El líder chino se aferra a la estrategia de covid cero

Xi Jinping defiende la vía de los confinamientos y pruebas masivas a la población en el discurso de apertura del XX Congreso del Partido Comunista

Un control de covid en Shanghái este domingo.
Un control de covid en Shanghái este domingo.ALEX PLAVEVSKI (EFE)

Muchos esperaban un gesto, un tímido guiño, un pequeño resquicio que anunciase el final de la estricta estrategia de covid cero en China. Pero habrá que seguir esperando. El presidente, Xi Jinping, ha defendido este domingo el enfoque en el que Pekín ha persistido para atajar el coronavirus desde el inicio de la pandemia, al respaldar de nuevo un modelo que ha ayudado “a prevenir la importación de casos y los repuntes de dentro del país, y perseverando sin vacilación en la supresión en tiempo real de los brotes”, según ha proclamado durante el discurso con el que ha marcado la apertura del XX Congreso del Partido Comunista.

El mandatario ha asegurado que el país ha optado “por la primacía del pueblo y de la vida” y ha puesto la lucha contra el virus como un ejemplo de la práctica del “espíritu fundacional” de la militancia del Partido Comunista de China, frente a lo que ha denominado “la súbita aparición de la epidemia de covid-19″.

“Hemos librado una guerra popular, una guerra general, una guerra de contención, para combatirla”, ha proseguido en el breve instante que le ha dedicado a la pandemia, “lo que nos ha permitido proteger al máximo la seguridad de la vida del pueblo y la salud, y conseguir frutos positivos importantes en cuanto a la coordinación de la prevención y control epidemiológicos y el desarrollo económico y social”.

La cita era de especial relevancia porque durante la alocución, el secretario general del partido hace tradicionalmente una valoración de los últimos cinco años en la cúspide del poder, y se trazan las directrices políticas para el próximo quinquenio. Con la economía china tocada, se ha especulado en los últimos meses con una posible relajación de la política sanitaria.

China es uno de los pocos países del planeta que persiste en una estricta estrategia de covid cero, que implica testeos masivos y confinamientos totales o parciales de ciudades en el momento en que se detectan unos pocos casos, lo que ha causado un creciente descontento social por los encierros en megaurbes como Shanghái. La estrategia también ha ahondado la brecha con el resto del mundo, ya que obliga a observar cuarentenas de hasta 10 días para entrar en el país ―llegaron a ser de 21 días―, además de restricciones para obtener visados, con elevados precios de billetes y cancelaciones habituales de los trayectos.

Algunos analistas consideran probable que haya una relajación, pero no inmediata, sino progresiva en los próximos meses y sin abandonar el marco general de la estrategia de covid cero. La idea sería ajustarla y adaptarla mejor a las condiciones locales y a las nuevas variantes del virus. Pero es poco probable que esto suceda antes de marzo, cuando se complete la transición del nuevo ciclo político, con la formación de un nuevo Gobierno.

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Las principales instituciones financieras han ido rebajando las perspectivas de crecimiento de China a lo largo de un año plagado de disrupciones provocadas por los confinamientos, cuyo momento más bajo lo marcó el cierre de la megaurbe de Shanghái durante más de dos meses en primavera.

El Fondo Monetario Internacional cree que la segunda potencia económica crecerá un 3,2% en 2022, mientras el Banco Mundial lo rebaja al 2,8%, muy lejos del objetivo fijado por Pekín para este año, en el entorno del 5,5%. En ambos casos, los organismos con sede en Washington culpan a la incertidumbre provocada por la estricta estrategia de covid cero y a la crisis del sector inmobiliario que azota el país.

La Cámara de Comercio de la UE en China, que representa a 1.800 empresas establecidas en este país, ha alertado recientemente de “los riesgos del desacoplamiento” chino y ha criticado a Pekín por “sacrificar en el altar de la ideología” los beneficios económicos de la “apertura y reforma”. En un reciente informe advierte de una “pérdida de confianza empresarial” que está abriendo las puertas a que “otros mercados emergentes” llenen ese “vacío”.

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Sobre la firma

Guillermo Abril

Es corresponsal en Pekín. Previamente ha estado destinado en Bruselas, donde ha seguido la actualidad europea, y ha escrito durante más de una década reportajes de gran formato en ‘El País Semanal’, lo que le ha llevado a viajar por numerosos países y zonas de conflicto, como Siria y Libia. Es autor, entre otros, del ensayo ‘Los irrelevantes’.

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