Armenia denuncia la ejecución de prisioneros de guerra a manos de militares de Azerbaiyán

El enviado de la UE para el Cáucaso sur pide una investigación y la verificación de un vídeo de la supuesta matanza que circula en internet

Familiares de militares armenios, víctimas de la guerra de Nagorno Karabaj de 2020, en el cementerio militar de Yerablur, en Ereván, en septiembre de 2021.
Familiares de militares armenios, víctimas de la guerra de Nagorno Karabaj de 2020, en el cementerio militar de Yerablur, en Ereván, en septiembre de 2021.Getty

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, ha denunciado este domingo la ejecución de cuatro prisioneros de guerra a manos de soldados de Azerbaiyán a raíz de un vídeo con imágenes de la supuesta matanza que circula en las redes sociales. El representante de la Unión Europea para el Cáucaso sur, Toivo Klaar, ha pedido una investigación sobre el vídeo. Las imágenes fueron grabadas supuestamente el mes pasado, en pleno recrudecimiento de la escalada bélica entre Azerbaiyán y Armenia por la región en disputa de Nagorno Karabaj, que ha dejado unos 200 muertos. A mediados de septiembre, después de que Pashinián denunciase que Bakú había atacado zonas reconocidas internacionalmente como territorio armenio, Armenia y Azerbaiyán acordaron un frágil alto el fuego.

“Hay un vídeo horrible de prisioneros de guerra armenios aparentemente ejecutados”, ha dicho Klaar en un tuit.”Si se demuestra que el vídeo es auténtico, se trata de un crimen de guerra que debe investigarse y los perpetradores deben ser castigados”, ha añadido el representante de la UE para la zona.

Bakú ha declarado que las acusaciones de Armenia sobre las ejecuciones de prisioneros de guerra son “un ejemplo de hipocresía”, y ha cargado contra lo que ha denominado “política agresiva” del Gobierno de Ereván durante décadas, al que ha acusado de cometer “numerosos crímenes de guerra”. El Ministerio de Exteriores de Azerbaiyán asegura que la fiscalía militar anunció a mediados de septiembre una investigación sobre los vídeos publicados en las redes sociales (el que ha aflorado este domingo no es el primero).

El Ministerio de Defensa armenio ha asegurado que el vídeo es “indudablemente auténtico”. Un portavoz ha afirmado que por el momento no puede dar detalles específicos sobre dónde fue filmado y cuándo. “Las autoridades están estudiando el vídeo”, ha señalado. “Armenia utilizará todos los mecanismos internacionales disponibles para garantizar la investigación y la rendición de cuentas. Tales actos de violencia deben ser abordados adecuadamente, con consecuencias para el agresor”, ha dicho el primer ministro armenio, que ha hablado de “crímenes de guerra”.

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La Defensora del Pueblo de Armenia, Kristine Grigoryan, también ha confirmado la veracidad del “horrible” vídeo que muestra la matanza de prisioneros de guerra. “¡Es un crimen de guerra!”, ha escrito.

La escalada de septiembre es la más grave desde 2020, cuando el conflicto que dura décadas volvió a calentarse en Nagorno Karabaj, un enclave montañoso con población mayoritariamente armenia que forma parte del territorio internacionalmente reconocido de Azerbaiyán. Desde 1991, esa región funciona como un Estado independiente —la autoproclamada República de Nagorno Karabaj (o de Artsaj en su nombre armenio)— con el apoyo de Armenia.

La proclamación de independencia provocó que el conflicto se convirtiera en guerra en 1991. Con el apoyo de Armenia, los separatistas se anexionaron más de 7.000 kilómetros de territorio azerbaiyano fuera de Nagorno Karabaj. En 1994 se firma un frágil alto el fuego que ambos países se han acusado sucesivamente de romper hasta que, en 2020, estalla la segunda guerra de Nagorno Karabaj. Ese nuevo conflicto bélico acabó cuando Rusia firmó un acuerdo de alto el fuego a tres bandas con Armenia y Azerbaiyán para poner fin a casi 50 días de combates que permitieron a Bakú recuperar parte del territorio que había perdido entre 1991 y 1994.

En el contexto de la guerra de Rusia en Ucrania, Azerbaiyán trata ahora de aprovechar el momento para controlar más territorio en una zona que forma parte de la esfera de influencia de Moscú.

Decepción

Tras la escalada de mediados de septiembre, Armenia pidió ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), una alianza militar euroasiática que lidera Rusia y de la que forman parte también Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. La OTSC no intervino, lo que ha suscitado de nuevo la decepción de Ereván. Rusia, que vende armas a Armenia y Azerbaiyán, no parece querer meterse en un nuevo escenario conflictivo. Bakú recibe un sólido apoyo de Turquía y tiene un importante potencial energético que sustenta su economía —en julio firmó un acuerdo para duplicar el suministro de gas a la UE—.

Mientras Rusia observa la situación de reojo, Estados Unidos y la UE, que apenas habían desempeñado un papel colateral durante la escalada de 2020, han dado un paso al frente para dar forma al diálogo entre Armenia y Azerbaiyán y tejer un acuerdo de paz. Se prevé que representantes de ambos países se vean en la cumbre de la Comunidad Política Europea (un proyecto propuesto por el presidente francés, Emmanuel Macron, que busca unir a los Veintisiete más los candidatos y países cercanos y estratégicamente importantes para la UE) en Praga dentro de unos días.

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Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Es jefa de la delegación de Bruselas. Antes, en Moscú, desde donde se ocupó de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Sigue pendiente de la guerra en Ucrania, que ha cubierto desde el inicio. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS. Además de temas internacionales está especializada en igualdad y sanidad.

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