Las tropas rusas retroceden también en el sur de Ucrania aunque Kiev pide cautela

“No informen ni siquiera de noticias positivas sobre las acciones de nuestras unidades”, reclama un portavoz militar del país ocupado

Un lanzacohetes BM-21 ucranio dispara hacia posiciones rusas en la región de Donetsk.
Un lanzacohetes BM-21 ucranio dispara hacia posiciones rusas en la región de Donetsk.ANATOLII STEPANOV (AFP)

La contraofensiva de Ucrania para retomar territorios ocupados por Rusia se abre paso en la provincia de Jersón, uno de los cuatro territorios anexionados la semana pasada por el Kremlin. Así lo ha confirmado el portavoz de Defensa ruso, Igor Konashénkov, que ha señalado en su parte matutino que el ejército local ha logrado penetrar las defensas rusas “en dirección a Zolota Balka y Oleksandrivka”, dos localidades de Jersón y Donetsk, “con unidades de tanques numéricamente superiores”. Algunos blogueros rusos han detallado que el ejército del Kremlin ha tenido que retroceder unos 40 kilómetros en solo un día y replegarse hasta Dudchani, según informa la agencia Reuters. “[La situación] es tensa, digámoslo así, porque, de hecho, sí hubo avances”, ha señalado el jefe de la Administración impuesto por Rusia en la provincia, Vladímir Saldo, en una televisión rusa.

Esta información contrasta con la cautela que reclaman el Gobierno y el ejército de Kiev, que no desvelan los progresos militares que se puedan estar produciendo en el frente sur del país, sobre todo en la provincia de Jersón. Un portavoz de los militares en esa zona va más lejos y pide directamente silenciar lo que pueda estar sucediendo sobre el terreno, aunque sean avances. “No informen ni siquiera de noticias positivas sobre las acciones de nuestras unidades. La conciencia, la resistencia y la fortaleza son el secreto de nuestro constante movimiento hacia la victoria”, ha reclamado Vladislav Nazarov en un vídeo publicado en la red social Facebook con fecha del domingo.

“Esta semana, la mayor parte de los informes son de la lista de asentamientos liberados del enemigo como parte de nuestra operación de defensa”, comentó en su alocución el domingo por la noche el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que apenas ofreció detalles sobre los avances. “La historia de la liberación de Liman, en la región de Donetsk, se ha convertido en la más popular en los medios de comunicación, pero el éxito de nuestros soldados no se limita solo a Liman”, señaló, y tan solo mencionó minutos después dos nombres, los de las localidades de Arjanhelske y Miroliubivka, en la región de Jersón, para agradecer a las fuerzas ucranias su liberación. Este lunes, Anton Gerashchenko, asesor del Ministerio del Interior del país, ha publicado en Twitter un vídeo de la liberación de Miroliubivka.

Gerashechnko también compartió en Twitter el domingo un vídeo en el que se ve la bandera ucrania ondear en manos de un militar junto a unos vecinos en la localidad de Zolota Balka, pero él mismo reconoce que la liberación de ese lugar no ha sido confirmado todavía oficialmente. Zolota Balka dista unos 150 kilómetros de Jersón, la capital de la provincia homónima.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en su despacho. Foto: EUROPA PRESS | Vídeo: REUTERS
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Kiev solo ha ofrecido algunos detalles sobre lo que está aconteciendo sobre el terreno, pero siempre dentro de la prudencia frente a aquellos que han anunciado un derrumbe de las posiciones enemigas. En las últimas horas, el ejército ucranio ha logrado derribar un helicóptero de combate ruso modelo KA-52 en el distrito de Berislav, en la orilla derecha del río Dniéper, señala el portavoz Nazarov, que asegura, asimismo, que han acabado con la vida de 40 militares invasores y destruido dos de sus tanques y siete vehículos blindados.

En todo caso, la situación en torno al Dniéper a su paso por la zona es tensa y las posiciones son cambiantes, añade Nazarov. En la zona que controlan las tropas rusas, denuncia, cada vez son más intensos los controles y los requisitos que se exigen para que los ciudadanos salgan, especialmente aquellos que se encuentran en edad de ser alistados. La idea de Moscú, una vez anunciada la anexión de cuatro provincias de Ucrania, es que los hombres ucranios de entre 18 y 35 años sean llamados a filas para engrosar sus tropas y que luchen contra sus compatriotas. La pretensión de las autoridades invasoras de que vistan el uniforme ruso es el motivo esgrimido para huir por muchos de los que estos días han logrado llegar a la ciudad de Zaporiyia desde las zonas ocupadas, como ha comprobado EL PAÍS.

Jersón es la única capital regional cuyo control cayó en manos de las tropas rusas tras la invasión puesta en marcha el pasado 24 de febrero. Se encuentra ubicada en el margen occidental del Dniéper, un caso excepcional en esta guerra en la que Moscú domina solo territorios en la orilla oriental del gran río que divide Ucrania. La comunicación en la ciudad de Jersón, así como el suministro de comida o combustible, se ha complicado en las últimas semanas después de que el ejército local bombardeara los puentes y aislara esta urbe, que contaba con casi 300.000 habitantes antes de la guerra.

Además del frente de Jersón, en el sur, hay una segunda línea en el este que protagoniza estos días los combates en la guerra. Allí, las tropas locales tomaron este fin de semana la localidad estratégica de Liman, en la región de Donetsk, con menos resistencia de la que, en principio, debían haber ofrecido los 5.000 rusos que, según Kiev, se mantenían allí acantonados. Moscú dijo que les ordenó retirarse. Los avances en Donetsk tienen lugar después de que los uniformados ucranios ganaran, también sin excesivos combates, más de 8.000 kilómetros cuadrados en la provincia de Járkov en septiembre.

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Sobre la firma

Luis de Vega (ENVIADO ESPECIAL)

Ha trabajado como periodista y fotógrafo en más de 30 países durante 25 años. Llegó a la sección de Internacional de EL PAÍS tras reportear año y medio por Madrid y sus alrededores. Antes trabajó durante 22 años en el diario Abc, de los que ocho fue corresponsal en el norte de África. Ha sido dos veces finalista del Premio Cirilo Rodríguez.

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