo que pedían los liberales, que no tienen ningún problema en que Alemania siga usando combustible radiactivo más allá de 2023. El canciller ha dado la orden de mantener en funcionamiento las tres centrales —y no dos, como se anunció en septiembre— hasta el 15 de abril del año que viene.

La invasión rusa de Ucrania y la posterior reducción del suministro de gas ruso han obligado a Alemania a cambiar sus planes para abandonar la energía nuclear en 2022. Antes de febrero, era inimaginable que algún partido —salvo quizá la ultraderecha de AfD— abogara por alargar la vida de las centrales, pero la crisis del gas ha dado un vuelco a los cimientos de la política energética de Berlín. Scholz no solo se ha enfrentado a la presión de los democristianos en la oposición, sino también a la de los liberales, que desde dentro del Gobierno llevan semanas martilleando con lo absurdo que sería clausurar las plantas en un momento de extrema necesidad de energía.

La disputa ha alcanzado mayor intensidad desde la dolorosa derrota del partido liberal en las elecciones de Baja Sajonia, que les ha dejado fuera del Parlamento regional al no superar el mínimo del 5%. Presionado a su vez para demostrar su capacidad de influencia en la política del Ejecutivo central, el ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, ha ido elevando el tono contra la sección verde de la coalición. Ha defendido incluso volver a poner en marcha las últimas centrales clausuradas.

En medio, los socialdemócratas de Scholz, que hasta este lunes permanecían en silencio ante la disputa de los dos socios menores. Después de dos días de intensas reuniones a tres bandas en Berlín, el canciller ha optado por zanjar la cuestión imponiendo su autoridad. En una carta dirigida a los ministerios de Medio Ambiente y Economía, liderados por Los Verdes, y al de Finanzas, ordena que se pongan en marcha los preparativos para que las centrales de Isar 2, Neckarwestheim 2 y Emsland puedan funcionar hasta el 15 de abril.

La salomónica decisión supone un varapalo para Los Verdes, que ya tuvieron que tragar muchos sapos cuando su ministro de Economía, Robert Habeck, anunció que dos de las tres centrales seguirían en reserva. Pese a que el no a la nuclear está en el ADN del partido, sus miembros en el Gobierno de Scholz aceptaron hace semanas ampliar el funcionamiento de la energía atómica más allá del 31 de diciembre. Entendieron que se trataba de una situación excepcional y dejaron atrás sus dogmas en un ejercicio de pragmatismo que los ciudadanos han valorado con buenos resultados en las encuestas de intención de voto. Este mismo fin de semana, en el congreso de la formación, los delegados apoyaron el plan de Habeck pese a que varias intervenciones criticaron amargamente que el partido estaba renegando de su esencia.

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Los liberales están satisfechos con el golpe sobre la mesa que ha dado Scholz: “Es de vital interés para nuestro país y su economía que mantengamos todas nuestras capacidades de producción de energía este invierno. El canciller ha aportado claridad”, dijo en su Twitter el ministro Lindner escasos minutos después de conocerse la carta. ”El uso extendido de la central de Emsland es una contribución importante a la estabilidad de la red, los costos de electricidad y la protección del clima”, añadió, en referencia a la tercera central que Los Verdes no querían de ninguna manera que siguiera funcionando más allá de este año.

La decisión definitiva sobre el futuro de las últimas centrales no podía demorarse mucho más, porque el cierre a 31 de diciembre de 2022 estaba fijado por ley desde hace años. Cambiar los plazos requiere empezar cuanto antes la tramitación para que el Bundestag apruebe una nueva ley a tiempo para que entre en vigor antes de esa fecha. Los Verdes se han marcado como línea roja no comprar nuevas barras de combustible para alimentar las centrales, algo que la decisión de Scholz garantiza al extender su funcionamiento solo unos meses más de lo previsto. Pero no están de acuerdo. “La central de Emsland no es necesaria para la estabilidad de la red”, se quejó en Twitter la colíder del partido verde, Ricarda Lang.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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