Bolsonaro intensifica los ataques a la justicia electoral de Brasil en vísperas del último debate de candidatos

El Tribunal Superior Electoral prohíbe portar armas durante el fin de semana de la elección presidencial ante posibles disturbios

Jair Bolsonaro, durante un mitin en la ciudad de Santos.
Jair Bolsonaro, durante un mitin en la ciudad de Santos.Victor Moriyama (Bloomberg)

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, encara los días previos a la elección presidencial de este domingo 2 de octubre con todos los sondeos en contra. El nerviosismo es palpable en la campaña del candidato ultraderechista: él y sus aliados han intensificado los cuestionamientos a las urnas electrónicas y a los jueces electorales. Todas las esperanzas están puestas en el debate de esta noche de jueves, la última oportunidad para recortar distancias con su rival Luiz Inácio Lula da Silva. Si eso no ocurre, la estrategia es ensuciar el proceso. Anticipándose a posibles incidentes, el Tribunal Superior Electoral ha prohibido cargar con armas durante el fin de semana de los comicios.

El más reciente episodio de tensión entre el bolsonarismo y la justicia electoral ha brotado a raíz de un informe encargado por el partido del presidente, el Liberal, que apunta sin pruebas a posibles “retrasos” en el procedimiento de verificación de los votos y al riesgo de una manipulación de los resultados. El Tribunal ha salido a desmentir las acusaciones y las ha presentado como un intento de “generar incidentes” durante el proceso.

Desde luego, ojos atentos a la limpieza de las elecciones no faltarán. Un centenar de observadores internacionales ha aterrizado en Brasil para seguir los comicios. En un encuentro con la delegación enviada por la Organización de Estados Americanos, el presidente del tribunal, Alexandre de Moraes, ha dicho este jueves que se asegurarán de que la votación sea “segura y confiable”, sin “coacciones” de grupos políticos. Además, ha defendido el uso de urnas electrónicas, muy criticadas por Bolsonaro pese a ser utilizadas desde hace 25 años.

Mientras, el actual mandatario ha seguido tensando la cuerda. En una transmisión por redes sociales el miércoles, dejó caer que podría ordenar a las Fuerzas Armadas cerrar colegios electorales si se prohibiera a los ciudadanos acudir vestidos de amarillo y verde, los colores de su campaña. Para lanzar esa amenaza, el presidente hizo referencia a una noticia falsa según la cual el Tribunal Electoral habría tomado esa decisión. “Cualquier sección electoral donde no se pueda entrar con camisa verde y amarilla, no tendrá elección”, lanzó.

Como lleva haciendo casi todos los días de esta semana, Bolsonaro cargó contra el ministro Alexandre de Moraes. El candidato lo acusó de querer destruir su candidatura. Un día antes, Bolsonaro había criticado a De Moraes por autorizar el rompimiento del secreto bancario de uno de sus asesores, en el marco de una investigación policial sobre operaciones financieras de la familia presidencial. “¿Me va a detener?” dijo. “Alexandre, meterse conmigo es una cosa, pero ir contra mi esposa ultrapasó todos los límites. Olvide a mi esposa”.

En medio de este clima polarizado, con dos militantes de ambos campos muertos a cuchilladas durante la última semana, el Tribunal Superior Electoral ha decidido que cazadores, miembros de clubs de tiro y coleccionistas no podrán cargar con armas el día de las elecciones ni el anterior. La medida fue propuesta por De Moraes. Bolsonaro es un defensor del uso de las armas para la defensa personal.

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El presidente se juega la elección en el debate de este jueves en la cadena de televisión Globo. Comenzará después de las 22:30 horas, porque habrá que esperar a que termine Pantanal, la telenovela más vista de la temporada, y puede alargarse tres horas. Es el segundo cara a cara con Lula -el candidato de la izquierda rechazó participar en otro el sábado pasado por “problemas de agenda”-. En el primer debate, a finales de agosto, Bolsonaro le echó en cara la corrupción durante sus mandatos, pero tropezó en su intento por atraer al voto femenino al atacar a la periodista que moderaba el encuentro.

El debate será la última ocasión que tendrá Bolsonaro para ganar apoyos. Los sondeos indican que el candidato de la izquierda le saca alrededor de 14 puntos y que tiene opciones de cerrar la disputa en primera vuelta. Ese escenario eleva el miedo de que no reconozca los resultados. En una entrevista esta semana, el ultraderechista dijo que esperará a ver el resultado y apuntó que no veía que la “voluntad popular” estuviese siendo considerada en el tribunal electoral. Alrededor de tres cuartas partes de sus votantes creen que el fraude con las urnas electrónicas es posible.

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Sobre la firma

Jon Martín Cullell

Es redactor de la delegación de EL PAÍS en México desde 2018. Escribe principalmente sobre economía, energía y medio ambiente. Es licenciado en Ciencias Políticas por Sciences-Po París y máster de Periodismo en la Escuela UAM- El PAÍS.

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