Rusia admite que no reanudará el suministro a Europa por el gasoducto Nord Stream

El Kremlin condiciona la reactivación del tubo, cortado el pasado viernes por supuestos fallos técnicos, al levantamiento de las sanciones occidentales

Instalaciones del Nord Stream 1 en Lubmin (Alemania) en una imagen del 8 de marzo.Foto: Reuters | Vídeo: Patricio Ortiz

Rusia reconoce por primera vez de manera explícita que no reanudará el bombeo por el gasoducto Nord Stream, una de las grandes vías de entrada de gas en la UE desde Rusia hasta el inicio de la tensión por Ucrania. El Kremlin ha sido rotundo este lunes y ha advertido de que el gasoducto permanecerá cerrado mientras permanezcan en vigor las sanciones en su contra, o al menos las que afectan a la industria gasista rusa. Moscú cortó ese grifo, que conecta el territorio ruso con Alemania por el lecho del mar Báltico, el pasado viernes indefinidamente tras anunciar el hallazgo de unos supuestos fallos nuevos en la única unidad de compresión que operaba en la estación de Portovaya, donde la vía entra en el Báltico, y ya no quedan más turbinas de repuesto. Con este mensaje, queda claro que la interrupción será ya permanente.

“El colectivo occidental, en este caso la Unión Europea, Canadá y Reino Unido, tiene la culpa de que la situación haya llegado a este punto”, afirmó el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, en su rueda diaria con la prensa. “El sistema tenía diferentes opciones [unidades de compresión]. Debido a las sanciones, estas posibilidades han desaparecido y todo se apoya en esa única unidad que necesita un mantenimiento serio”, agregó el portavoz antes de instar a Europa a quitar sus restricciones. “Dado que estas sanciones siguen aplicándose; dado que existe una absoluta confusión legal y práctica con todo lo que está relacionado con el mantenimiento de los componentes y ensamblajes, por ahora solo cabe esperar a que se logre poner orden de algún modo con esa única unidad”, subrayó.

El conflicto comenzó con el bloqueo en Canadá de una turbina que había sido enviada a reparar allí por Siemens a finales del año pasado. Ottawa accedió a devolverla pese a sus sanciones, pero la pieza permanece atrapada en Alemania porque Moscú exige por escrito garantías de que se levantarán las sanciones a Gazprom. Asimismo, apagó una segunda unidad con el pretexto de que con la situación actual no había dado tiempo a revisarla.

El Kremlin recalca ahora que “no hay otras razones que puedan llevar a estos problemas con el bombeo” más allá de las sanciones impuestas por Occidente como castigo por la guerra iniciada en Ucrania. Sin embargo, Alemania denunció que era absurda la revisión que fue programada entre este 31 de agosto y el 2 de septiembre con la excusa de que la unidad cumplía 1.000 horas de actividad.

Para la Unión Europea, toda esta situación es un pulso político de Moscú con la guerra de Ucrania de fondo. Rusia ya había reducido al 60% la capacidad de bombeo de Nord Stream con la ausencia de la primera turbina, y posteriormente la redujo al 20% en julio tras realizar otra revisión programada de las instalaciones. Este gasoducto llegó a transportar, antes de las tensiones por la guerra en Ucrania, un 40% de todo el gas que Rusia bombeaba al bloque comunitario.

Con los cierres del gasoducto Yamal en mayo por la negativa de Polonia a pagar en rublos su factura firmada en euros; y del Nord Stream ahora “por motivos técnicos”, según Moscú, solo quedan operativas las canalizaciones que atraviesan Turquía y Ucrania, y esta última limitada porque Kiev denunció que los territorios controlados por el Kremlin desviaban parte del gas que debía ser suministrado a Europa a cambio de una tarifa de tránsito.

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La guerra energética entre Moscú y la UE ha provocado que la cotización del gas se haya disparado en Europa un 400% en el último año. Desde que comenzó la ofensiva rusa el pasado 24 de febrero, los países del bloque han buscado sustitutos a su dependencia del gas ruso, que en algunos socios superaba con creces más de la mitad de sus importaciones. Seis meses después, la situación ha cambiado y el objetivo de rellenar el 80% de las reservas de cara al invierno se ha logrado. Eso sí, a través de costosas compras como las del gas natural licuado a través de barcos.

Pese a las imágenes de estaciones de bombeo rusas quemando gas, Putin defendió que su monopolio estatal trabaja incluso más que antes. “La producción de Gazprom no ha disminuido. Os asustaréis todos, pero incluso ha aumentado”, declaró durante un acto en Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, a donde ha acudido para presenciar los ejercicios militares Vostok 2022.

A pesar de ser una superpotencia gasista, no toda la población rusa tiene acceso a este recurso. En el evento estuvo presente el vicepresidente ruso Alexánder Nóvak, que criticó que en una región turística como Kamchatka se emplee el fuel oil en vez del gas, y recordó que hace 15 años se aprobó un programa para su sustitución. “En unas regiones específicas hay ciertos problemas como éste. El Gobierno debe tomar decisiones que satisfagan tanto los intereses de la región como del país en su conjunto”, afirmó Nóvak, quien anunció en julio que un 72% de las poblaciones rusas tienen acceso a las tuberías de gas y que su objetivo era elevar el porcentaje al 83% en 2030.

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